Vaca Muerta no alcanza: el empleo privado en "blanco" cae hace 14 meses seguidos
Se perdieron 265.000 asalariados privados desde noviembre de 2023. Vaca Muerta generó casi 17.000 pero otras provincias destruyeron 280.000
Se perdieron 265.000 asalariados privados desde noviembre de 2023. Vaca Muerta generó casi 17.000 pero otras provincias destruyeron 280.000
El dato de empleo de julio no es una excepción sino la continuidad de una tendencia. La pérdida acumulada desde comienzos de año ronda los 100.000 puestos, y llega a 200.000 si se mide desde noviembre de 2023, sin contar el monotributo social. El principal responsable es el empleo asalariado privado, que perdió 12.716 puestos en el mes y lleva 14 meses consecutivos de retracción. Desde noviembre de 2023 acumula 265.000 puestos menos, y explica 134.000 de los 136.000 empleos perdidos en el último año. Vaca Muerta no logra generar la cantidad de empleos que se destruyen en otras provincias.
Entre los independientes la baja fue de 6.400 puestos: los autónomos perdieron 1.300 y los monotributistas sociales, 6.500, mientras que los monotributistas sumaron 1.400. En la comparación interanual, el monotributo es el único componente con un aumento de magnitud: 58.788 puestos más, un 2,7%.
"La fase de destrucción de empleo formal en el sector privado ya tiene la misma magnitud que la que se produjo en los últimos dos años del Gobierno de Cambiemos. La gran diferencia es que en ese momento el sector público funcionaba como amortiguador. Ahora no", sostuvo Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA.
Según la consultora LCG, "pocos sectores conjugan incrementos de actividad y empleo". Los que crecen, como la minería y la intermediación financiera, lo hacen sin demandar más asalariados formales, o incluso destruyéndolos.
El agro es el sector más virtuoso, pero su peso en el empleo total es marginal. La construcción empieza a traccionar empleo, aunque desde niveles muy bajos: frente a 2023 todavía muestra caídas del 14,3% en actividad y del 18,6% en empleo. La industria retrocede en ambas variables (-2,4% y -4,2% en 2026 frente a 2025) y el comercio empezó a expulsar trabajadores (-2,4% interanual).
El Régimen de Incentivos a la Formalización Laboral (RIFL), ya reglamentado y con reducción transitoria de contribuciones patronales, todavía no logró revertir la caída. En noviembre comenzará a regir el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que cubrirá parte de las indemnizaciones con fondos de la ANSES. LCG reconoce que "es difícil estimar el impacto" sobre la contratación, descarta que sea inmediato y concluye que las herramientas "parecen insuficientes para compensar el impacto de la menor actividad".
La consultora no proyecta cambios y mantiene su expectativa de un crecimiento tibio. Advierte que, sin impulso de la demanda interna o externa, "difícilmente se observe un cambio significativo" en el mercado laboral.
El diagnóstico plantea una disyuntiva incómoda para el Gobierno. La reforma laboral se vendió como un instrumento para destrabar la contratación, pero los incentivos fiscales y las reglas de despido más baratas atacan un problema que hoy no es el principal. Ninguna empresa contrata más porque su costo baje, si no tiene demanda que atender. El cuello de botella parece estar del lado de las ventas, no de la normativa.
El Gobierno se metió en el debate. “Hay personas que no quieren trabajar en relación de dependencia y prefieren ser monotributistas y tener la libertad de trabajar por cuenta propia”, afirmó el Secretario de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Julio Cordero durante una exposición en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados.
"A nivel sectorial no se salva nadie, ni siquiera los ganadores del modelo. En el último año, la minería, el petróleo y la intermediación financiera destruyeron empleo formal. Agro y pesca tuvieron una suba marginal. Por el contrario, industria y comercio se desplomaron", acota Campos.
Y deja un dato que golpea al discurso oficial del "derrame" de los sectores ganadores a los perdedores. En lo que va de la gestión de LLA el empleo formal solo creció en Neuquén y Río Negro, en torno al 7,5%. Entre ambas provincias sumaron 16.723 trabajadores. En las 22 restantes perdieron su puesto de trabajo casi 285.000.
Hay tres cosas para seguir en los próximos meses. La primera es el efecto real del FAL desde noviembre: si el dinero de la ANSES reemplaza a las indemnizaciones, el costo de despedir baja, y en una economía sin crecimiento ese alivio puede favorecer los ajustes de planteles antes que las nuevas contrataciones. La segunda es si el rebote salarial de agosto se consolida. Una recuperación del poder adquisitivo sería la forma más directa de reactivar el consumo y, con él, a los sectores más golpeados, como comercio e industria.
La tercera es la composición del empleo. Si el monotributo sigue siendo lo único que crece mientras cae el empleo asalariado, el mercado laboral formal no solo se achica sino que se precariza: menos aportes, menos cobertura y una base previsional más frágil.
Por ahora, el empleo registrado no muestra piso. Con un año electoral todavía lejano, el margen para que la actividad lo arrastre depende de que la recuperación deje de ser "tibia" y llegue a los sectores intensivos en mano de obra.
La actualización salarial del 1,7% impactará en las cinco categorías del sector, tanto en la modalidad de pago por hora como en la mensual.
Los montos correspondientes a septiembre incluirán desde mejoras porcentuales calculadas sobre los básicos, hasta la acreditación de Sumas No Remunerativas, conforme a las cláusulas definidas en las últimas negociaciones.
La mejora se efectivizará en seis tramos e impactará en las escalas básicas convencionales para el pleno de los mercantiles de la rama general y bajo el CCT 130/75.