El candidato del Partido Liberal (PL) fue el más votado el 4 de octubre y sorprendió a encuestadores y analistas, que daban a Lula como favorito, aunque sin lograr el 50% necesario para ganar en primera vuelta. Finalmente el opositor quedó primero, con el 47,03%, a menos de dos puntos porcentuales del presidente, que sacó 45,16%, y muy lejos del resto de los candidatos, que no superaron el 3%. De hecho, el tercero, el escritor y psiquiatra Augusto Cury, obtuvo 2,89%, un porcentaje menor incluso que la cantidad de votos nulos (2,93%).
Bolsonaro junto a Caiado después de la primera vuelta
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A la vez, más de 33 millones de personas se abstuvieron el 4 de octubre. Aunque la cifra, que representa el 21,08% del total de habilitados, es similar a la de otras elecciones, marcó un récord de casi 30 años. A ese universo apunta Lula para el balotaje. "Hay que convencerlos, es nuestra responsabilidad devolverles el interés por ir a votar", dijo el mandatario tras la votación en una reunión con sus aliados en Brasilia.
El resultado sacudió a la izquierda en Brasil, que salió masivamente a las calles en los últimos días en movilizaciones en respaldo al candidato del PT. Lula, a su vez, logró una importante victoria en el Congreso, después de que el Senado aprobara la semana pasada una reforma constitucional para reducir la semana laboral a un máximo de 40 horas (en lugar de 44) y que contempla dos días de descanso. El fin del 6x1, o sea, seis jornadas de trabajo por una de descanso, era una de las promesas de campaña del mandatario.
Movilización en Sao Paulo en apoyo a Lula
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En otra de las medidas que fue vista como una estrategia electoral, el mandatario decidió un par de semanas antes de la primera vuelta aumentar en un 15% la ayuda directa que el gobierno, a través del programa Bolsa Familia, otorga cada mes a las familias en pobreza. Aunque Lula mantuvo a Brasil con desempleo en mínimos históricos y con una economía en crecimiento y baja inflación, muchas familias sufren por el alto costo de vida y el creciente endeudamiento.
El líder del PT, quien no había ajustado este subsidio durante su mandato, dijo que la medida buscaba "compensar las pérdidas inflacionarias desde 2023 y garantizar el poder de compra de las familias más necesitadas". En una entrevista con Globo este jueves, Lula aseguró que no sabía que el Bolsa Familia no había tenido ajustes y que exigió explicaciones a sus ministros. "Es inexplicable que, en el gobierno de Lula, alguien piense en no ajustar los salarios de la gente a la inflación. Es inconcebible, pero sucedió", afirmó.
La "campaña del miedo"
Uno de los argumentos del presidente para frenar a su rival en la segunda vuelta es que el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro recortará beneficios sociales y aplicará un fuerte ajuste que afectará al población. El petista utilizó incluso de ejemplo lo ocurrido en Argentina con Javier Milei, que logró reducir la inflación y lograr el equilibrio fiscal, pero su "motosierra" provocó un aumento de la pobreza y el cierre de miles de empresas.
Milei, de hecho, ha expresado su respaldo a Flávio Bolsonaro, tanto en la previa de la primera vuelta, al acompañarlo en el acto de lanzamiento de su candidatura en julio, como la semana pasada durante una visita a Estados Unidos, en un evento en Washington en el que participó junto a Eduardo Bolsonaro, el exdiputado y hermano del candidato del PL que fue condenado en Brasil por coacción a la Justicia en el marco del proceso contra su padre, Jair Bolsonaro, por intento de golpe de Estado.
El juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF) y enemigo de los Bolsonaro, ordenó la semana pasada la detención de Eduardo, que vive desde 2025 en Estados Unidos, para que cumpla su pena. Flávio cuestionó duramente al magistrado, a quien tildó de "violador de derechos humanos" y lo acusó de interferir en el proceso electoral.
El candidato del PL señala a Lula por instaurar una "campaña del miedo", basada en "la mentira", con el objetivo de "engañar a personas inocentes". Bolsonaro tuvo este viernes su mano a mano con Globo, en la que fue consultado por el recorte del gasto público que pretende hacer, el famoso "tijeretazo". De hecho, se ha mostrado con una tijera en varios de sus actos de campaña, tal como hizo Milei con la motosierra. Durante la entrevista, se escucharon cacerolazos en varias ciudades del país.
