Cuando faltaban minutos para el final del primer tiempo en la final del Mundial de Talla Baja, los jugadores de la selección paraguaya se enojaron por el arbitraje y abandonaron la cancha saludando con las manos en alto cuando Argentina ganaba el partido 3 a 1.
La Selección Argentina se imponía por 3-1 y estaba por finalizar el primer tiempo el Polideportivo Malvinas Argentinas de la Ciudad de Buenos Aires.
Los futbolistas del conjunto visitante se molestaron con el árbitro por las faltas que, según denunciaron, beneficiaban al conjunto local y decidieron terminar el cotejo. Un escupitajo de un espectador hacia un jugador visitante que impactó contra un árbitro terminó de desencadenar el enojo.
El entrenador de Paraguay fue expulsado y luego de esa medida el equipo paraguayo y el cuerpo técnico se pusieron de acuerdo para retirarse.
La decisión fue apoyada por las delegaciones de Brasil y Bolivia que les recomendaban meterse en los vestuarios.
Argentina, que había arrancado abajo en el marcador, pasó al frente gracias un triplete de Catriel Brassesco, a través de sendos tiros libres directos por penalización a los paraguayos.
Una vez calmada la situación y después del pedido del entrenador de la Argentina, Mariano Rojas, para descomprimir la situación, los jugadores de Paraguay volvieron a la cancha, pero sólo para saludar a los espectadores.
"Es muy obvio el robo que nos hacen", denunció Eduardo Martínez, arquero de Paraguay, indignado con la situación. Y siguió: "Acá el equipo decidió, lo decidimos todos, no jugar esta Copa. A mi compañero se le fue la pelota con la cara y nos cobraron mano, cosa que no fue. Después tenemos otro video que vienen a cambiar la numeración de la falta, y nosotros tenemos dos estrellas. Una, dos: las ganamos con huevo y con garra, no robando".
La Albiceleste, que se coronó en la Copa América y Eurocopa 2022, -donde participó como invitada- está ante la chance única e irrepetible de subirse al podio en la primera Copa del Mundo de esta disciplina que se disputa en el país.
El Tesoro logró un rollover de 103% en la licitación de deuda y colocó títulos por $8,41 billones
- Cobertura total de vencimientos. La Secretaría de Finanzas adjudicó $8,41 billones frente a vencimientos por $8,1 billones, con lo que logró un rollover de 103,46% y recibió ofertas por $14,17 billones, muy por encima de lo finalmente tomado.
- Una jugada pensada para el dólar. La operación se dio en una jornada con más de US$800 millones operados en el MULC y el Banco Central comprando apenas 5 millones. Según analistas, el objetivo fue evitar que quedaran pesos sueltos en el sistema que después presionaran sobre el tipo de cambio.
- Instrumentos dollar-linked como imán de demanda. El Tesoro canalizó buena parte del apetito por cobertura cambiaria hacia títulos dollar-linked, sin convalidar tasas más altas de manera generalizada, mientras que en el resto de las curvas adjudicó básicamente lo necesario para cubrir vencimientos.