Pedro Sánchez llegó tarde. Venía de vacaciones.
Pero poco más de un mes después de la crisis, finalmente hubo una respuesta económica a la emergencia que atraviesa Ceuta a raíz de la pesadilla migratoria que vive la ciudad.
Primero, el incendio. Se anunciaron ayudas directas por 309 millones de euros y un par de días más tarde, por 100 millones adicionales.
Junto con el primer monto se decidió reforzar las exenciones fiscales con las que hoy cuenta el territorio, su gran herramienta de supervivencia que la convirtió en la capital española del juego online. Un oasis fiscal recargado.
Pero junto con el anuncio de la segunda ayuda, durante su tensa comparecencia en el Congreso, Sánchez propuso un cambio más estructural de la economía. Adoptar el estatus que hoy ya tienen las Islas Canarias.
No sería inmediato. Habría que negociar con la Unión Europea (UE) pero la magnitud de la crisis puede acelerar los tiempos.
Ceuta y también Melilla dejarían de ser puertos francos aislados para ser parte del mercado europeo. Pero lo que es más importante, estarían bajo el paraguas institucional comunitario.
La reciente decisión de la UE de involucrarse al desbloquear fondos de emergencia (115 millones de euros) para ayudar a resolver la crisis que mira el mundo puede ser una buena señal en ese sentido. Claro que hizo falta que Juan Jesús Vivas, el presidente de Ceuta, pasara dos días en Bruselas para convencerlos.
La “fórmula Canarias” implica precisamente que Ceuta pasaría a ser frontera exterior de la UE y que ante cualquier perturburación, debería implicarse.
Hoy el problema es que la solución de corto plazo no alcanza y la de largo plazo queda demasiado lejos. Mientras tanto, el Ejército vigila la puerta de los supermercados y las empresas contratan seguridad privada.
Cuál es la condición especial de la que goza Canarias
Las Islas Canarias son consideradas una “región ultraperiférica”. Es un estatus que se aplica a territorios que, pese a formar parte plena del bloque comunitario y estar sujetos a su legislación, se enfrentan a desventajas por su lejanía del continente europeo, su condición insular, su reducido tamaño, su topografía o su dependencia económica de un número limitado de sectores productivos.
Alrededor de cinco millones de personas viven actualmente en estas regiones. Hay otras ocho regiones ultraperiféricas reconocidas. Azores y Madeira (Portugal), Guadalupe, Guayana Francesa, Martinica, Reunión, Mayotte y la colectividad de San Martí (Francia).
Pedro Sánchez, presidente de España.
En principio, Ceuta y Melilla no cumplen con los requisitos geográficos tradicionales. Además, no están separadas del continente europeo por miles de kilómetros u océanos.
Sin embargo, ambas tienen una gran limitación de espacio (18 km² en el caso de Ceuta y 13 km² en el de Melilla) y se enfrentan a problemas económicos estructurales graves ya que su economía local está supeditada a sectores muy específicos (servicios y comercio), carecen de recursos naturales propios y sufren de una gran dependencia del exterior.
En versión resumida, adquirir este estatus supone entrar en la unión aduanera y dejar de depender exclusivamente de asignaciones presupuestarias extraordinarias del Estado. Al mismo tiempo, supone contar con un marco jurídico de protección que aporta la UE y que da estabilidad a largo plazo.
Por supuesto que otra ventaja clave es el acceso a los fondos europeos. Estas regiones reciben financiación adicional como el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), con techos de cofinanciación de hasta el 85%, frente al 80% habitual en el resto de la UE, para todo tipo de proyectos de infraestructura y servicios públicos.
El nuevo estatus es compatible con el actual “oasis fiscal”
Los beneficios impositivos mantuvieron a flote a la población cuando el comercio transfronterizo con Marruecos se interrumpió por decisión de Rabat en 2019.
Hoy Ceuta es la capital española del juego online. Concentra más del 60% de la facturación a nivel nacional. El sector representa el 12% del PBI.
Pero mientras esa Ceuta prospera, la economía tiene la tasa de paro es la más alta de España (25,5%) y depende de los subsidios que llegan de Madrid. Su PIB por habitante es el segundo más bajo de España y un 41,5% inferior a la media nacional.
Pero la equiparación con Canarias conlleva flexibilidad en ese sentido. Ceuta puede mantener el mismo régimen fiscal que hasta ahora en caso de adquirir el nuevo estatus.
Los inmigrantes ilegales marroquíes que aún permanecen en Ceuta.
Los ceutíes y melillenses no pagan IVA. En ambas ciudades autónomas aplican el IPSI, el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación, con tipos muy bajos que oscilan entre el 0,5% y el 10%.
Una de las grandes ventajas que ayudó a atraer inversión es la bonificación del Impuesto sobre Sociedades, que el Gobierno acaba de elevar del 50% al 60% de la cuota para empresas radicadas en los territorios.
A su vez, hay deducciones en la tributación del Impuesto sobre la Renta (IRPF). Los residentes de ambas ciudades disfrutan de una rebaja del 60%. Sánchez acaba de ampliar estos beneficios para los trabajadores autónomos.
Y hubo más medidas en esta líneas, como la que mencionó el miércoles el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, de visita en Ceuta.
“Está muy bien que se haya subido del 50% al 75% la bonificación en el pago de las cuotas a la Seguridad Social pero verdaderamente los empresarios quieren vivir como vivían antes y volver a la normalidad porque si no hay confianza no hay libertad de empresa”, comentó.
La reacción de la UE con el envío de fondos de emergencia da pie a creer que quizás el paraguas comunitario se abra antes de lo pensado.
El trámite Canarias deberá seguir el protocolo pero en la práctica una intervención más activa del bloque quizás se adelante.
Sólo el propio Pedro Sánchez se interpone cuando desafía a la Unión Europea sobre la repatriación después de pedirle ayuda.