Fitch Ratings mantiene la calificación de España, pese a los riesgos por los aranceles de Trump
La agencia de calificación de riesgos Fitch ha mantenido la nota de España en 'A-' (equivalente a un notable bajo).
La agencia de calificación de riesgos Fitch ha mantenido la nota de España en 'A-' (equivalente a un notable bajo).
La agencia Fitch mantiene la calificación de España en ‘A-’ con perspectiva positiva.
Destaca el dinamismo del mercado laboral, el bajo endeudamiento privado y la competitividad externa.
Prevé que la economía española crecerá un 2,5 % en 2025 y un 1,9 % en 2026.
Señala que la exposición directa al comercio con EE.UU. es limitada.
Advierte sobre riesgos por posibles aumentos de aranceles y una guerra comercial global.
La calificación ‘A-’ indica que España se encuentra en una posición sólida para cumplir con sus compromisos financieros, aunque aún enfrenta ciertos riesgos. La perspectiva positiva sugiere que, de mantenerse las condiciones actuales o si mejoran, la calificación podría ser revisada al alza en futuras evaluaciones. En noviembre pasado, la agencia ya había elevado la perspectiva de estable a positiva, lo cual refleja una mayor confianza en los fundamentos macroeconómicos del país.
Fitch identifica tres pilares clave: un mercado laboral dinámico, un sector privado con bajos niveles de endeudamiento, y una mayor competitividad externa. Estos elementos, según la agencia, ayudan a fortalecer la resiliencia de la economía española frente a los desafíos internacionales. Además, destaca que los balances sólidos de hogares y empresas y el mayor consumo público —apoyado en el Plan de Recuperación y Resiliencia— respaldan la demanda interna.
Fitch pronostica un crecimiento del PIB del 2,5 % en 2025 y del 1,9 % en 2026. Estas cifras están por encima de las perspectivas para otros países europeos, gracias al consumo interno y al estímulo derivado del gasto público. La flexibilización esperada de la política monetaria europea también podría animar a las empresas a invertir más, aunque advierten que enfrentarán un entorno de mercado volátil.
La agencia señala que existe una gran incertidumbre respecto al futuro del comercio global, especialmente por las medidas arancelarias impulsadas por EE.UU. Aunque el actual régimen de aranceles (10 % por 90 días) es menos agresivo de lo previsto, persiste el riesgo de aumentos recíprocos y específicos que podrían alterar el escenario comercial.
No directamente. Fitch indica que la exposición comercial de España con EE.UU. es limitada: las exportaciones a ese país representan menos del 5 % del total, lo cual equivale a apenas un 1,1 % del PIB. Esta baja exposición directa podría proteger a la economía española frente a un impacto inmediato.
Sí. Aunque el impacto directo es reducido, los riesgos indirectos son significativos. El 40 % de las exportaciones españolas de bienes están compuestas por productos semi-manufacturados, bienes de equipo y componentes de automóviles, sectores muy expuestos a las fluctuaciones del comercio global. Si la dinámica comercial global se ve alterada por una guerra de aranceles, estos sectores podrían resentirse, afectando a la economía en general.
Fitch incorpora en su análisis un supuesto de incremento “muy gradual” del gasto en defensa, con la meta de alcanzar el 2 % del PIB, como se alinea con compromisos internacionales. Aunque no es un factor determinante en la calificación, sí forma parte del marco general con el que se analiza la sostenibilidad fiscal del país.
Fitch no anticipa cambios inmediatos en la calificación de España, pero la mantiene bajo observación positiva. Esto implica que, si los fundamentos macroeconómicos se sostienen —especialmente el crecimiento interno, la solidez del mercado laboral y la competitividad externa—, es probable una mejora de la nota en el futuro cercano. Sin embargo, el panorama internacional introduce elementos de riesgo que podrían influir en sentido contrario. La evolución del comercio global, particularmente los aranceles impulsados por EE.UU., será un factor determinante. España, aunque protegida en parte por su baja exposición directa, podría verse afectada por el debilitamiento de las cadenas de valor internacionales. Fitch también seguirá de cerca el ritmo de inversión empresarial y los efectos de la política monetaria europea, que serán clave para sostener el dinamismo económico.
La primera fase será desde el 15 de abril cuando se graven productos como frutas, verduras en conserva, tabaco, papel higiénico, laminados de acero y motocicletas como las Harley-Davidson. El whisky Bourbon y otros vinos estadounidenses quedaron excluidos.
El Ibex 35 subió fuerte desde el arranque y cerró con un alza de 4,3%, al igual que los mercados de Londres, Frankfurt, Milán y París que avanzaron en torno al 4%. En la madrugada, el índice Nikkei lideró el rebote tras la marcha atrás de Trump.
Lo anunció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien propone "dar oportunidad a la negociación" después de la marcha atrás del presidente de EEUU.
Advirtieron que si EE.UU. sigue subiendo los gravámenes Pekín no responderá, ya que con el nivel arancelario actual, "no existe aceptación en el mercado para las mercancías estadounidenses exportadas a China".
El comisario de Economía, Vladis Dombrovskis, dijo que si continúa la guerra comercial con más represalias la UE sufrirá un recorte del PIB de 0,6%, pero en EEUU será de hasta 3,3%.