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Un economista respetado por Milei advirtió que la pobreza volvió a subir a 33% y confirma el giro negativo

Martín González-Rozada, de la Di Tella, proyecta que la pobreza llegó a 32,6% en el semestre abril-septiembre, frente a 29,4% de un año atrás

Leandro Gabin

La pobreza volvió a subir en Argentina, según la medición de Martín González-Rozada, economista de la Universidad Torcuato Di Tella. Su nowcast estima que en el semestre abril-septiembre de 2026 la tasa llegaría al 32,6% de las personas, cerca de uno de cada tres argentinos. El dato corta una etapa de mejora y confirma un cambio de tendencia que el propio informe ubica desde la segunda mitad de 2025.

Rozada es una de las voces que el Gobierno de Javier Milei sigue con más atención a la hora de medir la pobreza, una estimación que en la Casa Rosada consideran creíble. Por eso su número pesa: el nowcast se actualiza todos los meses y anticipa lo que después confirmará el INDEC con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que se publica con meses de rezago.

El nowcast proyecta la estructura del mercado laboral y los deciles de ingresos totales familiares de la EPH para el semestre de referencia. Luego compara esos ingresos con la canasta básica total promedio. Para abril-septiembre de 2026, esa canasta se estimó en 501.764 pesos por adulto equivalente en el Gran Buenos Aires, un aumento interanual de 36,1%.

Ingresos versus inflación

Los ingresos familiares, en cambio, crecieron bastante menos, en torno a un cuarto, y esa brecha es lo que empuja la pobreza hacia arriba. Sobre una población urbana de 30 millones de personas, la proyección implica que unos 9,8 millones viven en hogares pobres.

La comparación con el año pasado muestra el cambio de signo. En el mismo semestre de 2025, abril-septiembre, la pobreza era de 29,4%. En un año, entonces, subió 3,2 puntos porcentuales. La indigencia, en cambio, casi no se movió: pasó de 7% a 7,1%.

Para entender el recorrido hay que mirar más atrás. En el primer semestre de 2024, con el impacto de la devaluación y la aceleración inflacionaria, la pobreza había llegado a 52,9% y la indigencia a 18,2%. Desde ahí empezó una baja fuerte: hacia el semestre abril-septiembre de 2024 la tasa ya había caído a 44,9%, ocho puntos menos, por la recuperación del ingreso real y una distribución algo más igualitaria.

Pobreza revierte tendencia

Según el informe, entre el semestre marzo-agosto de 2024 y el de abril-agosto de 2025 los ingresos crecieron por encima de las canastas, lo que sostuvo la mejora. Ese proceso se agotó a partir del semestre agosto de 2025-enero de 2026, cuando el valor de las canastas empezó a crecer más que los ingresos de las familias. Eso llevó a una caída de la pobreza hasta el segundo semestre calendario de 2025 y a un aumento desde ese momento hasta el 32,6% proyectado ahora.

El mecanismo que describe Rozada es simple. Cuando la canasta básica sube más que los ingresos, más hogares quedan por debajo de la línea de pobreza, aunque tengan empleo y cobren un salario que sube. En el último semestre proyectado, la canasta básica total subió 9,8% respecto del semestre marzo-agosto de 2026, mientras que la suma de los ingresos familiares avanzó apenas 2,3%.

Un golpe al discurso del Gobierno

La canasta básica alimentaria, que define la línea de indigencia, mostró un comportamiento más contenido: subió 2% frente a un aumento de 2,1% en los ingresos de los estratos bajos. Eso explica por qué la indigencia se mantiene estable en 7,1% mientras la pobreza total sube.

Se trata de una estimación, no de un dato oficial. El intervalo de confianza deja margen para que la cifra final sea algo menor o mayor, y el INDEC dará la medición definitiva cuando procese la EPH del semestre. Aun así, la dirección del movimiento es la que importa en términos políticos y económicos: la tendencia a la baja que el Gobierno mostró como uno de sus logros se frenó y empezó a revertirse.

Con una pobreza que ronda el 33%, el desafío para la política económica pasa por que los ingresos de las familias vuelvan a ganarle a la canasta. Hasta que eso ocurra, la medición de Rozada, que el Gobierno mira de cerca, seguirá mostrando que la mejora de 2024 y buena parte de 2025 quedó atrás.

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