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Política

Mucho ruido y poca verdad

Una última encuesta indica que más de un 40% apoyan la gestión de Javier Milei

Luis Majul

Por encima del ruido imperante, las posibilidades de Javier Milei de ser reelecto siguen intactas. Es verdad que falta más de un año para las elecciones. También es cierto que la economía no está creciendo tanto como el gobierno esperaba y la inflación no está bajando a la velocidad que el presidente suponía.

Sin embargo, los últimos números de Federico Aurelio, uno de los encuestadores más respetados en ambos lados de la grieta, indican que todavía, más de un 40 por ciento de los argentinos apoyan a la gestión del presidente.

Un 40,4% para ser más exactos, contra el 57,2% que la rechaza. Este dato, para Aurelio, lo pondría a tiro de ganar en primera vuelta.

El consultor no tiene a Axel Kicillof perdiendo en la primera y ganando en la segunda, como insisten en pronosticar algunos operadores que sueñan con la vuelta del peronismo. “Kicillof, como candidato del peronismo unido, acumula alrededor de 25 puntos, que proyectados podrían llegar a 30”, me dijo Aurelio el sábado.

Ayuda a los libertarios el pánico al regreso de los orcos, como diría Mauricio Macri. Pánico que se acrecentó, fuerte, el jueves pasado, con los episodios, muy violentos, alrededor de la plaza de los dos congresos.

Pero también ayuda a Milei la aparente división del PJ que se tradujo en tres actos distintos para conmemorar el 17 de octubre. Porque son escenas de puro pasado. Un pasado al que más del 60% de los argentinos no quiere volver. Para no aburrir, solo pondremos a consideración tres momentos que dan vergüenza ajena.

  • Momento uno: el que el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, todavía procesado por abuso sexual simple, lanza la candidatura a presidente de Kicillof, sin ponerse colorado.
  • Momento dos: Kicillof manda un mensaje indirecto a Cristina Kirchner, diciéndole, sin decirlo, que si gana la indultará: “Hoy Cristina está injustamente presa por defender nuestras banderas”.
  • Momento tres: Cristina sale al balcón de San José 1111 después de recibir a Sergio Massa, el candidato del círculo rojo, para corear y bailar la versión militante de la canción de Víctor Heredia, “todavía cantamos”, con una estrofa que dice así: “A pesar de las bombas/ de los fusilamientos/ los compañeros muertos/ y los desaparecidos/ no nos han vencido”.

Vaya otro “insignificante” dato, siempre al pasar: la expresidenta tiene condena firme por haberle robado al Estado. Y no puede ni votar ni ser votada nunca más.

La paradoja es que el pánico al regreso de los orcos también potencia la incertidumbre de los inversores, e impacta en la suba del riesgo país, que el viernes pasado terminó en alrededor de 650 puntos básicos.

Es que temen, y con razón, que el peronismo vuelva a destruir todo lo conseguido. Desde la estabilidad y el orden público hasta el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).

El razonamiento contrafáctico de que sin superávit fiscal y una baja abrupta de la inflación, la Argentina ya hubiera volado por los aires, tiene mucho sentido, pero no sirve para ganar elecciones.

Porque es cierto que el plan económico se mantiene en pie a pesar del ataque contra el peso durante 2025, la suba del precio del petróleo y el aumento de la tasa de interés en los Estados Unidos. Sin embargo eso, a la hora de votar, casi no se tiene en consideración.

“Lo que sirve para ganar elecciones es la voluntad del gobierno de tomar decisiones que mejoren el poder adquisitivo. En especial, de la clase media baja, uno de los sectores más afectados por el cambio de modelo económico y el proceso de estabilización”, me dijo un consultor que hace focus groups todos los meses.

Ese es el modelo de gestión y narrativa que está aplicando el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri. Orden y limpieza en las calles de la ciudad. Anuncios con cierto alivio para los contribuyentes, como el proyecto de ley que promete un tope para el aumento de las patentes. O la decisión de cobrar los servicios de salud de los hospitales porteños. Es decir: una mezcla de “agenda libertaria” con un toque de empatía hacia el votante porteño.

Así, según Aurelio, la evaluación de gestión de Jorge Macri va subiendo mes a mes, hasta alcanzar, según la última medición de septiembre, una positiva del 54,9%, contra una negativa del 43,%.

¿Es el momento de acelerar los acuerdos con Macri y el resto de los gobernadores, como plantean, con distintos argumentos, el ministro Luis Caputo, el asesor Santiago Caputo, el jefe de Gabinete, Diego Santilli y también Patricia Bullrich?

El esforzado triunfo del oficialismo en la Cámara de Diputados, el jueves pasado; triunfo del que se enorgullece Martín Menem, impidiendo que se ponga a consideración, con la posibilidad de voltear, al decreto 70/ 2023… ¿Hace pensar que se está más cerca de lograr la eliminación o la suspensión de las paso tanto en la Cámara baja como en Senadores?

La tinta de la lapicera la tiene Karina Milei y todo parece indicar que, por un lado, si hay acuerdo, será poco antes de que empiece diciembre. Y, por el otro, que no se tratará de un anuncio rimbombante, sino el resultado de múltiples conversaciones. Una por una. Gobernador por gobernador. Diputado por diputado. Senador por senador.

La novedad es que todos se volvieron más pragmáticos, incluido el propio Javier Milei. Es más: para quienes siguen en detalle el ritmo de aumento de las tarifas y su impacto en la canasta familiar parece evidente que se viene desacelerando, de a poco, y que durante 2027, posiblemente, se desacelere todavía más.

Sin embargo, a la hora de los bifes, lo que terminará definiendo la reelección del presidente, será, entre otras cosas, el tipo de campaña que haga la oposición.

Porque si insisten en repetir que todas las calamidades que atraviesa la Argentina empezaron con Milei y no con Alberto Fernández, Cristina, Massa y Kicillof, van a terminar perdiendo, aunque sea por poco, por la enorme diferencia entre lo que dicen y lo que indica la realidad.

Entre el ruido y la verdad. Diferencia que aparece muy clara en el spot protagonizado por Nancy Pazos para la campaña de Lula en Brasil. La colega dice que viene “del futuro” y que acaba de descubrir que los argentinos “no tienen para comer” y “perdieron sus casas” a partir de diciembre de 2023, en el mismo instante en que asumió Milei. Uno no sabe si ponerse a reír o ponerse a llorar.

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