Tech & Futuro

Quién se queda con el queso: las predicciones de Anthropic sobre el mundo del trabajo en 2030

La empresa de inteligencia artificial modeló tres escenarios económicos hacia 2030, y en los tres la participación de los salarios en el ingreso cae frente a las ganancias del capital por el uso de esta tecnología.

Eugenio Palopoli

La participación de los salarios en el ingreso total de Estados Unidos tocó en el segundo trimestre de este año un mínimo histórico del 53%. Es un dato que no tiene nada que ver, en principio, con la inteligencia artificial: viene de una tendencia de varias décadas, asociada a la concentración empresarial y la deslocalización industrial. Pero es el punto de partida que eligió Anthropic, la empresa detrás de Claude —uno de los modelos de IA más usados— para presentar esta semana un estudio sobre cómo esa tendencia podría acelerarse a partir del uso de su propia tecnología.

El trabajo, Economic Scenarios for Transformative AI, lo firman los economistas Anton Korinek, Charles Jones, Szymon Sacher, Tess Cotter y Peter McCrory, bajo el ala de un think tank reciente de la compañía, The Anthropic Institute. El borrador circuló antes de su publicación entre economistas de peso como Daron Acemoglu, David Autor y Emi Nakamura, aunque la empresa aclara expresamente que esos comentarios no implican un aval a las conclusiones finales. Acemoglu, de hecho, sostiene públicamente estimaciones bastante más conservadoras que las de este paper sobre el impacto económico real de la IA. Los propios autores, por lo demás, son cautos con sus proyecciones: "Los escenarios no son predicciones y no les asignamos probabilidades", escriben; su función es hacer comparables las consecuencias de distintos supuestos.

Tareas, no profesiones

La primera idea del modelo, y la que mejor explica sus resultados, es menos intuitiva de lo que suena en el debate público habitual. Cuando se habla del impacto de la inteligencia artificial en el empleo, suele imaginarse un reemplazo directo: la máquina ocupa el lugar de la persona en tal o cual profesión. El paper de Anthropic parte de un supuesto distinto, tomado de una tradición económica anterior a la irrupción de los chatbots: un empleo no es una unidad indivisible, sino un conjunto de tareas, y la IA no absorbe profesiones enteras sino porciones de ese conjunto.

Un abogado corporativo, por ejemplo, no se vuelve prescindible de un día para el otro: puede dejar de redactar a mano un contrato rutinario, tarea que un sistema de IA hace en segundos, mientras sigue siendo indispensable para negociarlo con la contraparte o asesorar sobre una estrategia legal. Un analista de ventas puede delegar la elaboración de reportes, pero conserva el vínculo con el cliente. La pregunta relevante, entonces, no es qué profesiones van a desaparecer, sino qué proporción de tareas dentro de cada ocupación queda en manos de la máquina.

Ahí el modelo distingue dos maneras en que eso puede ocurrir. Cuando la IA automatiza una tarea, la ejecuta sola: el trabajo pasa directamente de la persona al sistema. Cuando la aumenta, en cambio, la persona sigue haciendo esa tarea, pero más rápido o mejor gracias a la herramienta, y conserva el puesto. Los autores dividen además el universo laboral en dos grandes bloques: ocupaciones "cognitivas" —management, profesiones, ventas, trabajo administrativo, alrededor del 62% del empleo total en Estados Unidos— y el resto, que incluye desde la construcción hasta la salud, oficios que el modelo considera no directamente expuestos a la tecnología.

Esta distinción entre automatizar y aumentar es la variable que termina moviendo el reparto del ingreso. Cuando una tarea se automatiza por completo, esa porción del salario que antes cobraba una persona pasa a integrar la renta del capital, es decir, la ganancia de quienes son dueños de las empresas o de la infraestructura que corre esos sistemas. Cuando se aumenta, el trabajador sigue cobrando, aunque produzca más. La proporción entre una cosa y otra —que los autores fijan a mano en cada caso, entre el 50% y el 90% de automatización según la versión— determina buena parte de lo que sigue.

Tres escenarios, un mismo signo

Con ese armazón, el paper construye tres futuros posibles para 2030: modesto, sustancial y extremo. Lo que los diferencia no es solo la velocidad con la que avanza la tecnología, sino también qué tan disruptiva resulta para quienes pierden su tarea: cuánto automatiza en lugar de asistir, cuántos puestos nuevos crea para reemplazar los que quita y qué tan rápido consigue empleo alguien que queda afuera de su ocupación original.

