La extrema derecha avanza en Suecia, el viejo paraíso progresista: elecciones con voto anti-inmigración y el fantasma de Alemania

La extrema derecha ganó espacio en 16 años hasta dominar la conversación política en Suecia, donde se vota este domingo. Y puede superar al primer ministro de derecha moderada. Asoma el fantasma de Alemania. Pero el desempleo es del 8,8% y la Socialdemocracia podría aprovecharlo. Eso sí, con una fuerte campaña anti-inmigración.

Laura García

“Ahora todos suenan más o menos como nosotros”.

Eso dijo hace poco en una entrevista Jimmie Åkesson, el líder de la extrema derecha en Suecia. “Eso, por supuesto, ya es una victoria en sí misma”. Tiene razón. En los 16 años que lleva en el Parlamento, su injerencia en la política fue en ascenso. Y se convirtió en quien define la conversación.

Ya en las últimas elecciones de 2022 superó en votos al actual primer ministro, Ulf Kristersson, -del Partido Moderado de centroderecha-, quien le ofreció implementar varias de las ideas de su partido -los Demócratas de Suecia- a cambio de su apoyo en el Parlamento.

En los comicios de este domingo, se espera que vuelva a ganarle. Pero si hace cuatro años Kristersson no le ofreció ser parte de la nueva coalición, esta vez directamente le prometió un puesto en el nuevo gobierno si ganan. Una prueba del capital político y la legitimidad que siguió recaudando.

Las encuestas, de todos modos, pronostican una muy ajustada victoria de los Socialdemócratas, esto es, la centroizquierda, que regresaría al poder que retuvo desde 2014 hasta 2022. Ahí, es la economía la que le pasa factura al gobierno actual.

Pero el fantasma de Alemania, donde el último domingo la derecha extrema ganó las elecciones de Sajonia-Anhalt y provocó una crisis al gobierno de la Democracia Cristiana, está presente en los temores de toda Europa. Y, en el fin de semana electoral, Suecia no es la excepción.

Magdalena Andersson, ex primera ministra, podría volver al poder después de cuatro años.

Magdalena Andersson, ex primera ministra, podría volver al poder después de cuatro años.

La líder de los Socialdemócratas, Magdalena Andersson, volvería a ocupar el cargo de primera ministra tras cuatro años en la oposición. Hablamos del partido más antiguo y numeroso del Parlamento, el que creó el modelo “Folkhemmet”, que fusionó capitalismo y socialismo para convertir a Suecia en uno de los rincones más progresistas del mundo.

Pero si Andersson logra imponerse será, irónicamente, por haberse “apropiado” del discurso anti-inmigración de la extrema derecha, un camino que ya había comenzado a recorrer en su mandato pero que llevó aún más lejos en la campaña para asegurarse los votos de una Suecia muy cambiada.

Del trauma de los refugiados sirios al desempleo de casi 9%

Para los suecos hubo un episodio traumático: la crisis migratoria de Europa en 2015. Hasta entonces, el país y todos los partidos políticos mantenían como tradición un firme compromiso con el derecho al asilo.

Pero ese año llegaron más de 160.000 personas en pocos meses.

Entonces era primer ministro el socialdemócrata, Stefan Löfven. En un principio, aseguró que no había “ningún límite” al número de refugiados sirios que podían llegar al país. Seis meses después, tuvo que admitir que no podían seguir recibiendo a tantos solicitantes. Los requisitos empezaron a endurecerse.

Su sucesora, Magdalena Andersson, la primera mujer al frente del país, adoptó una postura bastante más dura.

Ya en esa época propuso la creación de “centros de retorno” cerca de los aeropuertos para alojar hasta su deportación a los solicitantes de asilo cuya petición sea denegada. Así y todo, el partido perdió las elecciones en 2022 ante la derecha y Andersson decidió renunciar.

Ahora, con discursos amalgamados en materia migratoria, a Kristersson probablemente le toque perder por la economía.

El actual primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson.

El actual primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson.

Durante su mandato, le tocó lidiar con la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania derivó como en toda Europa en un pico inflacionario y que en Suecia llevó a la economía a una recesión técnica.

Hoy, con la inflación ya controlada (por debajo incluso de la meta del 2%), la economía está en reactivación.

Después de tres años de crecimiento por debajo de la tasa promedio de la Unión Europea (UE), en 2025 el PBI se expandió 1,4% y este año el banco central proyecta un avance del 2,2%.

Pero hay un problema: la tasa de desempleo es de 8,8%, una de las más altas de la UE para un país desarrollado. Los analistas lo atribuyen a un desajuste de competencias, lo que supone un problema estructural: hay puestos de trabajo tecnológicos disponibles pero las personas desocupadas no cuentan con las habilidades específicas para cubrirlos.

Sanear el partido: las raíces neonazis de los ochenta

En la extrema derecha, su líder Åkesson supo como “sanear” el partido.

Algunas medidas fueron cambios de imagen, como sustituir el logotipo de la antorcha llameante por una flor azul y amarilla. Otras fueron más drásticas, como la expulsión del ala juvenil radical.

Así lograron dejar atrás el estigma de sus raíces en grupos neonazis suecos activos en la década de 1980.

Un buen resultado supondría un gran impulso para sus aliados ideológicos en Francia, Polonia y España, que se enfrentan a sus propias elecciones en los próximos 12 meses.

Los Demócratas de Suecia ya no abogan por abandonar la Unión Europea.

Tanto Giorgia Meloni como Marine Le Pen, quienes en su momento fueron críticas acérrimas del bloque, suavizaron su euroescepticismo.

Åkesson estuvo de acuerdo con la adhesión de Suecia en 2024 a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En cuanto a Rusia, se opone firmemente a la guerra de Vladimir Putin contra Ucrania, a la vez que es partidario de las sanciones.

Mientras tanto, en los países nórdicos, los socialdemócratas (centroizquierda) gobiernan Dinamarca, Noruega e Islandia y podrían llegar al poder en Finlandia el año que viene.

La pregunta es hasta qué punto la narrativa de la derecha extrema, más o menos radicalizada, se infiltró en discursos desideologizados y casi intercambiables.

El fenómeno de la extrema derecha en Alemania: desconfianza económica, golpe de Volkswagen y el factor anti inmigración provocan escalofríos en Europa

No es solo el crecimiento de la política anti inmigratoria. Alemania logró salir del pozo en 2025. Decidió empezar a endeudarse y gastar masivamente para cortar dos años de contracción de la economía. Pero hay una frustración con el nuevo modelo que la derecha más radical supo capitalizar. La confianza en la reactivación se tambalea.