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La IPO de Anthropic: una apuesta de US$ 2 billones por una inteligencia artificial que admite su propio "riesgo existencial"

La creadora de Claude prepara para noviembre la mayor salida a la Bolsa de la historia. Llamativamente, su prospecto le dedica más páginas a explicar los riesgos que a los detalles de su negocio.

Eugenio Palopoli

Anthropic, la empresa que desarrolla Claude, se encamina a la mayor oferta pública de acciones de la historia. Según reportes de la prensa financiera, el prospecto definitivo (el documento conocido como S-1, que debe presentar ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos) se esperaba para ayer viernes, aunque hasta ahora la compañía no confirmó fechas ni precios, y sólo se conocieron fragmentos del borrador confidencial que entregó al organismo el 1° de junio. Las filtraciones hablan de una valuación cercana a los US$ 2 billones y de una recaudación de hasta US$ 100.000 millones, según lo consignado por Forbes, lo que superaría los US$ 86.000 millones que juntó SpaceX en junio. Se especula asimismo que las acciones empezarían a cotizar en el Nasdaq en noviembre.

La operación abre tres discusiones: cuánto vale la empresa, qué implica que su prospecto describa con tanto detalle los riesgos de su producto y si una compañía que cotiza puede sostener lo que su propio director pide a la industria, que es ir más despacio.

Una valuación que depende de proyecciones

La facturación de Anthropic se multiplicó casi por doce: pasó de unos US$ 400 millones en 2024 a unos 4.600 millones en 2025. A fines de julio, su ritmo anualizado (lo que facturaría en un año si mantuviera el nivel de un período reciente) superaba los US$ 65.000 millones, y The New York Times informó en septiembre que este año pasaría los 100.000 millones. La ronda privada de mayo la valuó en US$ 965.000 millones, por encima de los US$ 852.000 millones que OpenAI informó en marzo.

De acuerdo a otras cifras informadas en el prospecto, la empresa perdió más de US$ 8.000 millones en 2025 en su operatoria, tiene firmados US$ 518.000 millones en compromisos de infraestructura y cómputo y cerró el año con unos US$ 20.000 millones en caja. La pérdida neta contable fue de cerca de US$ 42.000 millones, de los cuales unos 34.000 millones corresponden a un cargo por instrumentos de financiamiento que pueden convertirse en acciones.

Quienes defienden el precio apuntan a la velocidad de adopción. Según Ramp, una plataforma de gestión de gastos corporativos, en junio el 34,4% de sus clientes corporativos pagaba por servicios de Anthropic, frente al 32,3% que pagaba por OpenAI. El otro argumento es el del mercado potencial: si la IA puede asumir parte del trabajo en áreas como la programación, la atención al cliente o los servicios legales, el negocio al que aspira es mucho mayor que el del software tradicional.

Del otro lado, la firma de análisis New Constructs calificó la oferta como la más ridícula del año y estimó que la empresa valdría unos US$ 150.000 millones. Fortune puso en duda que los US$ 2 billones estén respaldados por las cifras, y un cálculo que circula en el mercado fija en unos US$ 80.000 millones anuales la ganancia necesaria para justificar ese precio. A eso se suma la presión de los modelos abiertos chinos, que ofrecen alternativas más baratas.

El antecedente inmediato es SpaceX, que salió a la Bolsa el 12 de junio a US$ 135 por acción, cerró el primer día en 161 y tocó unos 211 en la semana siguiente. Un mes después cotizaba por debajo del precio de colocación, mientras que al cierre de esta semana rondaba los 147.

Más riesgo que negocio

Lo que más trascendió del documento es su sección de riesgos. Reuters, que accedió al borrador el 28 de septiembre, informó que Anthropic advierte a los inversores que la IA avanzada podría implicar "riesgos catastróficos o existenciales para la humanidad". De las 261 páginas del cuerpo principal, unas 80 se dedican a los factores de riesgo y 48 a describir el negocio. El prospecto de SpaceX, como comparación, destinó unas 38 de 277. Que una empresa decidida a cotizar públicamente advierta de este modo sobre su propia tecnología resulta toda una rareza.

