Aún quedan dos argentinos detenidos en Venezuela.
Venezuela liberó a Yaacob Harary, uno de los tres presos políticos argentinos
Se trata de uno de los tres argentinos detenidos en Venezuela. Aún no hay novedades sobre Nahuel Gallo y Germán Giuliani.
Aún quedan dos argentinos detenidos en Venezuela.
Se trata de uno de los tres argentinos detenidos en Venezuela. Aún no hay novedades sobre Nahuel Gallo y Germán Giuliani.
Mientras la expectativa por la liberación de presos políticos en Venezuela atraviesa horas críticas marcadas por una profunda contradicción en las cifras oficiales y las reportadas por la sociedad civil, se confirmó la liberación del argentino-israelí Yaacob Harary, quien estaba detenido desde el 10 de octubre de 2024 y permanecía retenido en el centro conocido como El Rodeo I.
La novedad, importante para la Argentina ya que se trata de uno de los tres prisioneros en tierra venezolana, se conoció por la noche del martes 12 de enero. Aún no hay información sobre los otros dos detenidos: el gendarme Nahuel Gallo y el abogado Germán Giuliani.
Yaacov Harari, ciudadano argentino-Israelí de 72 años, fue detenido hace exactamente un año y dos meses, cuando cruzó de Colombia a Venezuela.
Tras el anuncio del Gobierno venezolano sobre un plan de excarcelaciones masivas, decenas de familias permanecen en vigilia frente a cárceles como El Rodeo I, durmiendo en vehículos y colchonetas a la espera de sus seres queridos.
Al día de hoy existe una brecha significativa en los registros del proceso que se inició el pasado jueves, lo que alimenta la angustia de los parientes ante la ausencia de listados oficiales con los nombres de los beneficiarios.
La disparidad en los números refleja la complejidad del monitoreo independiente en el sistema carcelario venezolano:
El FMI proyecta que la economía crecerá 5% este año y 7% el próximo, pero el país necesita expandirse con fuerza y por largo tiempo tras el colapso, una meta que no luce cercana ante el déficit de energía, los precios fuera de control y el peso del default.
El FMI proyecta que la economía crecerá 5% este año y 7% el próximo, pero el país necesita expandirse con fuerza y por largo tiempo tras el colapso, una meta que no luce cercana ante el déficit de energía, los precios fuera de control y el peso del default.