El aspirante de derecha explicó cómo pretende lograr un ahorro de 200.000 millones de reales (unos U$S 40.000 millones) en las cuentas públicas y dijo que buscará eliminar al menos diez ministerios, además de combatir la corrupción y la mala gestión en las empresas estatales, entre otros. De todas formas, aseguró que mantendrá el ajuste del salario mínimo por encima de la inflación y la norma que vincula el ajuste de las pensiones al salario mínimo.
"Sus preguntas son importantes, porque, de hecho, han circulado muchas noticias falsas, y este es un momento clave para aclararlas, ya que mi rival está promoviendo un verdadero terrorismo", le dijo a la periodista Renata Lo Prete.
La disputa por la seguridad
Las acusaciones mutuas en torno al ajuste y la situación económica estarán seguramente en el menú del debate del domingo, en el que podrían surgir además el tema de la seguridad, otra las principales preocupaciones de los brasileños y el vínculo con el Estados Unidos de Donald Trump.
Lula considera que la seguridad pública no puede recaer exclusivamente en los estados, sino que el Gobierno Federal debe asumir un rol activo de liderazgo y coordinación nacional, sobre todo en la lucha contra el crimen organizado. Para eso está impulsando en el Congreso una reforma constitucional de seguridad, que ya fue aprobada en Diputados y está comenzando a ser analizada por el Senado.
El proyecto ha generado cuestionamientos por el nivel de integración que propone entre las fuerzas federales, como la Policía Federal, y los cuerpos de seguridad autonómicos, representados por las policías civiles y militares de cada estado.
El mandatario endureció en el último tiempo su discurso en torno al tema de la seguridad. En la entrevista con Globo, de hecho, defendió bajar la edad de imputabilidad de 18 a 16 años para los "delitos atroces", pero dijo que no quiere incluirla en la reforma que está siendo considerada por el Congreso. Además apuntó que, una vez aprobada la propuesta, buscará crear el Ministerio de Seguridad Pública.
"Tenemos que asfixiar al crimen organizado para recuperar los territorios que hoy están en manos de los delincuentes en todo el país", afirmó.
Lula, de todos modos, se opone a una de las propuestas de Bolsonaro de catalogar a las principales bandas criminales del país, el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), como organizaciones terroristas, tal como hizo el gobierno de su aliado Trump.
El candidato del PL apuesta por una propuesta de "mano dura" en el combate al crimen organizado. De hecho, dijo que una de sus primeras medidas como presidente será reunir a los comandantes militares y a los jefes de las policías estatales para "declarar la guerra al narcotráfico".
En la entrevista con Globo mencionó que prevé que el Ejército y la Fuerza Aérea actúen en la frontera con Bolivia, así como la incorporación de Brasil al Escudo de las Américas, la alianza de seguridad regional impulsada por Trump junto a países aliados.
Flávio Bolsonaro con Trump en la Casa Blanca
EFE
El fuerte vínculo de los Bolsonaro con la administración Trump es justamente uno de los cuestionamientos al opositor que ha esgrimido Lula, que durante la campaña se apoyó en la bandera de la soberanía y advierte sobre una posible injerencia de Estados Unidos."Brasil no cabe en el patio trasero de nadie", dijo en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, en referencia a la Doctrina Monroe, reformulada por el presidente de EEUU en su segundo mandato, en el que volvió el foco a la región.
Qué dicen las encuestas
Ambos candidatos se verán entonces cara a cara este domingo a partir de las 20 horas. Está previsto que además participen de un segundo debate el próximo viernes por Globo, dos días antes del balotaje.
Las encuestas vienen dando como favorito a Flávio Bolsonaro, aunque los últimos sondeos mostraron que la diferencia con Lula se fue acortando.
La primera consulta realizada por Datafolha después del 4 de octubre le daba el 52% de los votos válidos al candidato del PL, contra el 48% del actual presidente. La semana pasada, la encuestadora reveló que la última investigación mostraba un escenario de empate técnico, con 51% para el candidato opositor y 49% para Lula, dentro del margen de error de dos puntos porcentuales.
Lo mismo ocurrió con el sondeo que divulgó Quaest el miércoles pasado, que dio a Flávio Bolsonaro el 46% de las intenciones de voto, contra el 44% de Lula, también un empate técnico.