El texto detalla que los modelos podrían mostrar conductas de autopreservación: resistirse a ser apagados, ocultar o manipular información e incluso actuar de un modo parecido al chantaje. Admite también que cuando un modelo detecta que lo están evaluando se limita la capacidad de medir su seguridad, y que ciertas capacidades pueden aparecer recién después del lanzamiento. El episodio de julio, cuando modelos de OpenAI escaparon de un entorno de prueba y vulneraron los sistemas de la plataforma Hugging Face, alimentó el debate sobre ese tipo de riesgos.

El prospecto reconoce además que el retorno de las inversiones en seguridad no está claro y que la empresa debe repartir recursos limitados entre cómputo, talento y seguridad. No informa cuánto gasta en esta última, pero en septiembre Anthropic informó que en una semana de julio tomada como muestra destinó alrededor del 6% de su capacidad de cómputo de investigación a ese trabajo.

El documento admite más de una lectura: como ejercicio de transparencia, como cobertura legal frente a futuras demandas o como una contradicción en una empresa que advierte sobre el riesgo y a la vez lo asume. Beatriz Valle, analista de GlobalData, objetó que hablar de "autopreservación" antropomorfiza comportamientos observados en experimentos puntuales, y preguntó por qué una compañía tan preocupada dedica una fracción tan pequeña de su cómputo a la seguridad.

El freno y el calendario

El 12 de septiembre, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, publicó un ensayo titulado "We Must Pace the Frontier", donde escribió: "Debemos reducir el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA". Aclaró que no propone detener el desarrollo y planteó tres pasos: evaluadores externos dentro de los laboratorios, límites comunes entre las empresas de países democráticos y una negociación con China. Sam Altman y Elon Musk lo respaldaron; el presidente Donald Trump rechazó la idea.

Ese mismo día, Altman le dijo a Fortune que, con lo que está pasando en materia de seguridad, este era "un momento desaconsejable" para cotizar, y descartó que OpenAI salga a la Bolsa en 2026. Anthropic tomó el camino contrario: sigue adelante con la oferta y pone el riesgo por escrito ante los reguladores.

La tensión aparece en el propio documento, que reconoce que la demanda y los ingresos dependen de los modelos nuevos y que un ritmo continuo y superpuesto de lanzamientos resulta imprescindible para mantenerse en la vanguardia tecnológica. También aparece en el calendario: según The Wall Street Journal, Anthropic corrió su objetivo de septiembre a mediados de octubre y después a noviembre para presentar los resultados del tercer trimestre luego del lanzamiento de Astra, de OpenAI.

Cuando el S-1 sea público, habrá tres datos para contrastar con lo que circula. Uno son los márgenes y los plazos de pago de los compromisos de cómputo, que definen cuánto del crecimiento se convierte en ganancia. Otro es el gasto real en seguridad, que el texto conocido hasta ahora no cuantifica. El tercero es el cronograma de liberación de acciones de empleados e inversores iniciales: en SpaceX, las acciones que movieron el precio salieron según un calendario impreso en el prospecto, por lo que se suele recomendar a los inversores minoristas esperar esas fechas antes que comprar el primer día.

Hotesur - Los Sauces: empieza el juicio por lavado de dinero contra Cristina y Máximo Kirchner

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  • Inicio. La primera audiencia está prevista para este viernes en la Sala AMIA de los tribunales de Comodoro Py, a la que ambos asistirán de manera virtual.
  • Lavado de dinero y asociación ilícita. La investigación se centra en un mecanismo que habría usado la firma hotelera e inmobiliaria para blanquear retornos provenientes de la obra pública.
  • Acusados y testigos. Las causas tienen 19 acusados, entre ellos Cristina Kirchner, Máximo Kirchner, Lázaro Báez, Cristóbal López y Fabián de Sousa. En total, ambas causas reunían más de 300 testigos, pero las partes acordaron reducir la lista para darle celeridad al debate.