"No llames acuerdo a tu derrota": Irán niega negociaciones con EEUU mientras Trump impulsa un plan de paz
Teherán lanza nuevos ataques y desmiente contactos con Washington, mientras crece la tensión regional y el impacto en los mercados energéticos.
Teherán lanza nuevos ataques y desmiente contactos con Washington, mientras crece la tensión regional y el impacto en los mercados energéticos.
La guerra en Oriente Medio entra en su día 26 sin señales de desescalada, a pesar de los intentos diplomáticos de Estados Unidos. Mientras el presidente Donald Trump asegura que existen conversaciones “productivas” con Irán e impulsa un plan de paz de 15 puntos, Teherán niega cualquier negociación directa y responde con una nueva ofensiva militar contra Israel y objetivos en la región.
El Ejército iraní desmintió de forma tajante las declaraciones de la Casa Blanca sobre posibles avances diplomáticos. En un comunicado difundido por la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, el portavoz del Comando Unificado de Operaciones afirmó: “No llames acuerdo a tu derrota. La era de tus promesas ha terminado”.
Desde Teherán insisten en que Washington ha sido quien ha buscado contactos, mientras niegan que existan negociaciones formales. En la misma línea, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, rechazó “categóricamente” cualquier diálogo directo.
Según informaciones publicadas por The New York Times y otros medios internacionales, Estados Unidos habría trasladado a Irán una propuesta de 15 puntos a través de Pakistán. El plan incluiría:
A cambio, Washington plantearía el levantamiento de sanciones y apoyo al programa nuclear civil iraní.
Trump se mostró optimista y afirmó que los interlocutores iraníes “han acordado que nunca tendrán el arma nuclear”, añadiendo que las conversaciones “tienen sentido”. Sin embargo, evitó dar detalles concretos sobre los avances.
En paralelo a los movimientos diplomáticos, la actividad militar se intensifica. La Guardia Revolucionaria iraní anunció una nueva ola de ataques contra Israel, asegurando haber golpeado “puntos estratégicos e instalaciones militares” en el norte del país.
Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron el lanzamiento de varias andanadas de misiles desde Irán, mientras que países del Golfo como Baréin, Arabia Saudí y Kuwait reportaron la interceptación de drones. En este último, un ataque provocó un incendio en el aeropuerto internacional.
Israel, por su parte, continúa bombardeando objetivos en Teherán y mantiene su ofensiva en Líbano, donde al menos nueve personas murieron y más de 40 resultaron heridas en las últimas horas.
El control del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, se mantiene como un punto crítico del conflicto. Irán anunció que permitirá el paso de “buques no hostiles”, lo que ha sido interpretado como un posible gesto de distensión.
Aun así, la incertidumbre ha disparado los precios energéticos. El barril de Brent superó los 100 dólares, reflejando la tensión en los mercados internacionales.
Trump insinuó avances en este ámbito al hablar de un “regalo muy grande” relacionado con el petróleo y el gas, aunque sin ofrecer detalles concretos.
China ha instado a Irán a retomar el diálogo “lo antes posible”, mientras otros actores regionales intentan mediar sin resultados visibles. Al mismo tiempo, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar con el despliegue de al menos 2.000 paracaidistas en Oriente Medio.
Según medios estadounidenses, estas fuerzas podrían utilizarse para operaciones estratégicas, incluida la posible toma de infraestructuras clave como la isla de Kharg, principal centro de exportación de petróleo iraní.
A pesar de los esfuerzos diplomáticos y las declaraciones de optimismo desde Washington, la guerra iniciada el pasado 28 de febrero continúa escalando. Los ataques cruzados, la falta de canales de diálogo claros y la presión sobre recursos estratégicos como el petróleo mantienen la incertidumbre internacional.
El conflicto no solo afecta a la estabilidad de Oriente Medio, sino que también impacta de lleno en los mercados energéticos y en la seguridad global, en un escenario donde la paz sigue, por ahora, fuera de alcance.
La pausa se limita a los bombardeos sobre instalaciones energéticas iraníes y queda sujeta al avance de las negociaciones en curso entre Washington y Teherán. Cae el precio del petróleo y repuntan las bolsas.
Los estados del Golfo se muestran reacios a implicarse directamente en la guerra, pero es poco probable que acepten ser atacados indefinidamente, afirman los expertos.
Tokio busca estabilizar precios y asegurar el abastecimiento energético mediante medidas urgentes y coordinación internacional ante la escalada del conflicto.
La escalada militar se extiende a Líbano y el Golfo, con impacto en el petróleo, daños en infraestructuras y creciente temor por la estabilidad global.
Por Ormuz circulaba un tercio de los fertilizantes nitrogenados. Abonan el 50% de la producción global de alimentos. Según la ONU, para mitad de año, 45 millones sufrirán hambre. El Golfo importa hasta el 98% de lo que consume.