A Argentina le falta todo lo que le sobra a Uruguay: orden. Quizás detrás de esa palabra, se sintetice gran parte del enfrentamiento electoral de este domingo en unas turbulentas elecciones Primarias, que tienen cuatro candidatos como favoritos.
El Gobierno llega a las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) en el peor momento. Mataron a tres personas en tres días en el populoso conurbano bonaerense, donde se concentra la mayor parte de las esperanzas electorales del oficialismo.
Se derrama tanta sangre en este país, que alguna vez aspiró a ser potencia, como palabras simplonas y fútiles por parte de la dirigencia para disimular la tragedia.
La moneda argentina no vale nada. Un peso nacional equivale a 0,001 USD. Es tan insignificante, que no se puede ni leer. La inflación viaja a más de 120% anual, una de las cinco más alta del planeta todo, y el poder adquisitivo de los trabajadores está en el mismo tobogán que la credibilidad hacia la clase dirigente.
Pero este país es tan raro, o difícil de explicar, que las centrales de trabajadores acompañan y respaldan al Gobierno. Es como si un fiscal defendiera al victimario. Extravagante es poco. Sólo la lógica del peronismo la puede explicar.
El oficialismo lleva al ministro de Economía, Sergio Massa, como candidato. Desde que asumió el cargo, hace un año, se dispararon (aún más) los indicadores de la economía: aumento del 100% en el dólar paralelo, caídas de las reservas del Banco Central, y mayor inflación acumulada del primer semestre 2023 vs. 2022. Sin embargo, su promesa de campaña es bajar la inflación. Es decir, hacer mañana lo que no hace ahora. Raro. Sin embargo, puede ser el candidato más votado este domingo. Doblemente raro.
Massa fue jefe de gabinete de Cristina Fernández de Kirchner, luego su acérrimo opositor, y hoy su socio político. Algunos creen que el domingo, si es que gana, será el cancerbero del kirchnerismo. Hasta en el Gobierno creen que precisa de un milagro electoral. Pero en política, todo es posible.
La tragedia es moneda corriente en este país, donde hay más controles administrativos e impositivos para abrir que una Pyme, que para circular con armas en las villas. El martes mataron a una nena de 11 años cuando iba al colegio. Sí, una alumna de 11 años. Fue en Lanús, provincia de Buenos Aires. El ministro de Seguridad del estado, Sergio Berni, dijo que era fácil solucionar la inseguridad. Está hace casi 4 años en el cargo. No es momento para el humor en Argentina.
Morena Domínguez es hija de la Argentina quebrada. Su papá, a cargo de ella, subsistía con el sudor de su frente en una cooperativa de cartoneros, en Villa Caraza (Lanús), donde la inseguridad y la injusticia capean en cada esquina. Su mamá estaba a más de mil kilómetros. El martes fue sola al colegio. La mataron dos motochorros para robarle el celular, el cual después intentaron vender por una dosis de paco. Eso vale una vida en el Conurbano bonaerense (los 24 distritos que abrazan a la capital argentina). Allí está el mayor caudal de votos del Gobierno.
El funeral de Morena fue en la casa del papá. No hay plata ni para el adiós entre los más humildes de este país, donde la pobreza roza el 50%.
El presidente de la Nación, Alberto Fernández, y su vice Cristina Kirchner, callaron ante la tragedia. Ni un pésame para la familia de Morena. Tampoco enviaron ni una plegaria ante el cirujano Juan Carlos Cruz, fusilado para robarle el auto en otro distrito del Conurbano, Morón. Este hombre de bien, salvaba vidas en el área de emergencias del Hospital Carrillo. Fue un ángel para muchos ladrones heridos, que ingresaron a su guardia. Hoy éstos le arrebataron todo. Un día antes, Berni había dicho que era fácil frenar la inseguridad.
También en el Conurbano, con unas horas de diferencia, delincuentes se metieron en la casa de un jubilado. Le pegaron tres balazos para robarle. No hubo clemencia. Nelson Daniel Peralta se anota con su sangre entre las víctimas de la inseguridad.
Pero esta no es una prioridad para el Gobierno. El ministro de Seguridad nacional, Aníbal Fernández, dijo que esa no era su jurisdicción cuando le preguntaron por el crimen de Morena.
Una de las líderes de la oposición es Patricia Bullrich. Ocupó el mismo cargo que Aníbal durante el Gobierno de Mauricio Macri. Se la considera una mujer firme, quien habla de orden y hasta de mano dura. Controvertida. Algunos creen que es favorita.
Pero deberá dirimir una tremenda interna contra el alcalde de la ciudad capital, Horacio Rodríguez Larreta, quien tejió el armado político más heterogéneo y amplio de esta campaña electoral. Es un moderado al lado de Bullrich, y tiene la experiencia de gobernar Buenos Aires. Las encuestas, que siempre erran, hablan de una disputa muy cerrada.
Todos los votos de Juntos por el Cambio, es decir, la sumatoria de Larreta y Bullrich, deberían superar a los del gobierno, que tiene dos candidatos, Massa, y el extravagante izquierdista Juan Grabois. Al menos eso sucedió en las elecciones legislativas de 2021. Hoy el país está peor.
Las PASO no son definitivas, sino el filtro para las generales del 22 de octubre. Allí llegará sin disputa interna el outsider liberal, Javier Milei, quien propone que se “vayan todos los políticos”, dolarizar la economía y terminar con la casta. Es el actual rockstar de la política argentina. Ha generado una pequeña gran revolución discursiva y temática. Ahora hay que determinar si todo eso se transforma en votos como para ser el próximo presidente argentino.
Milei es el principal detractor de la izquierda argentina, una verdadera minoría ruidosa en el país, que intentó paralizar la Argentina por la muerte de un ex integrante de las FARC, quien murió por un problema de salud luego de una protesta en el Obelisco porteño. Lo intentó atribuir a la represión estatal. Movilizó, marchó y se quejó, pero calló ante los crímenes de la alumna, el médico y el jubilado.
Así está hoy la Argentina, a horas de las Primarias: casi sin moneda, con la inflación más alta de tres décadas, inseguridad sin registros, e incoherencias a flor de piel. Es decir, sin el orden que tiene Uruguay.
Magnar, la legaltech latinoamericana que aplica IA al derecho, levantó U$S 8 millones
El futuro de la minería también se mide en partículas
Mayra Mendoza presentó un proyecto para instalar carteles de prevención del suicidio en los pasos a nivel bonaerenses
Quién se queda con el queso: las predicciones de Anthropic sobre el mundo del trabajo en 2030
Eugenio PalopoliCrisis en la Corte Suprema de Brasil: disputa entre jueces golpea a un mes de las elecciones
Cecilia BecaríaLLA avanzó con la reforma del BCRA en el Senado, pero se quedó sin sesión por biocombustibles
Victoria UrruspuruMalvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones
- Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
- Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
- Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
- El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
- Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires
-
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.