El primero es, según los propios autores, comparable en magnitud al impacto que tuvo internet. Ahí la IA afecta apenas un 4% de las tareas de la economía hacia 2030 y se usa de forma acotada: la mitad de ese uso automatiza tareas y la otra mitad asiste a quien las realiza, y por cada dos tareas que la tecnología absorbe aparece una tarea nueva para el trabajo humano. El resultado es discreto: el producto bruto queda 1,6% por encima de lo que hubiera sido sin la tecnología, y el desempleo prácticamente no se mueve, del 3,8% "normal" al 3,9%.

Un escalón más arriba, la disrupción empieza a notarse. En el caso sustancial, la IA llega a un 12% de las tareas de la economía y tres cuartas partes de ese uso reemplaza directamente al trabajador en lugar de asistirlo; por cada cuatro tareas automatizadas aparece apenas una nueva. El PBI queda 8,3% arriba de la trayectoria sin IA, pero la participación de los salarios en el ingreso cae de 60% a 56,1%, y los sueldos de las ocupaciones cognitivas ya quedan levemente por debajo de lo que hubieran sido sin la tecnología, un 0,3%. El desempleo en ese grupo sube a 4,5%, y a quien pierde su puesto le cuesta bastante más encontrar uno nuevo fuera de su ocupación original que en el caso modesto.

El tercer escenario es el que da los números más llamativos. Ahí la IA realiza casi el 90% de las tareas que puede tocar, con apenas un 10% de asistencia y sin generar prácticamente ninguna tarea nueva que reemplace a las que quita. El PBI queda 32,4% por encima de la trayectoria sin inteligencia artificial, con una tasa de crecimiento del 15% anual, algo sin precedentes en la historia económica reciente. Pero la participación laboral se desploma a 45,2%, los salarios cognitivos quedan 11,5% por debajo de lo que hubieran sido sin IA, y casi uno de cada cinco trabajadores de oficina termina desempleado, un 17,9%. Los sueldos del resto de las ocupaciones, en cambio, suben 33,6%, porque se vuelven relativamente escasas frente a la demanda de trabajo manual.

El dato que resume el conjunto lo señalan los propios autores: en ese último caso, la economía es un tercio más grande, pero el ingreso laboral total en 2030 termina siendo casi idéntico al que habría existido sin IA. Toda la ganancia adicional se la queda el capital. Compensar a los trabajadores perdedores, calculan, requeriría una transferencia equivalente al 9% del PBI, del tamaño combinado de los programas de Seguridad Social y Medicare. "Transferencias de esa magnitud en respuesta al cambio tecnológico no tienen precedentes", escriben, y la experiencia de desplazamientos anteriores muestra que ese tipo de compensación no suele ocurrir por sí sola.

Un modelo con reglas propias

Los autores son explícitos respecto de lo que el modelo no contempla: deja afuera los ciclos económicos, los riesgos catastróficos, los efectos sobre la demanda agregada y los avances en robótica física, entre otras variables. Tampoco sigue la trayectoria de trabajadores individuales, sino promedios por grupo ocupacional, por lo que el costo real del desplazamiento laboral puede ser mayor al que reflejan los números agregados.

Con esas salvedades, el ejercicio de Anthropic aporta algo poco frecuente en el debate sobre inteligencia artificial y empleo: en lugar de una cifra única y alarmante, ofrece un rango de resultados atado a supuestos explícitos y revisables, en el que la disputa no pasa tanto por cuántos empleos sobreviven, sino por quién se queda con el valor que la tecnología genera.

Cuánto invirtieron los productores para sembrar la campaña 2025/26

Cuánto invirtieron los productores para sembrar la campaña 2025/26
  • Inversión agrícola. Sembrar la campaña 2025/26 demandó una inversión de U$S14.747 millones, un 6,2% más que el ciclo previo, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.
  • Superficie. Se estiman 39,9 millones de hectáreas (Mha) de siembra entre trigo, cebada, girasol, maíz, soja y sorgo, un 4,8% interanual y el mayor registro de la historia considerando este conjunto de cultivos.
  • Gruesa y fina. Dentro de la gruesa, la siembra de maíz marcó un máximo histórico con 11 Mha, para una producción estimada en 70,5 millones de toneladas; y el área sembrada con girasol fue la más elevada en 26 años, de 3,2 Mha. En la fina, el trigo tuvo su máxima superficie en 29 años, con 7,1 Mha.

