El gasto en defensa bloquea las negociaciones: el Gobierno sigue sin aprobar los presupuestos
Pedro Sánchez insiste en que seguirá buscando consensos, pero admite que la aprobación no depende solo del Ejecutivo.
Pedro Sánchez insiste en que seguirá buscando consensos, pero admite que la aprobación no depende solo del Ejecutivo.
Desde marzo de 2023, cuando Pedro Sánchez decidió no presentar el proyecto presupuestario para 2024 debido al adelanto electoral en Cataluña, el Gobierno ha encontrado múltiples obstáculos. Primero, la falta de apoyo en el Congreso obligó a retirar la senda de estabilidad en dos ocasiones. Luego, las negociaciones han estado marcadas por la dificultad de sumar a todos los partidos que respaldaron la investidura, especialmente Junts, que se ha mostrado reticente a facilitar los acuerdos.
Junts ha sido el mayor escollo para el Gobierno en la aprobación de los presupuestos. En julio de 2023, su voto en contra junto con PP y Vox tumbó los objetivos de estabilidad que preceden al presupuesto. En septiembre, ante la previsión de un nuevo rechazo, el Ejecutivo optó por retirar la propuesta antes de someterla a votación. Aunque recientemente ha habido un acercamiento entre el Gobierno y Junts en temas de migración, no se ha traducido en un respaldo a los presupuestos.
El aumento del gasto en defensa ha generado un fuerte rechazo entre los socios de izquierda del Gobierno. ERC ha condicionado cualquier diálogo al cumplimiento de compromisos previos. Podemos, a través de su líder Ione Belarra, ha advertido que este asunto marcará la legislatura y afectará otros acuerdos. BNG también ha expresado su oposición al incremento en seguridad. Este punto ha convertido la negociación en un proceso aún más complejo para el Ejecutivo.
Si el Gobierno no logra aprobar los presupuestos de 2025, seguirá gobernando con los prorrogados de 2023. Aunque Sánchez ha asegurado que esto no comprometería la estabilidad política, su equipo reconoce que unas nuevas cuentas consolidarían la legislatura. Además, sin presupuestos, las inversiones y políticas de gasto estarían limitadas, lo que podría afectar la ejecución de planes sociales y económicos.
No hay una fecha límite inmediata, pero si las negociaciones no avanzan en los próximos meses, el Ejecutivo podría verse obligado a renunciar nuevamente a la aprobación y aplazar la discusión hasta 2026. Esto dependerá de cómo evolucionen las conversaciones con los grupos parlamentarios y de si el Gobierno encuentra alternativas para sortear el bloqueo actual.
El Ejecutivo continuará negociando en busca de un acuerdo, aunque los obstáculos siguen siendo significativos. La falta de consenso con Junts y el rechazo de los socios de izquierda al aumento del gasto en defensa dificultan la viabilidad de un pacto en el corto plazo. Si no se alcanza un acuerdo, el Gobierno podría optar por seguir con los presupuestos prorrogados y centrar sus esfuerzos en garantizar la estabilidad política hasta el final de la legislatura. En los próximos meses se definirá si se logra una aprobación tardía de las cuentas de 2025 o si se pospone la discusión para 2026.
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