Floppy Tesouro abrió las puertas de su departamento en el que convive con su hijita, Moorea, y dejó al descubierto cómo son los espacios de su hogar en Puerto Madero, equipado con muebles de diseño minimalista y signado por unas vistas increíbles que dan a la ciudad.
El departamento de Floppy y Moorea se encuentra en el piso 16 de un edificio que fue construido por la empresa que dirige el exmarido de la artista, el arquitecto Rodrigo Fernández Prieto. Es amplio, moderno y luminoso.
En primer lugar, Floppy mostró que la cocina, el living y el comedor forman parte de un mismo ambiente. Aquí, predomina el color blanco, beige y plateado.
Su dormitorio está unido a un vestidor soñado donde tiene ordenados a la perfección sus múltiples pares de zapatos. La cama es enorme, con capitoné, y el empapelado que eligió para las paredes se caracteriza por un rayado gris, blanco y marrón que distingue el cuarto.
La habitación de la más chiquita, a diferencia de la de su mamá, está decorada con tonos pasteles; rosas y beige. Dentro del cuarto, tiene una enorme casa de muñecas con cocina donde la niña se divierte simulando preparar manjares de todo tipo.
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El Gobierno aceptó cambios clave en el proyecto de soberanía sobre Malvinas
Victoria Urruspuru- Acuerdos. El oficialismo modificó el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional enviado por Milei para asegurar el respaldo de bloques dialoguistas y dictaminar este martes pasadas las 17. "Es nuestra prioridad", mencionaron del bloque de Diputados.
- Límites a las sanciones. Se acotaron las prohibiciones dirigidas a proveedores y accionistas de empresas que exploten recursos naturales en las islas sin autorización del Estado argentino.
- Control parlamentario. El Congreso sumará facultades de supervisión y se creará una Comisión Bicameral de Seguimiento (cuatro diputados y cuatro senadores) a la que el Consejo de Seguridad Nacional deberá reportar sus medidas en un plazo de 48 horas.
- Cambios en el artículo 111. El mismo reprime con cárcel ciertos actos contra el Estado; se cambió la figura de "desinformación masiva" por la de "campaña de injerencia extranjera", explicitando que no afectará el trabajo periodístico, académico ni diplomático, aunque mantendrá penas de 5 a 12 años de prisión.