Aunque la historia parecía jugarle en contra, Lula da Silva consiguió la "virada", en un resultado que no sólo marcará el destino de la mayor economía de América Latina, sino que tendrá un fuerte impacto en la región, que en los últimos años tuvo un giro a la derecha, con gobiernos alineados con el de Donald Trump.
Luiz Inácio Lula da Silva
AFP
La victoria del candidato del PT se definió poco después de las 21, cuando la diferencia, de 3,5 puntos porcentuales, ya era irremontable. Por el momento no hubo declaraciones de ninguno de los dos candidatos. Se dio además en una jornada electoral tensa, después de que la Justicia habilitara la extensión de la votación en algunas urnas, que llevó a figuras del bolsonarismo a cuestionar al magistrado que tomó la decisión y denunciar injerencia.
Lula tendrá de todas formas un margen de acción limitado, al tener que gobernar con un Congreso de mayoría opositora. A partir de 2027, el Partido Liberal tendrá las mayores bancadas en ambas cámaras: contará con 121 diputados (de 513) y con 28 senadores (de 81). "Le resultará difícil aprobar cambios constitucionales e incluso nombrar a los jueces de la Corte Suprema", apuntó la politóloga Beatriz Rey a Folha de Sao Paulo.
La decisión de extender la votación
El juez Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal (STF), determinó en la tarde de este domingo que los centros electorales en todo el país cerraran a las 19 en lugar de a las 17, que era el horario original. El magistrado aclaró después que esto valía para los que aún no habían cerrado cuando tomó la decisión. El escrutinio, que había sido iniciado por parte del Tribunal Superior Electoral (TSE), tuvo que ser suspendido temporalmente.
La campaña de Lula da Silva había pedido la postergación tras denunciar durante la jornada que había problemas con el transporte público en varias ciudades del país. El presidente pidió al TSE "garantizar" que todos los electores puedan votar, después de que en ciudades como Sao Paulo o, en el noreste del país, como Salvador de Bahía, donde tiene su base electoral, dejaran de circular ómnibus.
"Nadie puede dejar de votar porque algún empresario sinvergüenza o algún alcalde de mala calaña, bandido, intentó impedir que el pueblo votara", dijo el líder del Partido de los Trabajadores (PT) frente a su casa en Sao Paulo.
La campaña de Bolsonaro, a su vez, también había pedido la prórroga por dos horas en algunos municipios de Minas Gerais y Río Grande do Sul debido a "intensas lluvias".
Algunas figuras del bolsonarismo, de todas formas, denunciaron que el gobierno quería crear una "narrativa" para dar vuelta el resultado. Nikolas Ferreira, del Partido Liberal (PL), un influencer de 30 años que en la primera vuelta se convirtió en el diputado más votado de todo Brasil, señaló semejanzas con lo ocurrido en Venezuela en 2015, cuando la dictadura de Nicolás Maduro extendió el horario de votación.
"Están haciendo esto para crear una narrativa de golpe. Solo están esperando que eso ocurra, que gane Flávio, para decir a los cuatro vientos que es un golpe de Estado. Si perdemos, pueden estar seguros que esa prórroga sólo ayudó a un equipo, el que necesitaba remontar", señaló en un video compartido en redes sociales.
El coordinador general de la campaña de Bolsonaro, Rogério Marinho, dijo que esperaba que "prevalezca el sentido común y que no prospere ningún golpe judicial ni maniobra administrativa, por el bien de la democracia". "Es impresionante el nivel de intervención de algunos ministros del Tribunal Supremo Federal", afirmó el líder del PL en el Senado en sus redes sociales.
La decisión de última hora del magistrado de la Corte Suprema también generó confusión en algunos centros de votación, donde las autoridades de mesa no sabían cómo proceder. De hecho, ante la noticia, algunas personas intentaron sufragar después de las 17, pero no pudieron.
A la vez, la prórriga provocó malestar de los integrantes de la Corte Electoral, y algunos consideran que hubo interfernacia de Zanin en sus competencias. De todas formas, los ministros del TSE no consideraron que hubiera razones para que se celebre una nueva votación, según recogió CNN.
El voto de los candidatos
El primero en votar, a eso de las 8 de la mañana, fue Flávio Bolsonaro, que a los 45 años va por primera vez por la presidencia de Brasil. Al emitir su voto en Río de Janeiro, habló de "no insistir en el error". "Hicimos una campaña con mucha alegría, una campaña limpia, con felicidad en el rostro. Creo que ha llegado el momento de un cambio verdadero. La vida de todos ha empeorado, no hay razón para seguir insistiendo en el error", manifestó.
