La inscripción en carreras de ingeniería subió 7,1% en 2024, el segundo aumento consecutivo, en un año en que la del conjunto del sistema universitario cayó 1,1%. Las especialidades que las empresas dicen que más les cuesta cubrir, vinculadas con la minería y la energía, tienen en cambio muy pocos graduados: ese año se recibieron 19 ingenieros en Minas, 63 en Petróleo y 170 en Eléctrica.
El contraste surge del primer Monitor de la Ingeniería Argentina (MIA-2026), elaborado por el Centro Argentino de Ingenieros (CAI), una asociación civil de profesionales del sector. El informe cruza estadísticas oficiales del Ministerio de Capital Humano de 2007 a 2024 con encuestas a la población general, a graduados y a empresas. Salvo que se indique lo contrario, las cifras incluyen las carreras agropecuarias.
Más ingresantes y más mujeres
En 2024 se recibieron 8.759 ingenieros, un 8,4% más que el año anterior. No es un récord: el máximo de la serie fue de 9.239 en 2018. Sin las carreras agropecuarias, en cambio, los 7.594 graduados de 2024 son la cifra más alta desde 2007.
Los ingresantes sumaron 64.307, un 71,7% más que en 2007. En el acumulado desde ese año, sin embargo, ingeniería creció menos que el sistema en su conjunto: los ingresantes a todas las carreras de pregrado y grado aumentaron 95,05% y los egresados, 66,74%, frente a 71,7% y 34,3% en ingeniería. El salto de los últimos dos años, con alzas de 10,2% en 2023 y 7,1% en 2024, ocurrió en un sistema que en ese lapso perdió ingresantes.
Con esos datos, el CAI proyecta más de 10.000 egresados anuales en 2027 y unos 12.000 en 2030. La estimación aplica la relación histórica entre los egresados de un año y los ingresantes de siete años antes, un rezago acorde con la duración de la carrera, que según los graduados encuestados promedia entre siete y ocho años. Es una proyección del propio informe y no un dato oficial.
Las mujeres explican buena parte del avance. Entre 2014 y 2024, las nuevas inscriptas casi se duplicaron (+99,6%) y los varones aumentaron 42,9%; las egresadas crecieron 28,2% y los egresados varones cayeron 4,9%. Hoy ellas son el 31,2% de los ingresantes y el 28% de los graduados, frente a 24,5% y 22,4% diez años atrás. De mantenerse la tendencia, rondarían el 34% de los egresados en 2030.
La presencia femenina varía mucho según la especialidad. En ese período, las mujeres fueron mayoría entre los egresados de Alimentos (75%), Ambiental y Recursos Naturales (65% en ambas) y Química (53%). En Mecánica representaron el 5% y en Eléctrica y Electromecánica, el 4%. Esas tres carreras figuran entre las cinco que las empresas consideran más difíciles de cubrir.
Las especialidades que no se llenan
El informe incluye una encuesta a 117 empresas que emplean a 34.932 ingenieros, cerca del 15% del total del país. El 47% dijo que le resulta difícil o muy difícil incorporar ingenieros; el 87% cree que dentro de tres a cinco años la oferta será insuficiente y el 61% espera que la demanda aumente. El documento describe la percepción sobre oferta y demanda futuras como una de las señales de alarma más fuertes de todo el monitor.
Las especialidades más difíciles de cubrir son Eléctrica (27%), Petróleo (20%), Minas (17%), Electromecánica (16%) y Mecánica (14%). Los porcentajes indican la proporción de empresas que mencionó cada una y suman bastante más de 100, de modo que cada firma pudo nombrar más de una. Los graduados de esas carreras son pocos: en 2024 hubo 482 egresados en Mecánica, 314 en Electromecánica, 170 en Eléctrica, 63 en Petróleo y 19 en Minas. Las más numerosas fueron Industrial (1.898) e Informática/Sistemas (1.439), que además encabeza los ingresantes, con 17.567.
El CAI asocia ese desfasaje con los sectores que sostuvieron la demanda de ingenieros en los últimos dos años: petróleo y gas, minería y energía. De ahí infiere que crecerá la demanda de los perfiles que esas actividades necesitan. Las empresas, por su parte, ubican las dificultades para contratar en otros factores: expectativas salariales superiores a las del mercado (43%), escasez de candidatos con la formación técnica requerida (37%), condiciones de trabajo poco atractivas (35%) y ubicación geográfica del puesto (34%). El documento vincula este último punto con que la demanda se concentra en actividades con operaciones en zonas alejadas.
Un mercado más difícil para los recién recibidos
La mirada de los propios ingenieros agrega un dato que cuesta conciliar con la escasez. Entre los 372 graduados encuestados, el 40% consideró difícil o muy difícil conseguir trabajo de ingeniero y el 15% lo vio fácil. La mitad dice que consigue empleo en menos de cuatro meses, mientras que el 70% de las empresas afirma cubrir sus búsquedas en ese plazo. La proporción de ingenieros sin empleo llega al 21% entre los menores de 35 años, frente al 7% entre los de 36 a 55 y el 2% entre los mayores de 56.
Entre las razones que los graduados dan para explicar por qué a algunos colegas les cuesta conseguir trabajo aparecen la alta competencia por los puestos (50%), los bajos salarios que ofrecen las empresas (42%) y el exceso de oferta de ingenieros (35%). Los recién graduados son, además, el perfil más incorporado en los últimos dos años: 46% según los ingenieros y 50% según las empresas.
La carrera conserva una imagen muy favorable en la encuesta a la población, que consultó a 1.371 personas de 16 a 85 años. Entre seis profesiones tradicionales, ingeniería fue la que más gente recomendaría a un hijo (41%) y la que más se asocia con demanda laboral futura (51%). El argumento más fuerte, según el informe, es que “siempre se van a necesitar ingenieros”. En prestigio, en cambio, otra carrera que el estudio no identifica la supera por amplio margen: 56% frente a 19%. Entre los graduados, el 98% afirmó que el esfuerzo valió la pena y el 87% volvería a elegir ingeniería.
Las tres encuestas se hicieron online entre marzo y junio de 2026. El informe declara márgenes de error de ±2,6% para la de la población y de ±5% para la de graduados, pero las muestras se captaron mediante redes sociales, contactos, LinkedIn y referidos, y la difusión de cámaras y entidades como la Unión Industrial Argentina, la Cámara Argentina de la Construcción, la Cámara Argentina de Empresas Mineras y el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas. No son, por lo tanto, representativas en sentido estadístico.