¿Por qué crecieron más de un 20% en el último año los cultivos de pistacho?
El avance comienza a competir por tierras históricamente destinadas a la vitivinicultura y consolida una nueva tendencia en las economías regionales
El avance comienza a competir por tierras históricamente destinadas a la vitivinicultura y consolida una nueva tendencia en las economías regionales
La superficie cultivada con pistacho en Argentina creció más de un 20% durante el último año, principalmente en San Juan y Mendoza, impulsada por la creciente demanda internacional, las perspectivas exportadoras y la búsqueda de alternativas productivas de mayor rentabilidad.
De acuerdo con un relevamiento realizado por AgroFides, desarrolladora de proyectos agrícolas de escala, la superficie implantada con este fruto seco aumentó 20% entre 2024 y 2025, sumando 1.800 hectáreas principalmente en las provincias de San Juan y Mendoza. La expansión responde al crecimiento de la demanda global del 6,5% anual, el atractivo de los mercados de exportación y el interés de productores e inversores por diversificar sus actividades con cultivos de alto valor agregado.
La expansión del pistacho también generó una competencia creciente por la tierra agrícola en algunas zonas de Cuyo. Mientras la superficie implantada con este fruto seco aumentó 20% en el último año, la vid atraviesa un escenario marcado por una crisis mundial que lleva décadas (caída del consumo interno, reducción de superficie, menores márgenes, entre otros). Como resultado, algunos productores comenzaron a analizar reconversiones parciales o nuevos esquemas productivos que incorporan pistacho como complemento de la actividad tradicional.
La superficie de la vid según las estadísticas del Censo Vitivinícola realizado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), muestran una fuerte caída de la superficie cultivada al 31 de diciembre de 2025. En números, el achicamiento escaló a 3.726 hectáreas menos, una reducción total de 27.724 hectáreas en los últimos 10 años, equivalente al 12,4% de la superficie.
En tanto, las diferencias económicas para los productores entre uno y otro cultivo son enormes. Mientras que la uva para vinificar en promedio representa pérdidas para el productor, el pistacho sostiene rentabilidades por arriba del 16% en dólares. Si bien aún no se tienen estadísticas sobre la reconversión de un cultivo a otro, se observa la incipiente transformación de varios productores que si bien no terminan de abandonar la uva se pasan al pistacho paulatinamente. Y esto es parte de más del 500% del crecimiento del área plantada de pistacho en el país en los últimos cinco años.
Según estimaciones del sector, Argentina todavía representa una porción reducida de la producción mundial de pistacho, lo que abre oportunidades para ampliar su participación en mercados internacionales que demandan cada vez más frutos secos. Estados Unidos e Irán concentran actualmente gran parte de la oferta global, mientras que nuevos jugadores buscan posicionarse aprovechando nichos de calidad y ventanas comerciales específicas.
La expansión del cultivo se observa especialmente en San Juan, provincia que concentra la mayor superficie implantada del país, aunque Mendoza también registra un crecimiento sostenido de nuevos proyectos. En ambos casos, las características climáticas de las zonas áridas y la experiencia acumulada en sistemas de riego favorecen el desarrollo de plantaciones con alto potencial productivo.
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