La privatización de Belgrano Cargas abrió una discusión sobre el futuro de dos corredores ferroviarios estratégicos para el norte argentino. Los ramales C14 y C15, vinculados con la actividad minera de la Puna y la producción agroindustrial de Salta y Jujuy, quedaron contemplados como inversiones optativas en los pliegos de la concesión por 50 años.
Frente a los reclamos del Gobierno salteño y de las entidades empresarias, Nación anunció que convocará a compañías mineras y operadores logísticos para analizar inversiones en el C14 y buscará financiamiento privado para recuperar integralmente el C15.
La decisión introduce una nueva instancia de negociación en el proceso de privatización. El gobernador Gustavo Sáenz había solicitado que las obras de ambos ramales fueran incorporadas como obligaciones del futuro concesionario, con el objetivo de evitar que su ejecución quedara sujeta a decisiones posteriores. Ahora, el Gobierno busca avanzar mediante alternativas de participación privada, aunque todavía no informó montos de inversión, plazos ni compromisos concretos para las obras.
La discusión tiene una dimensión económica que excede la infraestructura ferroviaria: mientras la región busca ampliar su capacidad productiva y exportadora, las conexiones necesarias para transportar esa producción no tienen garantizada su recuperación dentro del esquema de concesión.
El C14, una conexión para la expansión minera
El ramal C14 vincula Salta con la zona cordillerana y permite la conexión ferroviaria con Chile y los puertos del Pacífico. Su importancia está asociada al crecimiento de la minería en la Puna, donde los proyectos de litio y otras actividades requieren movilizar insumos, equipamiento y producción a grandes distancias.
Para esas operaciones, el ferrocarril puede representar una alternativa al transporte por camión y contribuir a diversificar las opciones logísticas disponibles para llegar a los mercados internacionales.
La propuesta de Nación consiste en convocar a empresas mineras y operadores logísticos para identificar inversiones y medidas que permitan mejorar la capacidad operativa del corredor. El planteo abre el interrogante sobre qué compañías podrían utilizarlo, qué volúmenes de carga aportarían y qué condiciones serían necesarias para justificar las obras.
Por el momento, no se precisaron las inversiones requeridas ni los plazos para concretarlas. La convocatoria deberá determinar si las necesidades logísticas de las empresas pueden traducirse en compromisos que permitan avanzar con la recuperación del ramal.
El C15: producción existente y costos de transporte
El caso del C15 presenta una oportunidad diferente. Además de su importancia para la actividad minera, el corredor atraviesa una zona con una producción agrícola y agroindustrial que ya genera cargas y que depende principalmente del transporte carretero.
Un informe de la Asociación de Productores de Granos del Norte (Prograno) identifica más de 1,8 millones de toneladas anuales de granos, azúcar, papel y derivados en el área de influencia del ramal, además de 252 millones de litros de alcohol y bioetanol.
El corredor comprende 334 kilómetros entre Perico, en Jujuy, y Salvador Mazza-Pocitos, en la frontera salteña con Bolivia. Su trazado conecta áreas productivas del norte de Salta y el este jujeño con el nodo ferroviario de General Güemes y la red ferroviaria boliviana.
Dentro de su zona de influencia directa, la producción de porotos, maíz, soja y trigo alcanza unas 55.000 toneladas anuales. A ese volumen se suman aproximadamente 505.000 toneladas de azúcar, 137 millones de litros de alcohol y bioetanol y otras 103.700 toneladas de producción papelera por año.
Estos volúmenes muestran que la demanda potencial del C15 no depende exclusivamente de nuevos proyectos mineros: también está asociada a actividades agroindustriales que ya operan en la región. Sin embargo, el volumen total producido no equivale necesariamente a la carga que podría captar el ferrocarril, que dependerá de los costos, los destinos y las condiciones de operación.
El impacto de los fletes en la competitividad regional
La falta de una alternativa ferroviaria eficiente tiene consecuencias sobre los costos de transporte de los productores del norte argentino.
Según los datos de Prograno, el flete carretero desde el norte salteño hasta los puertos de Rosario puede alcanzar los US$80 por tonelada. En el caso del poroto, el traslado hasta el puerto de Buenos Aires llega a US$90 por tonelada.
Las estimaciones del sector indican que un servicio ferroviario de cargas eficiente permitiría reducir los fletes entre un 20% y un 30%. Se trata de un ahorro potencial, sujeto a las tarifas y a los costos de las operaciones necesarias para conectar la producción con el tren y los destinos finales.
La recuperación del C15 también permitiría complementar el transporte carretero y reducir la presión del tránsito pesado sobre la ruta nacional 34, con posibles efectos sobre los costos de mantenimiento vial y la seguridad del transporte.
La magnitud de la producción regional y el peso del flete en los costos muestran por qué la recuperación ferroviaria forma parte de la agenda de las cámaras empresarias. El problema es que esa demanda productiva todavía no tiene una infraestructura cuya recuperación esté garantizada dentro de la concesión.
Una definición pendiente en la privatización
La licitación de Belgrano Cargas y Logística S.A. comprende 7.594 kilómetros de vías distribuidas en 16 provincias, correspondientes a las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. La concesión tendrá una duración de 50 años, bajo un régimen de acceso abierto y con planes de inversión, además de la posibilidad de acceder a los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
En ese esquema, las obras de los ramales C14 y C15 quedaron como inversiones optativas. La condición motivó reclamos de la Mesa Empresaria y Productiva de Salta, integrada por siete entidades vinculadas con la minería, el agro, la industria y el comercio, entre ellas la Cámara de Minería de Salta, CAPEMISA, Prograno y la Unión Industrial de Salta.
El planteo provincial apunta a que la recuperación de los corredores se incorpore como una obligación del futuro concesionario. La respuesta anunciada por Nación, en cambio, contempla avanzar mediante una convocatoria a mineras y operadores logísticos para el C14 y la búsqueda de financiamiento privado para el C15.
Todavía resta definir qué inversiones serán necesarias, quiénes podrían financiarlas y bajo qué condiciones se garantizaría la prestación de un servicio competitivo. La convocatoria constituye una instancia para discutir esas alternativas.
Para Salta y Jujuy, la discusión involucra la posibilidad de contar con una infraestructura que acompañe la expansión minera y permita reducir los costos logísticos de la producción agroindustrial. Para el proceso de privatización, plantea una definición pendiente: cómo asegurar la recuperación de corredores considerados estratégicos para la actividad productiva cuando las obras no quedaron establecidas como obligaciones del futuro operador.