Preocupado por el impacto electoral, el FMI pidió que la economía de Javier Milei "derrame" en otros sectores
La vocera del FMI, Julie Kozack, pidió que el crecimiento "se amplíe" hacia los demás sectores y los trabajadores. Viene luego de malos datos de la economía
Lo dijo la vocera del Fondo, Julie Kozack, así: "Es importante garantizar que el crecimiento —que hasta ahora se ha concentrado fuertemente en los sectores de energía, minería y agricultura— se amplíe y se distribuya de manera más uniforme tanto en los demás sectores de la economía como entre los trabajadores”.
La postura pública del Fondo, que no es novedosa, vuelve a tomar sentido en medio de indicadores económicos que no han estado favoreciendo al oficialismo, algo que conspira con la idea de una reelección asegurada para La Libertad Avanza. La advertencia del Fondo coincide con un diagnóstico que repiten economistas de distintas orientaciones.
El EMAE de julio cayó 2,9% frente a junio y 1,4% contra julio de 2025. De los 15 sectores relevados, ocho terminaron por debajo del año anterior. Comercio (-5,1%), industria (-4,6%) y construcción (-3,3%) fueron los más golpeados. Los que sostuvieron el nivel agregado fueron pesca, minería y agricultura.
Encuestas y la economía
"Cuando nosotros empezamos con esta cuestión de 20% del PBI ganador, 40% muy perdedor y 40% neutro, uno parecía que se ponía en la vereda de enfrente, donde veía todo mal. Hoy se ha popularizado esa idea; está fuera de discusión", dice el economista Carlos Melconian, uno de los más "odiados" por el Presidente.
El FMI, que recientemente envió una misión a Buenos Aires para evaluar el cumplimiento de las metas, agregó que “esto significa que, en este momento, gran parte del enfoque de las discusiones, además de los detalles técnicos del programa, se centra realmente en cómo Argentina puede consolidar los logros de la estabilización alcanzada y extender esos beneficios a toda la economía”.
Kozack señaló que esto será esencial para respaldar una mayor inversión, sostener un crecimiento económico duradero, fomentar la creación de empleo y, en última instancia, "brindar mejores oportunidades para el pueblo argentino, que es, por supuesto, el objetivo final”.
Ese debate técnico tiene su correlato en la calle. La encuesta de la Universidad de San Andrés difundida el 12 de septiembre indica que el 70% de los argentinos está insatisfecho con la marcha del país.
La UBA declaró el estado de emergencia salarial en marzo de este año como consecuencia directa del deterioro del poder adquisitivo de los salarios de sus trabajadores.
Empleo en la mira
La inflación dejó de ser la principal preocupación y fue reemplazada por los salarios insuficientes y el temor al desempleo. Una medición de Analogías, realizada entre el 5 y el 8 de septiembre sobre 2.932 casos, muestra que el 65,6% prefiere un programa que recupere salarios y empleo frente al 27,1% que prioriza la estabilidad de precios.
Otros sondeos van en la misma dirección. Según AtlasIntel, el 70% evalúa negativamente la situación del empleo. Otro estudio recogió que el 64% teme que algún integrante de su familia quede sin trabajo. La mejora en los precios ya no alcanza a compensar la sensación de que el ingreso no rinde, y la estabilidad dejó de ser un activo suficiente para el Gobierno.
La arenga de Javier Milei
Así se cruzan el diagnóstico del Fondo y el calendario político. Milei insiste en la reelección y, en París, prometió que 2028 será un año económico excepcional. Pero las elecciones llegan antes y el mercado anticipa mayor presión cambiaria con la mira puesta en 2027. Ese año la oposición intentará capitalizar el malestar por el empleo y los ingresos, mientras que el oficialismo deberá demostrar que la estabilización produce resultados concretos para quienes no trabajan en Vaca Muerta, la minería o el campo.
La paradoja es incómoda. Cuando el FMI, un acreedor que por lo general reclama más ajuste, pide que el crecimiento llegue a los trabajadores, está validando el eje de la crítica opositora. Para el Gobierno, el desafío ya no es solo sostener las cuentas, sino convertir los números macroeconómicos en empleo y salario antes de que el reloj electoral corra a favor de los adversarios de turno.
Héctor Torres, ex ejecutivo del FMI, apuntó que lo sorprendería algo así, pero no lo descarta porque es "un Fondo permeable al Tesoro de Estados Unidos".