Economía

McKinsey: las cuatro oportunidades de Argentina para escapar del estancamiento

Un informe de la consultora internacional identifica sectores clave en los que el país puede captar inversiones, pero advierte sobre trabas regulatorias y de infraestructura.

Eugenio Palopoli

Un informe de la consultora McKinsey publicado hace pocos días traza un mapa de oportunidades para que América Latina escape del estancamiento económico que arrastra hace décadas. El diagnóstico es contundente: la región creció apenas 2,3% anual en los últimos 25 años, por debajo del promedio mundial de 3%, y su participación en el PBI global cayó de 7,1% en 2011 a 6% en 2023. Si la tendencia continúa, esa cifra podría desplomarse a 4,2% para 2040.

Para Argentina, el documento identifica cuatro sectores con potencial concreto de crecimiento: litio, gas y petróleo de Vaca Muerta, cobre y agroindustria. Pero también señala obstáculos estructurales que podrían hacer que esas oportunidades terminen en manos de Brasil, Chile o México, países que ya aceleraron reformas para captar inversiones.

El informe, titulado Seizing the moment: Latin America's productivity opportunity, sostiene que la región podría aumentar su PBI de US$ 6,2 billones en 2023 a entre US$ 8,9 y US$ 10,3 billones para 2040 si logra atraer inversiones en sectores estratégicos y mejorar la productividad. El problema central, según McKinsey, no es la falta de recursos naturales ni de talento, sino la baja inversión sostenida: durante las últimas dos décadas, el capital por trabajador aumentó apenas 0,9 puntos porcentuales anuales en América Latina, la mitad que en economías comparables.

El diagnóstico: por qué la región creció a media máquina

McKinsey atribuye el rezago latinoamericano a dos factores: productividad estancada e inversión insuficiente. Mientras países como Polonia y Turquía duplicaron su capital por trabajador entre 1997 y 2019, América Latina lo incrementó apenas 30%. La consultora calculó que si la región hubiera igualado el crecimiento de la productividad de esos países, su PBI per cápita en 2023 habría sido entre 60% y 110% más alto, lo suficiente para alcanzar el estatus de economía de ingresos altos.

El informe también advierte sobre un factor demográfico crítico: el crecimiento de la fuerza laboral se desaceleró y comenzará a contraerse después de 2040. Eso significa que el motor histórico del crecimiento regional —más trabajadores— se está agotando. Si América Latina no aumenta su productividad, el envejecimiento poblacional hará insostenibles los sistemas de seguridad social: el gasto en pensiones y salud para mayores de 65 años podría más que duplicarse como porcentaje del PBI entre 2020 y 2050.

Argentina comparte ese diagnóstico general, pero el documento de McKinsey subraya que el país tiene activos específicos que podrían convertirse en ventajas competitivas si se resuelven cuellos de botella regulatorios y de infraestructura.

Las cuatro cartas argentinas según McKinsey

El informe clasifica las oportunidades en cuatro categorías según el nivel de madurez de cada sector. En "campeones globales", Argentina aparece con el litio —tiene las terceras reservas mundiales y ya es el tercer exportador— y los alimentos balanceados derivados de la soja. En la categoría de "competidores fuertes" figuran cereales, soja, carne, crustáceos (especialmente camarón), vino, aceites y servicios de tecnología de la información.

Pero las oportunidades más significativas están en sectores donde Argentina tiene recursos pero todavía no los explota a escala. El cobre es un caso emblemático: el país posee 7,5% de las reservas globales (17,1 millones de toneladas), pero su producción anual es de apenas 4.000 toneladas, contra los 5,5 millones de Chile. McKinsey proyecta que la demanda mundial de cobre crecerá 40% para 2040, impulsada por la transición energética, y que habrá un déficit de oferta hasta 2035. Argentina podría captar parte de ese mercado, pero necesita resolver problemas regulatorios y de disponibilidad de agua en el norte del país.

El gas natural de Vaca Muerta es otra apuesta central. El informe estima que la producción argentina podría crecer entre 50% y 100% para 2040, y que el país podría convertirse en exportador regional de gas licuado (GNL) si avanza con infraestructura de transporte y licuefacción. Argentina ya firmó acuerdos de largo plazo con China, Alemania, India y Japón, y está invirtiendo en capacidad flotante de GNL. En petróleo, McKinsey proyecta que Vaca Muerta podría aportar 1% de la producción global para 2030, lo que ubicaría a Argentina entre los 20 principales exportadores.

La agroindustria aparece como un sector consolidado pero con margen de crecimiento. El documento destaca que la demanda global de alimentos aumentará más de 40% para 2040 por crecimiento poblacional y expansión de la clase media en Asia y África. Argentina tiene 14% de la tierra cultivable de América Latina y una industria procesadora sofisticada, especialmente en aceites, vinos y proteína animal. Sin embargo, McKinsey señala que los costos logísticos y el acceso al financiamiento limitan la expansión.

