Cómo termina la película
La incertidumbre sobre la posibilidad de que Javier Milei sea reelecto hace que los grandes y los pequeños inversores pongan el freno de mano a cualquier decisión que pueda considerarse arriesgada
La incertidumbre sobre la posibilidad de que Javier Milei sea reelecto hace que los grandes y los pequeños inversores pongan el freno de mano a cualquier decisión que pueda considerarse arriesgada
La última serie de datos económicos negativos ¿se podrían transformar en tendencia, como sugiere la oposición?
¿Javier Milei podría ser reelecto, si las elecciones fueran hoy?
El único dato positivo de los últimos 15 días es la desaceleración del índice de inflación, que pasó del 2,1 al 1,7%.
El ministro de Economía, Luis Caputo, cree que los precios van a seguir cayendo y el salario y el empleo se irán recuperando, como producto de la baja del costo de vida. Es más: en uno de sus últimos posteos, presentó la realidad de una manera muy distinta a la que agita la oposición.
El nivel de actividad creció 1,7% en los primeros 7 meses del año, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró un crecimiento de 1,7% en los primeros 7 meses de 2026 en relación a igual período del año anterior en el mes, la serie desestacionalizada mostró una variación negativa de 2,9% mensual, en tanto el indicador tendencia-ciclo creció 0,2% mensual, alcanzando un nuevo máximo histórico durante julio se registraron distintos shocks transitorios que afectaron a varios sectores de actividad.
En este sentido pueden mencionarse la menor disponibilidad de gas en el caso de la industria manufacturera, las mayores lluvias y nevadas en relación a los promedios históricos para la construcción, la minería y algunos servicios, y las menores horas trabajadas en algunos sectores en relación al mundial de fútbol.
Por supuesto, a Caputo la mayoría de la oposición le dijo de todo, menos bonito. Y los economistas que no están de acuerdo con el plan insisten en que Argentina, lejos de crecer, está a punto de entrar en una recesión.
Lo que está claro es que el gobierno sigue privilegiando la baja de la inflación, la estabilidad cambiaria y el superávit fiscal, por encima de todo.
Y la incertidumbre sobre la posibilidad de que Milei sea reelecto hace que los grandes y los pequeños inversores pongan el freno de mano a cualquier decisión que pueda considerarse arriesgada.
Una pregunta inquietante: ¿A qué fue Axel Kicillof a Nueva York? Porque por los menos dos los representantes de los fondos de inversión que lo escucharon se fueron con la sensación de que Kicillof, como presidente, podría aplicar una fuerte devaluación. Sería un verdadero irresponsable ¿no?
Y otra pregunta inquietante: ¿Qué hacía José Luis Manzano sentado tan cerca de Kicillof? ¿Está, una vez más, jugando a dos y tres puntas?
Por lo pronto Milei adjudicó la última suba del riesgo país a la visita del gobernador a los Estados Unidos. "Si aparecen pelotudos hablando por nueva york, sube. Creo que saben a quién me refiero". Más allá del exabrupto que no compartimos, la afirmación del presidente tiene todo el sentido. A Kicillof en particular, y a la oposición en general, le conviene agitar ruido político y financiero. Porque conspira contra los grandes ingredientes de una economía en crecimiento: la confianza y las expectativas positivas.
De hecho, Kicillof fue el ministro de Economía que más devaluó desde la restauración de la democracia hasta acá, al mismo tiempo que tomó la drástica decisión de dejar de medir la pobreza.
Sin embargo; ¿cuánto bien le hacen a la economía las declaraciones de Milei, diciendo que si lo vuelven a votar el año 2028 será considerado el mejor período de la historia argentina? Porque para 2028 todavía falta un año y tres meses, y hay indicios de que una parte del electorado que lo llevó a la presidencia estaría perdiendo la paciencia, más allá de reconocerle los méritos de haber bajado la inflación y haber restituido el orden público.
Los analistas clásicos sostienen que Milei no se sintió cómodo respondiendo las preguntas de John Micklethwait, editor jefe de la agencia Bloomberg, en el club de la economía de Nueva York. Hubo tres, picantes pero correctas:
Las respuestas fueron previsibles.
También parece previsible y tranquilizante la información de que el gobierno cuenta con cerca de 75 mil millones de dólares para afrontar una eventual corrida contra el peso, de acá al año que viene. ¿Será suficiente eso para lograr la reelección?
Federico Aurelio, de la consultora Aresco, asegura que la valoración del presidente se sigue manteniendo muy estable. Con una imagen positiva del 41,6% y una negativa del 36%.
Y en efecto, lo que lo mantiene a Milei muy competitivo y “muy cerca de ganar en primera vuelta”, según el propio Aurelio, es el pánico al regreso de “la banda” del peronismo, representada, en parte, por Cristina Kirchner, Sergio Massa y Kicillof.
A propósito: el último proyecto de ley de Máximo Kirchner, queriendo cobrar un nuevo Impuesto a las Transferencias Internacionales de Capital (ITIC), aumenta el pánico a la enésima potencia.
Por fuera del presidente y de Kicillof parecen no haber prendido, todavía, las eventuales postulaciones de Daniel Hadad y Jorge Brito. Y todo indica que el intento de diferenciación de Patricia Bullrich aún no se tradujo en votos concretos para la senadora nacional.
Con independencia de los empresarios y otros integrantes del círculo rojo que le llenan la cabeza, Bullrich sabe que no hoy tiene margen para presentar una candidatura presidencial paralela a la de Milei.
El presidente no la va a confrontar abiertamente. Ni la va a subir al ring, de manera innecesaria. ¿Considera a la opción Patricia una segunda marca, parecida a la de Hernán Lacunza, o la del propio Mauricio Macri?