Entre los factores que explican ese rezago, los especialistas señalaron la inestabilidad político-económica y las dificultades para sostener inversiones de largo plazo. Los proyectos de centros de datos pueden demandar entre cuatro y cinco años de desarrollo, por lo que la previsibilidad y la disponibilidad de infraestructura son variables relevantes para las empresas.
La discusión también está atravesada por los cambios en las necesidades de procesamiento. Los centros de datos tradicionales trabajaban con racks de entre 3 y 5 kW, mientras que las instalaciones para inteligencia artificial requieren equipos con consumos muy superiores.
Marcelo Garfa, especialista de Dell Technologies, explicó que algunos racks de última generación pueden consumir 230 kW y que determinadas configuraciones alcanzan los 450 kW por rack. Estos equipos también presentan exigencias estructurales: según sus estimaciones, algunos pueden acercarse a las tres toneladas por metro cuadrado.
El cambio tecnológico implica, por lo tanto, que los proyectos no dependan únicamente de la disponibilidad de servidores. También necesitan instalaciones capaces de soportar el peso de los equipos, suministrarles electricidad y disipar el calor que generan.
Vaca Muerta y la posibilidad de generar energía en el lugar
La disponibilidad energética es uno de los factores que las empresas identifican al evaluar posibles localizaciones en la Argentina. En particular, el gas de Vaca Muerta aparece en las exposiciones del sector como una alternativa para abastecer centros de datos de gran escala.
Gerardo Manhard, director de Ingeniería e Infraestructura de Draekon, comparó tres alternativas para monetizar el recurso: exportarlo como gas, transformarlo en electricidad o utilizarlo para alimentar procesadores de inteligencia artificial.
Según sus estimaciones, vender gas multiplica por 12 su valor respecto del costo en boca de pozo; comercializar electricidad lo multiplica por 10, mientras que procesar datos para inteligencia artificial puede elevarlo hasta 220 veces.
El especialista también señaló que el costo de generación eléctrica en Vaca Muerta puede ubicarse en torno a los U$S 50 por MWh, frente a los U$S 100 por MWh que utilizó como referencia internacional. Para un centro de datos de 1 GW, estimó que esa diferencia podría representar un ahorro de U$S 500 millones anuales.
Una de las alternativas planteadas consiste en instalar los centros de datos junto con sus fuentes de generación eléctrica, cerca de los recursos energéticos. De esta manera, el gas podría utilizarse para producir electricidad en el mismo lugar donde se procesa la información, mientras que los datos se transportarían mediante fibra óptica.
El planteo responde también a las limitaciones de la red eléctrica nacional para abastecer instalaciones que demandan cientos de megavatios o incluso gigavatios. En ese esquema, la generación propia permitiría reducir la dependencia de la infraestructura de transporte eléctrico existente, aunque el desarrollo de los proyectos seguiría requiriendo otras instalaciones y conexiones.
Un proyecto de 3.000 MW en la Patagonia
La disponibilidad de grandes extensiones de terreno, el potencial de generación energética y la baja densidad poblacional aparecen entre los factores que los representantes empresariales destacaron al referirse a la Patagonia.
Jorge Vilariño, representante en la Argentina de Green Capital, explicó que la compañía reconvirtió una iniciativa originalmente vinculada con el hidrógeno en un proyecto de megacentro de datos de 3.000 MW, con generación renovable y a gas.
El desarrollo contempla integrar en un mismo predio la infraestructura de procesamiento y las fuentes de energía necesarias para abastecerla. Durante el encuentro, Vilariño también destacó la cercanía al mar y las condiciones geográficas argentinas, entre ellas la ausencia de terremotos y de conflictos bélicos en el territorio.
"La capacidad de procesamiento va a ser un recurso escaso en el futuro. Un país que tenga capacidad de procesamiento es como hace años un país que pudiera generar alimentos o petróleo", sostuvo el representante de Green Capital.
El proyecto permite observar la escala de algunas de las iniciativas que se están planteando para vincular los recursos energéticos con la infraestructura digital. Sin embargo, se trata de un desarrollo proyectado y no de capacidad instalada: su dimensión contrasta con los 35 MW que actualmente tiene Argentina.
Chubut busca ampliar la conectividad internacional
Además de la energía, la conectividad internacional es otro de los factores que condicionan el desarrollo de centros de datos.El 95% de la conectividad internacional de Argentina depende de un punto de amarre de fibra óptica ubicado en Las Toninas, provincia de Buenos Aires.
Frente a esa concentración, Chubut busca posicionarse como una alternativa para ampliar la infraestructura de conexión y diversificar su matriz productiva. La iniciativa contempla un cable submarino que conecte la provincia con Las Toninas y una red troncal de fibra óptica que cruce la cordillera hacia Chile para alcanzar los cables del Pacífico que conectan con Asia.
El objetivo es contar con rutas alternativas para el tráfico internacional de datos y reducir la dependencia de un único punto de conexión. Para los centros de datos, la conectividad es una condición central: la capacidad de procesamiento debe estar acompañada por redes que permitan intercambiar información con otros mercados.
Un informe elaborado por IAA, presentado en noviembre de 2025 y respaldado por el gobernador Ignacio Torres, ubicó a Chubut entre las provincias con condiciones favorables para este tipo de desarrollos. Entre los factores señalados figuran la disponibilidad de energía eólica, las condiciones climáticas para refrigerar los equipos y la ubicación geográfica para desplegar nuevas conexiones internacionales.
La provincia incorporó la iniciativa al programa Chubut Digital, orientado a diversificar su matriz productiva más allá de las actividades extractivas tradicionales.
Los desafíos para desarrollar centros de datos de inteligencia artificial
La energía y la conectividad no son los únicos requisitos. La refrigeración, la infraestructura edilicia y la disponibilidad de equipamiento especializado también forman parte de las condiciones técnicas que deben resolverse.
El aumento de la potencia de los procesadores obliga a utilizar sistemas de refrigeración por líquido para disipar el calor. Estos sistemas pueden funcionar mediante circuitos cerrados con un fluido refrigerante que circula por la instalación, absorbe el calor y vuelve a enfriarse.
Durante el encuentro también se señaló que existe una fuerte demanda mundial de componentes para inteligencia artificial. Los proveedores necesitan contar con los edificios y el suministro eléctrico preparados antes de entregar los equipos, una exigencia que condiciona los tiempos de desarrollo.
A esto se suma la necesidad de contar con profesionales especializados y con un ecosistema que integre equipamiento, almacenamiento, conectividad y servicios asociados. Los proyectos de esta magnitud requieren una articulación que va más allá de la compra de servidores.
Los centros de datos empiezan a ganar lugar en la agenda económica y política argentina, entre las expectativas de inversión, los recursos energéticos disponibles y los proyectos de infraestructura que se plantean en distintas regiones del país. Mientras el Gobierno busca impulsar nuevas inversiones a través del Súper RIGI, empresas del sector privado analizan las condiciones para desarrollar esta industria y provincias como Chubut promueven iniciativas para mejorar la conectividad.
La discusión ya no se limita al desarrollo tecnológico: también involucra decisiones sobre energía, infraestructura, regulación y posicionamiento económico. Qué proyectos lograrán avanzar y en qué medida la Argentina podrá desarrollar la infraestructura necesaria son algunas de las cuestiones que quedan abiertas.