El senador acudió al centro de votación junto a su esposa Fernanda y declaró que a la prensa que creía que "llegó la hora del verdadero cambio".
Por su parte, Lula ejerció su sufragio en Sao Bernardo do Campo, a eso de las 9:30. "Lo que vi en esta segunda vuelta fue algo casi inexplicable. La gente salió a la calle a defender sus logros. Si gano, se lo debo únicamente al pueblo brasileño. Nunca había visto a tantas mujeres, hombres y jóvenes clamando por la democracia", dijo Lula ante la prensa después de votar.
El mandatario se refería así a las masivas movilizaciones que realizaron los seguidores del PT desde la primera vuelta del 4 de octubre, cuando Bolsonaro sorprendió al quedar primero, con el 47,03% de los votos, por delante de Lula, con el 45,16%, pese a que las encuestas anticipaban lo contrario.
El camino hacia el balotaje
El resultado de la primera vuelta llevó al equipo de campaña de Lula a repensar su estrategia y lanzarse a una ofensiva digital, un terreno en el que el bolsonarismo cuenta con ventaja. Para eso el presidente, que el martes cumple 81 años, se acercó a los influencers de su partido, lanzó el "ejército de Lula" en las redes, comenzó a grabar videos y se terminó proclamando el "rey del selfie".
Bolsonaro, en tanto, también convocó a miles de personas en actos a lo largo de Brasil, en los que resonó el lema "Fora Lula" y sumó apoyos de otros candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta, como el escritor y empresario Augusto Cury, o los exgobernadores Ronaldo Caiado y Romeu Zema.
La campaña para el balotaje se volvió intensa: señalamientos mutuos, noticias falsas en redes sociales, debates tensos y hasta acusaciones de interferencia electoral a Meta. El gigante tecnológico fue señalado por la campaña de Lula de restricción de contenidos en WhatsApp e Instagram. La compañía estadounidense admitió "problemas técnicos", pero negó cualquier parcialidad.
Las encuestas anticipaban nuevamente un empate técnico para la segunda vuelta. Aunque Bolsonaro partía como favorito, los últimos sondeos mostraron que Lula fue acortando ventaja. Este sábado, las encuestas de Datafolha y Quaest mostraron una diferencia entre ambos candidatos dentro del margen de error, con 51% para el senador y 49% para el mandatario.
Las promesas de campaña
El líder del PT aseguró que lo que estaba en juego es la "democracia o barbarie", logró que el Congreso aprobara la reducción de la semana laboral, una de sus promesas de campaña, y en los debates insistió en calificar a su rival de "miliciano", en referencia a los presuntos nexos del senador con grupos parapoliciales de Río de Janeiro. Y aseguró que el cambio que promete Bolsonaro "significa volver al pasado".
Flávio Bolsonaro, de 45 años, fue el elegido por su padre para continuar con el legado del líder de ultraderecha, inhabilitado para ocupar cargos públicos y condenado a 27 años de prisión por un presunto intento de golpe de Estado contra el gobierno del líder del PT en 2023.
Prometió "jubilar" a Lula y se comprometió a devolver a las familias "la esperanza y el derecho a soñar". El senador por el estado de Río de Janeiro se presenta como una figura moderada en comparación con su padre. Flávio es percibido como alguien más enfocado en las negociaciones institucionales dentro del Congreso.
El senador prometió mano dura contra la inseguridad y una mejora del poder adquisitivo, dos de las principales preocupaciones de los brasileños. "Vi un nuevo Brasil frente a mí, un nuevo Brasil que ya ha surgido y que exige respeto. Un nuevo Brasil que sabe que nuestro futuro no es el pasado", dijo en su último aviso de campaña antes del domingo.
El candidato del Partido Liberal era, a su vez, la esperanza de la derecha local y regional para poner un freno al izquierdista Lula. Estos comicios fueron seguidos "muy de cerca" por Donald Trump. Aunque el presidente estadounidense no respaldó oficialmente a ningún candidato, escenificó su vínculo con los Bolsonaro al recibir a Flávio en la Casa Blanca en mayo e implementar una serie de sanciones contra funcionarios brasileños por considerar que llevaban adelante una "caza de brujas" contra su aliado Jair Bolsonaro.
Flávio Bolsonaro había declarado que, si ganaba, quería sumarse al Escudo de las Américas, la alianza de seguridad impulsada por Trump con aliados de la región, además seguir los pasos de Estados Unidos y declarar como terroristas a los dos principales grupos del crimen organizado, el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV).