La cervecera Heineken anuncia recorte de hasta 6.000 empleos por la caída de sus ventas
La cervecera neerlandesa enfrenta un ajuste global ante la caída de la demanda.
La cervecera neerlandesa enfrenta un ajuste global ante la caída de la demanda.
La compañía Heineken anunció este miércoles 11 de febrero que recortará entre 5.000 y 6.000 empleos en los próximos dos años, como parte de un plan para acelerar la productividad y adaptarse a “condiciones desafiantes de mercado”.
La medida forma parte de un proceso de ajuste estructural para liberar ahorros significativos y compensar el descenso en sus volúmenes de venta globales.
Heineken emplea actualmente a unas 87.000 personas en todo el mundo, pero aún no ha confirmado dónde se aplicarán los recortes. Sin embargo, el director financiero Harold van den Broek anticipó que los despidos afectarán principalmente a Europa, aunque podrían tener impacto en otras regiones.
En 2025, Heineken experimentó una caída del 2,4% en sus volúmenes globales de cerveza, con una facturación anual de 34.400 millones de euros, por debajo de los 36.000 millones registrados en 2024. A pesar del retroceso en ingresos, la empresa aumentó un 4,9% su beneficio neto, que alcanzó los 2.700 millones de euros, antes de elementos extraordinarios y amortizaciones.
Asimismo, el beneficio de explotación ajustado se situó en 4.400 millones de euros, lo que representa un incremento interanual del 4,4%. Según la compañía, estos resultados reflejan mejoras operativas internas, pero también un entorno con márgenes más estrechos y consumo en declive.
El anuncio de despidos llega semanas después de que el director ejecutivo Dolf van den Brink anunciara su salida de la empresa tras casi seis años en el cargo. Van den Brink declaró que su prioridad es “dejar a Heineken en la posición más sólida posible”, y reconoció que lideró la cervecera “en tiempos económica y políticamente turbulentos”.
Heineken, con sede en Ámsterdam, es la segunda mayor cervecera a nivel mundial, solo por detrás del grupo belga AB InBev. La empresa afronta desafíos globales vinculados al aumento de costes, la desaceleración del consumo y una competencia creciente en mercados clave. La dirección aseguró que mantendrá un enfoque “prudente” sobre la evolución del sector cervecero a corto plazo.
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