El único componente que logró compensar la inflación fue el índice total de salarios, que incluye también al empleo no registrado y que trepó 2,2% en mayo. Ese resultado, sin embargo, esconde una fuerte disparidad: el impulso vino casi por completo del sector privado no registrado, cuyo salario saltó 3,5% en el mes, muy por encima de la suba general de precios.
Salarios versus precios
Dentro del empleo registrado, la brecha entre salarios y precios se explica principalmente por el desempeño del sector público, que viene acumulando pérdidas más pronunciadas que el sector privado. En mayo, el subsector público nacional subió 1,9% mensual y el provincial 1,4%, ambos por debajo del 2,1% de inflación. El sector privado registrado, con un incremento de 2%, quedó apenas por debajo de la inflación, en una diferencia más acotada que la del empleo público.
El único segmento que le ganó cómodamente a los precios en mayo fue el empleo privado no registrado —es decir, el trabajo en negro—, aunque se trata del sector con los salarios más bajos y de mayor precariedad, por lo que ese resultado no debería leerse como una mejora real en las condiciones laborales de ese universo.
Sector público, el gran perdedor
La comparación interanual muestra un panorama distinto al de la foto mensual. Según el INDEC, el índice de salarios total acumuló una suba de 35,9% entre mayo de 2025 y mayo de 2026, un punto y medio por encima de la inflación interanual, que según el organismo alcanzó una variación interanual de 33,2% en el mismo período. Ese resultado agregado, no obstante, vuelve a estar traccionado por el segmento no registrado, cuyo salario trepó 66,3% interanual, muy por encima del resto.
Si se mira solo a los trabajadores registrados, el panorama es más ajustado: el salario privado registrado subió 29,3% en los últimos doce meses y el público 27,4%, ambos por debajo de la inflación interanual del 33,2%. Tanto los empleados privados en blanco como los estatales llegaron a mayo de 2026 con un poder adquisitivo menor al de un año atrás, con una pérdida más marcada en el caso del sector público. "Si ajustamos el índice de salarios registrados por inflación utilizando la canasta de consumo de la ENGHo 2017/18, que el INDEC no aplicó por intervención del Ministerio de Economía, la pérdida del poder adquisitivo entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 alcanza el 18,7%", dice CEPA en el caso de los empleos públicos.
8 de los últimos 9 meses con caída real de los salarios registrados (públicos y privados)
En mayo, los salarios registrados del sector privado cayeron 0,1% en términos reales (+2,0% nominal vs. 2,1% IPC), quedando 3,6% por debajo del nivel observado en noviembre de 2023.
El acumulado de los primeros cinco meses del año confirma esa tendencia: los salarios registrados subieron 12,7% entre enero y mayo, mientras que la inflación acumulada en el mismo período fue de 14,7%, de acuerdo con el INDEC. Dentro de ese total, el sector privado registrado acumuló una suba de 12,3% y el público de 13,7%, ambos por debajo de la suba de precios del período.
Según CEPA, ya hay 8 de los últimos 9 meses con caída real de los salarios registrados (públicos y privados). De esta manera, los salarios registrados (públicos + privados) se ubican 8,7% por debajo de noviembre del 2023.
El informe del INDEC deja un mensaje que contrasta con la desaceleración de la inflación mensual: aunque los precios suben cada vez más lento, los salarios de los trabajadores en blanco —privados y públicos— no están logrando sostener el ritmo, y acumulan una pérdida de poder adquisitivo tanto en el margen de mayo como en la comparación de los últimos doce meses. El sector público es el que más resigna en esa carrera, seguido de cerca por el privado registrado, mientras que la mejora del segmento no registrado responde más a una base de comparación muy baja que a una recomposición genuina de ingresos.
El guarismo que determinará el próximo aumento de los haberes jubilatorios liquidados a través de la ANSES y la actualización de las tarifas de los servicios públicos y privados, podría romper el piso del 2%, registrado por última vez en agosto de 2025.
La pesquisa, que tomó como eje de análisis el corte de mayo, evidenció que el comportamiento del ingreso promedio de los principales convenios colectivos cayó un 1,4% en términos reales respecto de abril.
Finanzas públicas. La deuda bruta ronda el 83% del PIB, contra cerca del 74% a fines de 2022; el resultado primario sigue en rojo (-0,4%) y los intereses se acercan al 9% del PIB. El crecimiento se enfrió de más del 3% a cerca del 2%.
Déficit fiscal. Lula propone mantener el esquema actual y sumar ingresos con más progresividad impositiva; Bolsonaro, achicar el Estado, contener el gasto y reformar las reglas fiscales.
Trump y los aranceles. Según el banco, un triunfo de Bolsonaro, más cercano a Washington, podría acelerar su reducción (son del 50% actualmente); con Lula, un cambio en el corto plazo sería menos probable.
Los apoyos. Es clave el reparto de apoyos de los candidatos eliminados, que suelen definirse en la primera semana y pueden mover votos en el nordeste, el sudeste y Minas Gerais.
Acuerdo en negociación. YPF busca que TotalEnergies sea el comprador (offtaker) del combustible de aviación sostenible que produciría en la refinería de San Lorenzo, Santa Fe.
U$S 500 millones de inversión. El proyecto busca transformar la refinería en una biorrefinería para producir SAF y HVO, y sería presentado al RIGI.
Cambio de escala. El proyecto incluye a Santa Fe Bio, sociedad que YPF comparte en partes iguales con Essential Energy Holdings. La incorporación de TotalEnergies podría acelerar la inversión y ampliar la capacidad de producción.
Una apuesta exportadora. TotalEnergies es uno de los principales productores europeos de SAF y proyecta producir más de 500.000 toneladas anuales en 2028. El proyecto de San Lorenzo podría posicionar a Argentina en un mercado de combustible sostenible para aviación con demanda creciente.
Inversión agrícola. Sembrar la campaña 2025/26 demandó una inversión de U$S14.747 millones, un 6,2% más que el ciclo previo, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Superficie. Se estiman 39,9 millones de hectáreas (Mha) de siembra entre trigo, cebada, girasol, maíz, soja y sorgo, un 4,8% interanual y el mayor registro de la historia considerando este conjunto de cultivos.
Gruesa y fina. Dentro de la gruesa, la siembra de maíz marcó un máximo histórico con 11 Mha, para una producción estimada en 70,5 millones de toneladas; y el área sembrada con girasol fue la más elevada en 26 años, de 3,2 Mha. En la fina, el trigo tuvo su máxima superficie en 29 años, con 7,1 Mha.
Exportaciones de lana argentina. Crecieron entre julio de 2025 y junio de 2026 un 28% en volumen, con 39.730 toneladas; y un 66% en valor, por U$S 189,6 millones.. En la zafra 2024/2025 se habían exportado 31.088 toneladas por U$S 114,3 millones. Mayor es el incremento comparado con la zafra 2023/2024, con una suba del 69% en volumen y del 101,4% en las divisas generadas.
Principales destinos. China lidera el comercio de lana sucia y la Unión Europea el mercado de lana peinada, de acuerdo a un informe de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación
Nueva zafra. Durante el período julio - agosto de 2026, las exportaciones de lana experimentaron un crecimiento interanual de 39% en volumen, por 6.901 toneladas base sucia, y 103% en valor, por U$S 37,4 millones.