Harald V.
Murió el rey Harald V de Noruega a los 89 años, el decano de los monarcas europeos
El monarca, clave en la consolidación democrática y con un apoyo del 85%, enfrentó en sus últimos años severos escándalos familiares.
Harald V.
El monarca, clave en la consolidación democrática y con un apoyo del 85%, enfrentó en sus últimos años severos escándalos familiares.
Murió el rey Harald V de Noruega a los 89 años, el monarca que consolidó la "Monarquía del Bienestar" y sirvió como referente de las coronas europeas durante más de tres décadas. La Casa Real nórdica confirmó que el soberano murió apaciblemente este viernes 28 de agosto a las 6:35 horas en el Hospital Nacional (Rikshospitalet).
Con su partida, desaparece el decano de los reyes de Europa, una figura que contó casi de manera invariable con un respaldo popular cercano al 85% gracias a su compromiso institucional y sus firmes convicciones democráticas.
Nacido en Asker el 21 de febrero de 1937, la vida del tercer monarca de la Noruega moderna estuvo marcada a los tres años por la invasión del Tercer Reich el 9 de abril de 1940. Ante la ofensiva nazi, su abuelo, el rey Haakon VII, rechazó al gobierno colaboracionista de Vidkun Quisling y huyó a Londres junto al entonces príncipe heredero Olav para dirigir la resistencia en el exilio.
Por su parte, la madre de Harald, la princesa Marta, se refugió con sus tres hijos —Ragnhild, Astrid y Harald— en Suecia y posteriormente en Estados Unidos por invitación del presidente Franklin D. Roosevelt. El 8 de mayo de 1945, la familia real regresó a Oslo y fue recibida de forma multitudinaria en el muelle de Honnørbrygga, un hito que selló el vínculo inquebrantable entre la ciudadanía y la dinastía como símbolo de soberanía y libertades.
Tras la Gran Guerra, Harald se educó en la escuela pública Smestad de Oslo, una decisión con la que sus padres buscaron garantizar una infancia similar a la de cualquier ciudadano. Más tarde ingresó en la Escuela de Formación de Oficiales de Caballería y en la Academia Militar (1959), para posteriormente ampliar su educación en la Universidad de Oxford entre 1960 y 1962, donde cursó Ciencias Sociales, Historia y Economía.
Tras la muerte de su abuelo en 1957 y la ascensión al trono de su padre Olav V, asumió la condición de príncipe heredero, actuando durante tres décadas como alto delegado comercial para internacionalizar la industria de su país.
Apasionado del deporte y la naturaleza, representó a Noruega en vela en tres Juegos Olímpicos (1964, 1968 y 1972) y presidió la Asociación Noruega de Vela hasta su retirada de la competición en 2022. Asimismo, fue impulsor de la delegación noruega de WWF, convirtiendo la sostenibilidad medioambiental en un pilar central de su agenda pública.
En el verano de 1959, Harald conoció a la plebeya Sonia Haraldsen. Ante la oposición inicial de su padre y del Consejo de Estado, la pareja mantuvo un noviazgo discreto durante nueve años. La firmeza del heredero, quien llegó a amenazar con renunciar a sus derechos dinásticos y permanecer soltero si no se le permitía casarse con Sonia, llevó finalmente a las instituciones a autorizar la boda en agosto de 1968 en la Catedral de Oslo.
Este matrimonio morganático sentó un precedente histórico en las casas reales del continente, abriendo el camino para las futuras generaciones de príncipes europeos. Del matrimonio nacieron la princesa Marta Luisa (1971) y el príncipe heredero Haakon (1973).
Tras la muerte de Olav V, Harald juró la Constitución ante el Parlamento el 21 de enero de 1991. A lo largo de su reinado impulsó la racionalización de las costumbres de la institución, adaptándola a los nuevos tiempos. Coincidiendo con la bonanza económica derivada de los yacimientos de gas y petróleo en el Mar del Norte y la creación del Fondo Global de Pensiones, la Corona noruega encarnó el concepto de "Monarquía del Bienestar", priorizando la labor social, la inclusión y los derechos civiles.
Su auctoritas moral quedó reflejada en recordados discursos como el de 2016, donde pronunció un alegato a favor de la diversidad, la integración de las minorías y la tolerancia religiosa y sexual, reafirmando la unidad del país bajo la premisa de que todos los ciudadanos forman un solo pueblo.
Los últimos años del reinado de Harald V estuvieron atravesados por severas crisis mediáticas en el seno de la familia real.
A las polémicas vinculadas a los negocios privados de la princesa Marta Luisa y su pareja, el chamán Durek Verrett, se sumaron los recientes escándalos que salpicaron a la princesa heredera consorte Mette-Marit: la condena judicial de su hijo mayor, Marius Borg Høiby, por delitos graves, y las revelaciones sobre su vinculación con el empresario estadounidense Jeffrey Epstein.
A pesar de las tensiones institucionales y de sus crecientes problemas de salud, Harald V descartó categóricamente la abdicación, reiterando en 2024 que su juramento al Parlamento era de por vida. Su fallecimiento abre un periodo de transición e incertidumbre para la Corona noruega en el momento reputacional más complejo de su historia reciente.
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