Alberto Ades es uno de los economistas argentinos más prestigiosos de Wall Street: PhD en Harvard, más de 30 años en el mercado y autor de Economía Conversada y Lo que se desvanece. Conoce a Javier Milei desde el 2023 después que el mismo presidente quisiera reunirse con él, y en los últimos días empezó a sonar como un potencial reemplazo de Luis Caputo (sea ahora en el hipotético segundo mandato de LLA). "No, no. La verdad que en este momento estoy haciendo otra cosa. La función pública es muy absorbente. En este momento no, pero nunca se sabe", dijo Ades para luego no descartar del todo la idea. "Podría llegar a ser; es un gobierno con una idea económica que a mí me parece que es la correcta. Obviamente, como cualquiera puede tener diferencias sobre algunos aspectos, pero me parece que esta es la orientación que necesita la Argentina y que va a convertir a Argentina en un país muy atractivo en el mediano plazo, con un montón de desafíos de corto plazo", suavizó.
Pero la especulación sobre su influencia en la visión económica de Milei es relevante y por eso importa cómo piensa. Ante el Gabinete (con el faltazo de Caputo), presentó "El mundo que ya llegó", una tesis que combina un diagnóstico global con un mensaje que no es complaciente: "Argentina tiene hoy credibilidad fiscal inicial, pero le faltan reservas netas, acceso al mercado en volumen y reformas que la hagan durar".
Energía y el dólar
Ades habla del impacto del nuevo régimen global. La energía cara juega a favor de la Argentina: las exportaciones energéticas sumaron US$ 10.667 millones entre enero y agosto, 49% más que un año atrás, con un superávit de US$ 7.834 millones. Pero las tasas altas juegan en contra con el Tesoro estadounidense a 10 años en 5,25%, refinanciarse a mercado cuesta cerca de 11,6% en dólares.
Hay además un tercer canal, que Ades presenta como lo nuevo. Estados Unidos y Europa reordenan proveedores por confiabilidad, y Argentina entra como abastecedor de energía y minerales críticos. Lo ilustra con el Corredor Andes-Atlántico (US$ 7.000 millones, lanzado en Nueva York el 23 de septiembre), los US$ 6.000 millones del Exim Bank para Argentina LNG, los 1.675 productos que quedan sin arancel en Estados Unidos y los 36 proyectos aprobados bajo el RIGI. El problema es el desfase: los proyectos maduran entre 2028 y 2030, pero los vencimientos pesan en 2027. "Ese puente es la cuestión argentina", plantea.
El punto más delicado para el oficialismo es el tipo de cambio y las críticas por el "atraso cambiario". Según la presentación, "el peso está más caro que antes de la corrida del 2018". Ahora se encuentra, dice Ades, 29% por debajo del promedio de 23 años. Reconoce que existe la objeción habitual de que "el peso está caro", y que países como Corea, Israel o Chile terminaron caros en dólares después de crecer. La diferencia, acota, es la productividad: "Si la apreciación viene acompañada de inversión y productividad por trabajador es una buena señal; si no, tarde o temprano se corrige", advierte. Y apunta una paradoja: "El capital estratégico que entra por el RIGI aprecia todavía más el peso".
Sin la crisis que sufrió Macri
Aun así, descarta una repetición de 2018. Aquel año el déficit de cuenta corriente fue 5,4% del PIB, unos US$ 28.000 millones, y el resultado financiero de 2017 fue de -6,1%. Hoy el segundo trimestre cerró con superávit de cuenta corriente de US$ 2.214 millones y el primer semestre dejó superávit financiero de 0,1% y primario de 0,6%. En su lectura, el desequilibrio pasó "de flujo a stock". "Los flujos están ordenados y lo que falta son reservas y acceso al mercado", consignó en la presentación. Además, advierte que entonces el atraso cambiario se financiaba con deuda y hoy lo sostiene el superávit energético, que depende del precio del barril.
Ades plantea tres alternativas frente a la fortaleza del peso: la devaluación discrecional corre el riesgo de trasladarse a precios en pocos meses; las reformas de productividad validan el peso fuerte, pero sólo a largo plazo; y más superávit fiscal retira demanda doméstica, permite al Tesoro comprar dólares sin emitir y es el único camino que deprecia el tipo de cambio real y acumula reservas a la vez.
Su conclusión es que el programa apuesta al tercer camino, pero el instrumento disponible hoy es el primero. "El tipo de cambio fija el precio relativo y el fisco fija la absorción: sin lo segundo, lo primero se licúa. Cada punto extra de superávit es demanda que se retira y reservas que se compran sin deuda", admite.
