La inflación de la eurozona se mantuvo estable en el 2% en julio, según datos del Eurostat publicados este viernes, que contradicen las expectativas de que los aumentos de los precios al consumidor se moderarían.
La inflación en el conjunto de la Unión Europea (UE) permaneció sostenida en parte por una caída de los precios de la energía menor que la del mes anterior, de acuerdo con las cifras reveladas por la agencia de estadísticas del bloque.
Analistas encuestados por FactSet y Bloomberg habían pronosticado que la inflación se moderaría hasta el 1,9%, pero el dato de julio se mantuvo en línea con el objetivo del 2% del Banco Central Europeo (BCE).
La inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de la energía, los alimentos, el alcohol y el tabaco, también permaneció sin cambios en el 2,3%, tal y como habían previsto los economistas.
Sin embargo, los precios de la energía cayeron un 2,5% en julio, un descenso menor que el del mes anterior, del 2,6%, según datos de Eurostat.
La inflación de la eurozona se ha desacelerado considerablemente desde su máximo histórico del 10,6% en octubre de 2022, después de que la invasión rusa de Ucrania provocara una subida vertiginosa de los precios de la energía.
Con los precios bajo control, el BCE ha decidido recortar los tipos de interés para impulsar el lento crecimiento económico de la eurozona.
Se espera que el banco central mantenga las tasas sin cambios en su próxima reunión.
Sin embargo, según algunos analistas, esto podría cambiar en función de cómo afecten a la economía europea los aranceles del presidente Donald Trump, con quien la Unión Europea llegó a un acuerdo para aplicar aranceles de solo 15% a sus productos que ingresen a Estados Unidos.
El Instituto Nacional de Estadística confirmó que la inflación de junio fue superior a la de mayo, y a sus propias previsiones. Siguen en alza los alimentos y la guerra en Oriente Medio activo al petróleo.
El coste de la vida sube cuatro décimas en julio respecto de junio. El Ministerio de Economía afirma, sin embargo, que la subida de los precios es compatible con un crecimiento de la economía española.
Desaceleración marcada. El IPC de agosto se ubicó en 1,7%, por debajo del 2,1% de julio y el registro más bajo desde junio de 2025. La variación interanual llegó a 33,5% y la acumulada en el año a 21,3%.
Los estacionales, motor de la baja. Los precios estacionales cayeron 0,9%, empujados por bajas en paquetes turísticos y prendas de vestir, compensadas parcialmente por alzas en verduras y frutas. El IPC Núcleo, en cambio, no acompañó la desaceleración y marcó 1,8%, similar a julio.
Vivienda y Educación, las subas más altas. La división de mayor aumento fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (2,8%), seguida por Educación (2,5%). En el otro extremo, Recreación y cultura no tuvo variación (0%) y Prendas de vestir y calzado bajó 0,6%, su segunda caída consecutiva.
En línea con las expectativas del mercado. El dato coincidió con lo que preveía el REM (1,7%) y con el índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires, que ya había anticipado la tendencia a la baja.
Festejo oficial. El ministro Luis Caputo destacó que fue la suba más baja para un mes de agosto desde 2017 y remarcó que la media móvil de 3 meses cayó a 1,9%, con cinco bajas consecutivas. Milei celebró el dato en X.