Las exportaciones de lana crecieron 28% en volumen y el 66% en valor durante la zafra 2025/2026

Las exportaciones de lana crecieron 28% en volumen y el 66% en valor durante la zafra 2025/2026
  • Exportaciones de lana argentina. Crecieron entre julio de 2025 y junio de 2026 un 28% en volumen, con 39.730 toneladas; y un 66% en valor, por U$S 189,6 millones.. En la zafra 2024/2025 se habían exportado 31.088 toneladas por U$S 114,3 millones. Mayor es el incremento comparado con la zafra 2023/2024, con una suba del 69% en volumen y del 101,4% en las divisas generadas.
  • Principales destinos. China lidera el comercio de lana sucia y la Unión Europea el mercado de lana peinada, de acuerdo a un informe de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación
  • Nueva zafra. Durante el período julio - agosto de 2026, las exportaciones de lana experimentaron un crecimiento interanual de 39% en volumen, por 6.901 toneladas base sucia, y 103% en valor, por U$S 37,4 millones.

Franco Colapinto concluyó decimotercero en el Gran Premio de Baréin

Franco Colapinto concluyó decimotercero en el Gran Premio de Baréin
  • La carrera. Tras largar desde el vigesimoprimer lugar por las sanciones de la fecha pasada en Azerbaiyán y el cambio de motor para esta competencia, el piloto argentino Franco Colapinto terminó en el decimotercer lugar en el GP de Baréin, que se corrió en el circuito de sepang, Malasia, y cuyo inicio se demoró una hora y media por la lluvia. El ganador fue el neerlandés Max Verstappen, seguido por el italiano Kimi Antonelli (Mercedes) y el inglés Lewis Hamilton (Ferrari).
  • Campeonato. Antonelli, 320 puntos; George Russell (Mercedes), 236; Hamilton, 214; Charles Leclerc (Ferrari) 191; Lando Norris (McLaren) y Verstappen, 188. Colapinto está decimosegundo con 27 unidades.
  • Próxima fecha. Gran Premio de Singapur, el 11 de octubre, en el circuito Marina Bay, de 4.928 metros de extensión, por la 17ma competencia del calendario.

La Argentina y la Cámara de Comercio Internacional firman acuerdo para fortalecer la seguridad jurídica

La Argentina y la Cámara de Comercio Internacional firman acuerdo para fortalecer la seguridad jurídica
  • Declaración Conjunta. El Ministerio de Justicia de la República Argentina y la Cámara de Comercio Internacional (International Chamber of Commerce - ICC) suscribieron una Declaración Conjunta orientada a consolidar un entorno favorable, estable y previsible para el comercio y la atracción de inversiones de gran escala en el país.
  • Quienes lo suscribieron. El acuerdo fue firmado por el Ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista Mahiques, y el Secretario General de la ICC, John Denton -abogado australiano especializado en comercio internacional, ex CEO de Corrs Chambers Westgarth y representante del sector privado ante la Organización de las Naciones Unidas-, en el marco de la Argentina Week en París.
  • Que establece el acuerdo. La firma reafirma el compromiso de ambas partes con el fortalecimiento del Estado de derecho y el diálogo público-privado. En este contexto, se destacó el valor del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) creado por la Ley N° 27.742 como una herramienta clave que contempla el arbitraje bajo las reglas internacionales de la ICC para brindar mayor seguridad jurídica y estabilidad a los proyectos estratégicos en la Argentina.

Creció en septiembre la venta de motos y de autos nuevos y usados

Creció en septiembre la venta de motos y de autos nuevos y usados
  • Vehículos nuevos. Se patentaron en septiembre 49.814 vehículos, una suba del 10,7% respecto a las 45.003 unidades vendidas en agosto, aunque con una caída interanual del 11,4% en comparación a las 56.241 automóviles comercializados en septiembre de 2025. En los nueve meses acumulados del año se patentaron 435.493 unidades, un 13% menos que en el mismo período de 2025, cuando se registraron 500.497 vehículos.
  • Autos usados. En septiembre se transfirieron 170.373 vehículos, un 9,3% frente a las 155.896 operaciones de agosto, pero con una caída del 0,6% interanual respecto a los 171.459 unidades de septiembre de 2025. En los nueves meses del año se realizaron 1.376.636 transferencias, un 4,3% menos que las 1.437.834 registradas durante el mismo período de 2025.
  • Motos. En septiembre se patentaron 80.113 motovehículos, una suba del 7,1%, en comparación con las 74.828 unidades registradas en agosto, y con un crecimiento interanual del 35,1% respecto a los 59.313 motovehículos de septiembre de 2025. El acumulado de enero a septiembre se patentaron 668.077 unidades, un 40,7% más respecto a los 474.836 motovehículos del mismo período de 2025.