La Fed y el mundo
La otra pieza es la pared de 2027: US$ 23.300 millones en moneda extranjera. De ese total, US$ 10.400 millones son bonos del Tesoro en manos privadas, US$ 6.200 millones corresponden a organismos (US$ 5.900 millones con el FMI) y US$ 6.700 millones son obligaciones del Banco Central. Sumando títulos y deuda del BCRA, el sector privado reclama US$ 17.100 millones.
Cada 100 puntos básicos de tasa sobre la parte que se refinancia cuestan unos US$ 104 millones por año. Como amortiguadores menciona los swaps por US$ 40.000 millones con Estados Unidos y China y la garantía de US$ 2.000 millones del Banco Mundial. Entre las condiciones, que la meta fiscal del primer semestre se incumplió por poco, aunque el FMI igual apoya, y que la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central vuelve a Diputados.
Ades no solo habló de Argentina. La primera parte de la exposición sostiene que 2022 fue un quiebre: la invasión a Ucrania, el ciclo de suba de tasas, ChatGPT, los aranceles y la guerra con Irán responden a una misma lógica. Desde entonces, afirma, cambiaron a la vez tres precios: el del dinero, el de la energía y el de la seguridad.
Con la Fed de Kevin Warsh subiendo la tasa a 3,75-4% el 16 de septiembre y sin forward guidance, el Treasury a 10 años está en 5,25%, máximo desde 2002. La deuda federal estadounidense superó los US$ 40 billones y los intereses rondarán US$ 1 billón en 2026. El Brent ronda los US$ 100 por el semicierre de Hormuz y los gobiernos europeos elevan el gasto en defensa hacia el 5% del PIB.
Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street muestran un aumento significativo tras el fin del cepo cambiario, con subas superiores al 12% en algunos casos.
La reflexión sobre Argentina
A eso suma la inteligencia artificial, que compite con el Tesoro por el mismo ahorro: el gasto de capital o de los hyperscalers (grandes proveedores de servicios en la nube y de hiperescala como Microsoft, Google/Alphabet, Amazon, Meta) rondaría el billón de dólares en 2027. De los cuatro escenarios que plantea para el mundo, ubica al actual en "Estanflación 2.0".
Para los portafolios recomienda rotar desde duración y múltiplos altos hacia activos reales, energía, defensa y carry. Y por si acaso, enumera qué lo haría cambiar de opinión: que el Brent vuelva a US$ 70, que la IA dispare la productividad o que haya una consolidación fiscal real en Estados Unidos. Con dos de las tres, dice, buena parte de su tesis deja de valer.
Para Argentina, la síntesis es clara: "La energía y el realineamiento de cadenas la ayudan, y la tasa la perjudica. El puente hasta 2027 define si lo logrado se consolida".
Y cierre con un mensaje esperanzador pero con final incierto: "Argentina tiene hoy lo que no tenía hace tres años: credibilidad fiscal inicial. Le faltan reservas netas, acceso al mercado en volumen y las reformas institucionales que hagan durar esa credibilidad. Con el dinero más caro, esas faltas pueden pesar más que antes".
La vocera del FMI, Julie Kozack, pidió que el crecimiento "se amplíe" hacia los demás sectores y los trabajadores. Viene luego de malos datos de la economía
El presidente argentino vuelve de París, donde lideró el evento Argentina Week. Allí se anunciaron inversiones millonarias de YPF, Pluspetrol y petroleras de Francia, Italia y Emiratos. Mantuvo un nuevo y cálido encuentro con Emmanuel Macron. Y llevó a 13 gobernadores hasta el Elíseo. Todos se mostraron positivos con la reelección.
Inversión y RIGI: Horacio Marín anunció que YPF buscará adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en 2027 para avanzar con la explotación no convencional en el sur de Mendoza. El plan está sujeto a definiciones técnicas y a la aprobación del directorio.
Cinco pozos exploratorios: La campaña contempla tres perforaciones de YPF en el bloque CN VII A y dos de la UTE Quintana Energy-TSB en Cañadón Amarillo. Los trabajos permitirán profundizar el conocimiento del potencial geológico de la formación.
Un desarrollo de mayor escala: La petrolera proyecta integrar dos áreas que posee en Mendoza para avanzar hacia un proyecto productivo. Marín calificó como buenos los resultados de los pozos exploratorios realizados hasta el momento.
Potencial productivo: Las proyecciones presentadas contemplan alcanzar una producción de 90.000 barriles. La cifra dependerá de los resultados de la exploración y de las definiciones técnicas, económicas y regulatorias necesarias para concretar el desarrollo.