Wicked, el musical que busca romper récords en Madrid
Un espectáculo que combina gran despliegue escénico y profundidad narrativa para revisar Oz desde una mirada crítica sobre el poder, la diferencia y los vínculos.
Un espectáculo que combina gran despliegue escénico y profundidad narrativa para revisar Oz desde una mirada crítica sobre el poder, la diferencia y los vínculos.
¿Las personas nacen malas o se tornan así por el devenir de su propia historia? Ese es el dilema central que plantea el musical Wicked, que lo lleva a convertirse en una profunda reflexión sobre la identidad, la aceptación y la lucha por la justicia.
Este espectáculo cuenta con más de 120 funciones en el Teatro Alcalá de Madrid y busca responder ese interrogante a través de la complejidad y humanidad que hay detrás de los personajes más icónicos de la historia del Mago de Oz. Por eso, su lema acaba siendo “Nadie elige su destino, pero sí quién camina a su lado”.
La inteligencia de su libreto la ha llevado a convertirse en una obra maestra del género, sumado a su imponente montaje escénico. Basada en la novela de Gregory Maguire, funciona como una ingeniosa precuela (y a veces secuela) del libro de Lyman Frank Baum que sorprende a quienes leyeron sus páginas cuando eran niños.
Mientras la película de 1939 era una fábula maniquea del bien contra el mal, este musical de Stephen Schwartz y Winnie Holzman se ha convertido en un tratado sobre la construcción de la otredad.
Wicked transporta a los espectadores a la mágica tierra de Oz, mucho antes de la llegada de Dorothy, para descubrir las conmovedoras y sorprendentes vivencias jamás contadas de sus legendarias brujas.
Esta adaptación del libro de Maguire permite mirar a través del cristal de la Universidad de Shiz, donde una joven Elphaba, apasionada, idealista y de piel verde, coincide con la popular y superficial Glinda.
El vínculo con la obra original es constante pero subversivo, ya que muestra por qué el Espantapájaros no tiene cerebro o cómo nació el Hombre de Hojalata, bajo una luz de crítica social que aborda el racismo, la manipulación política y la corrupción del poder.
Oz deja de ser un lugar de ensueño, como lo mostraba la novela de Baum, y se transforma en un régimen donde el silencio de los animales simboliza la pérdida de la voz de las minorías.
El peso de Wicked recae sobre los hombros de sus dos protagonistas. Cristina Picos encarna a Elphaba con una profundidad que corta el aliento. Su interpretación estalla en los momentos precisos, en especial, cuando canta I’m Not That Girl (Esa chica no soy yo) y Defying Gravity (Desafiando la gravedad).
En lo dramático, interpreta a una joven apasionada y con un talento extraordinario, pero incomprendida y rechazada por la sociedad, que evoluciona hasta convertirse en la Bruja Malvada del Oeste.
Frente a ella, Cristina Llorente compone una Glinda magistral. Su caracterización refleja la transición desde la frivolidad inicial hacia una madurez marcada por For Good (Por ti), el verdadero motor emocional de la obra, que la transforma en la Bruja Buena del Norte.
La llegada de Wicked al Nuevo Teatro Alcalá es la culminación de una espera de dos décadas. Bajo la dirección y adaptación de David Serrano y con la producción de ATG Entertainment, el musical aterriza en España con una puesta en escena que destaca por su ambición y espectacularidad.
La obra llega precedida por un éxito rotundo a nivel internacional. Ha recibido más de cien premios, incluidos tres Tony y siete Drama Desk Awards, y ha sido vista por más de sesenta millones de personas en todo el mundo.
Además, acumula más de dos décadas en cartel: veintiún años ininterrumpidos en Broadway y dieciocho en el West End de Londres.
La versión española cuenta con la dirección musical de Joan Miquel Pérez, coreografías de Iker Karrera, escenografía de Ricardo Sánchez Cuerda y vestuario de Antonio Belart.
El elenco se completa con Lydia Fairen (Nessarose / Cover Elphaba), Javier Ibarz (Mago de Oz), Xavier Nogales (Fiyero), Guadalupe Lancho (Madame Morrible), Esteban Oliver (Dr. Dillamond / Cover Mago) y Neizan Martin (Boq), entre otros.
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