Donald Trump
El comercio de alimentos es el principal reto que afronta España y la UE ante el regreso de Donald Trump
En 2019, Trump ya impuso en su primer mandato aranceles adicionales a 113 productos españoles
Donald Trump
En 2019, Trump ya impuso en su primer mandato aranceles adicionales a 113 productos españoles
El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos representa un reto para España y la Unión Europea (UE) en el comercio alimentario, ante la posibilidad de nuevos aranceles y la difícil resolución de disputas en el sistema multilateral.
EE. UU. es el primer mercado de destino para los alimentos y bebidas de España fuera de Europa y el séptimo socio comercial, con exportaciones valoradas en casi 3.000 millones de euros entre enero y octubre de 2024, según los últimos datos de comercio exterior.
En 2019, Trump ya impuso en su primer mandato aranceles adicionales a 113 productos españoles -suspendidos en 2021 por cinco años- en medio del contencioso por los subsidios a Airbus y Boeing, mientras siguen aplicándose a la aceituna negra de mesa por otra disputa.
Con esta experiencia previa, la industria alimentaria española ha llamado a continuar impulsando las negociaciones para la eliminación definitiva de estas barreras, al tiempo que mantiene la promoción en ese mercado estratégico con una demanda creciente.
También ha pedido que se mantenga el diálogo y se respeten los acuerdos alcanzados en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
No obstante, la Administración estadounidense se resiste a cumplir las resoluciones de la OMC -como el fallo contra el arancel a la aceituna negra– y lleva años bloqueando la renovación de su órgano de apelación, encargado del arbitraje de disputas internacionales.
Durante la campaña, Trump prometió aumentar los aranceles a las importaciones tanto de sus socios comerciales como de rivales como China, pero está por ver cómo lo hace.
En ese hipotético caso, el especialista del laboratorio de ideas Bruegel Ignacio García Bercero señala a Efeagro que el comercio exterior de la UE, incluido el español, se vería seriamente afectado, sin olvidar el impacto que tendría la inflación en EE. UU. y en los mercados de capitales.
Ante el desafío que supone el proteccionismo de Trump, García Bercero sostiene que la UE debe mostrarse dispuesta con la mayoría de los países a mantener el funcionamiento del sistema comercial multilateral.
También recomienda al bloque comunitario asumir una posición de liderazgo buscando aliados en América Latina, el Indo-Pacífico y África, e impulsando acuerdos comerciales como el firmado con Mercosur o los que negocia con Indonesia y la India.
El investigador del Centro de Estudios de Política Europea (CEPS) Andreas Kopp coincide en que la imposición de nuevos aranceles a productos europeos puede perjudicar a los consumidores estadounidenses, que deberán pagar más por ellos, y dependerá de cómo muchas industrias europeas puedan trasladarse a EE. UU. para evitarlos.
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España exporta a EE.UU. el equivalente al 1,3% del PBI, mientras que en la UE llega al 3,1%. Las ventas españolas suponen 4,9% del total en contraste con Italia (10,7%) o Alemania (9,9%). El costo para la UE de una suba de tarifas del 10% sería del 1,5-2% del PBI.
Se trata de Darío Gil, actual vice presidente y director de investigación de IBM.
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