Finalmente, el informe menciona sectores "de frontera emergente" donde Argentina podría entrar si atrae socios tecnológicos y capital: autos eléctricos y baterías (aprovechando las reservas de litio), e-fuels (combustibles sintéticos producidos con energía renovable) y metanol verde para exportación a Asia.

Los obstáculos que traban las inversiones

McKinsey dedica varias páginas a identificar barreras que frenan la inversión en América Latina, y Argentina aparece con problemas específicos. Abrir una empresa demora en promedio 28,8 días y requiere 8,1 trámites, contra 9,2 días y 4,9 procedimientos en países de la OCDE. Obtener permisos de construcción lleva 191,2 días, y registrar una propiedad demora 63 días, casi el triple que en economías desarrolladas.

En minería, el informe cita el caso de Chile como advertencia: un proyecto complejo de cobre puede requerir 200 permisos y demorar 11,5 años, contra apenas 2 años en Australia o Canadá. Argentina enfrenta un desafío similar, especialmente en provincias con regulaciones ambientales estrictas. Además, la escasez de agua en el norte —donde se concentran los yacimientos de litio y cobre— es un factor limitante que requiere inversión en infraestructura de desalinización.

El costo de capital es otro cuello de botella. Argentina históricamente tuvo tasas de interés reales más altas que Brasil, Chile o México, lo que encarece el financiamiento de proyectos a largo plazo. McKinsey señala que la estabilidad macroeconómica y el desarrollo del sistema financiero son condiciones necesarias para que fluyan inversiones en sectores como agroindustria, donde la mecanización y la tecnología son claves para aumentar la productividad.

La ventana que puede cerrarse

El informe subraya que el contexto global presenta una ventana de oportunidad que podría cerrarse. El nearshoring —la relocalización de cadenas de suministro cerca de Estados Unidos— favorece a México, pero Argentina podría captar parte de esa demanda en sectores específicos como autopartes y baterías. La transición energética global disparó la demanda de litio (se espera un crecimiento de 500% para 2040) y cobre, pero otros países ya están avanzando: Chile lidera en ambos minerales, y Brasil anunció incentivos fiscales para semiconductores y baterías.

McKinsey estima que capturar las oportunidades en los siete sectores analizados para toda América Latina (manufactura avanzada, energías renovables, servicios digitales, centros de datos, agroindustria, petróleo y gas, y minerales críticos) requeriría una inversión acumulada de entre US$ 1,7 y US$ 2,8 billones hasta 2040. Para Argentina, los sectores de petróleo y gas, litio, cobre y agroindustria demandarían inversiones por cientos de miles de millones de dólares.

El gobierno argentino lanzó en 2024 el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años para proyectos superiores a US$ 200 millones. McKinsey no menciona el RIGI específicamente, pero señala que marcos regulatorios predecibles y ágiles son condiciones necesarias para atraer capital. El desafío, según el informe, es ejecutar esas reformas antes de que otros países de la región capturen las inversiones.

Argentina declaró "terroristas" a cinco organizaciones internacionales vinculadas al crimen y al narcotráfico

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  • Cártel de Sinaloa (México). Es una organización criminal transnacional dedicada al narcotráfico, contrabando, secuestros extorsivos y otras actividades delictivas, que ya ha sido designada como organización terrorista por múltiples países, incluido Estados Unidos.
  • La Nueva Familia Michoacana (México). Es una organización criminal mexicana que se especializa en el tráfico internacional de drogas y la minería ilegal, con una alarmante expansión regional.
  • Los Tiguerones (Ecuador). Es un cártel de origen ecuatoriano que se especializa en actividades de narcotráfico y sicariato, siendo una de las organizaciones criminales más violentas de la región.
  • FARC-EP y EL (Colombia). Son organizaciones guerrilleras insurgentes de extrema izquierda, basadas en la ideología y los principios del marxismo-leninismo y la revolución armada.

Hotesur - Los Sauces: empieza el juicio por lavado de dinero contra Cristina y Máximo Kirchner

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  • Debate. El juicio oral por las causas Hotesur y Los Sauces comienza abrirá el tercer proceso judicial por corrupción contra la expresidenta Cristina Kirchner, además de tener por primera vez en el banquillo de los acusados al diputado Máximo Kirchner.
  • Inicio. La primera audiencia está prevista para este viernes en la Sala AMIA de los tribunales de Comodoro Py, a la que ambos asistirán de manera virtual.
  • Lavado de dinero y asociación ilícita. La investigación se centra en un mecanismo que habría usado la firma hotelera e inmobiliaria para blanquear retornos provenientes de la obra pública.
  • Acusados y testigos. Las causas tienen 19 acusados, entre ellos Cristina Kirchner, Máximo Kirchner, Lázaro Báez, Cristóbal López y Fabián de Sousa. En total, ambas causas reunían más de 300 testigos, pero las partes acordaron reducir la lista para darle celeridad al debate.