El pueblo andaluz que celebra la Nochevieja en agosto, en plena ola de calor y con miles de turistas
Este año se registraron más de 7.000 visitantes, multiplicando por diez la población habitual del municipio.
Este año se registraron más de 7.000 visitantes, multiplicando por diez la población habitual del municipio.
El municipio alpujarreño de Bérchules (Granada) celebró este fin de semana su tradicional “Nochevieja en agosto”, una fiesta singular que nació en 1994 tras un apagón que dejó a sus vecinos sin campanadas de fin de año y que hoy atrae a miles de visitantes nacionales e internacionales.
La historia de esta celebración comenzó la noche del 31 de diciembre de 1994. Un corte de electricidad dejó al pueblo sin luz y, con ella, sin campanadas ni brindis de Año Nuevo. Lejos de resignarse, los bérchuleros decidieron posponer la celebración hasta agosto de 1995, coincidiendo con la temporada turística de verano.
La idea prendió con fuerza: desde entonces, cada primer fin de semana de agosto, Bérchules revive la llegada de un “nuevo año” en pleno verano, con campanadas, uvas y brindis, convirtiendo la anécdota en un evento que ya cumple tres décadas.
El alcalde Ismael Padilla confirmó que la edición 2025 superó los 7.000 asistentes, multiplicando por diez la población habitual del municipio. Destacó que la jornada transcurrió sin incidentes y sin necesidad de asistencias médicas, mientras cuadrillas de limpieza comenzaron de madrugada a devolver la normalidad a las calles.
Situado en plena Alpujarra granadina, Bérchules conserva el encanto de su pasado morisco. Casas encaladas, calles estrechas y empedradas y tejados planos dibujan un paisaje típico de la región, rodeado por las montañas de Sierra Nevada.
El pueblo está dividido en dos barrios, Alto y Bajo, y guarda entre sus tesoros la iglesia de San Juan Bautista, del siglo XVI, así como las ermitas de San Sebastián y San Pantaleón. Además, su entorno invita a la desconexión con rutas de senderismo hacia el río Guadalfeo, molinos harineros y cascadas.
La Nochevieja en Bérchules recrea con detalle el ambiente de diciembre. Las calles se decoran con luces y árboles navideños, suenan villancicos y se instalan mercadillos temáticos.
La jornada incluye pasacalles, cabalgata de Reyes Magos, reparto de anís, mantecados y polvorones, además de talleres y concursos para todas las edades. El momento cumbre llega a medianoche, cuando los asistentes comen las doce uvas al ritmo de las campanadas en la plaza principal.
La fiesta se ha convertido en un motor económico para Bérchules y la comarca. Este año, llegaron más autobuses organizados desde Granada, Málaga y Almería, junto con un perfil de turistas familiares que aprovechan la celebración para quedarse hasta diez días en la zona.
El alcalde destacó que influencers y creadores de contenido participaron en la edición 2025, aumentando la visibilidad del evento en redes sociales y proyectándolo a una audiencia internacional.
La celebración combina platos típicos alpujarreños con dulces navideños. Los visitantes disfrutan de jamón serrano, migas y pucheros junto a turrones y roscones, en una mezcla única de sabores de invierno y verano.
Además, el turismo rural permite descubrir fincas ecológicas, acequias centenarias y huertas tradicionales, que muestran el vínculo de Bérchules con la tierra y su apuesta por un desarrollo sostenible.
Bérchules se encuentra a 1 hora y 40 minutos de Granada por la A-44 y la A-348, y a poco más de una hora de Almería por la A-7.
Su ubicación, en el corazón de la Alpujarra, lo convierte en una escapada ideal para quienes buscan naturaleza, historia y una tradición que, desde hace 30 años, convierte agosto en diciembre.
Esta iniciativa busca contribuir al desarrollo económico y social de Boiro, fortaleciendo su industria pesquera y ofreciendo empleo estable a los residentes y nuevos habitantes.
La oferta ofrece un salario con base fija. Si bien no se especifica el salario exacto en el anuncio, es importante que los interesados consulten el portal del Ayuntamiento para obtener detalles adicionales sobre la remuneración.
De sólo 140 habitantes, se trata del paraje rural de Jarilla que dispone hoy de un bar que funciona como proveeduría para los locales, lo cuál su atención resulta clave.
El nivel educativo requerido es educación post secundaria no terciaria, lo que indica que aquellos con formación en cocina o áreas relacionadas podrán tener una ventaja a la hora de aplicar.
Esta iniciativa es una respuesta innovadora a la crisis de despoblación que afecta a muchos pueblos de España. La vivienda, conocida como Cal Peret, es una casa histórica ubicada en la calle principal del municipio.
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