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El qué y el cómo en la comunicación del Gobierno

Durante mucho tiempo Milei controló la construcción de la conversación pública. El problema es que algo parece estar cambiando y el Gobierno comienza a sufrir derrotas narrativas.

Por  Gabriel Slavinsky

Durante mucho tiempo Milei fue extraordinariamente eficaz en un terreno fundamental de la política contemporánea: la construcción de la conversación pública. No solamente lograba instalar los temas sobre los cuales se discutía, sino también imponer desde qué lugar debían interpretarse. El problema es que algo parece estar cambiando y el Gobierno comienza a sufrir derrotas narrativas.

Hay dos conceptos clásicos de la comunicación política que ayudan a comprender este momento: agenda setting y framing. Simplificando, el primero refiere a la capacidad de establecer sobre qué hablamos; el segundo, a determinar cómo hablamos y cómo interpretamos aquello de lo que hablamos. El encuadre de la noticia.

No es lo mismo perder una batalla que la otra.

La discusión sobre la Ley de Tierras es un buen ejemplo de una derrota de framing. El Gobierno pretendió encuadrar la iniciativa como una defensa de la propiedad privada y la libertad económica, pero sus adversarios consiguieron desplazar ese marco y transformarla en una discusión sobre la extranjerización de las tierras argentinas, los recursos naturales y la soberanía.

El tema podría ser el mismo, lo que cambió fue su significado. Y en política, muchas veces, quien consigue ponerle nombre a una discusión empieza ganándola.

El endeudamiento de las familias representa un fenómeno diferente. Allí la dificultad aparece en el terreno de la agenda setting. El problema para el oficialismo no es solamente cómo se habla del endeudamiento, sino que se hable del endeudamiento. Que las dificultades de las familias para llegar a fin de mes, el uso del crédito para gastos cotidianos, las cuotas y las deudas comiencen a ocupar un lugar relevante en la conversación pública resulta inconveniente para un Gobierno que necesita mantener el debate concentrado en sus logros macroeconómicos.

Son, entonces, dos derrotas narrativas distintas. En una, el Gobierno pierde el cómo. En la otra, empieza a perder el qué.

Esto adquiere todavía mayor relevancia porque durante buena parte de 2024 Milei consiguió dominar ambas dimensiones. Tenía una capacidad excepcional para introducir temas, palabras y adversarios en la conversación pública y, al mismo tiempo, establecer el marco desde el cual debían ser interpretados. Casta, déficit, motosierra, privilegios, libertad… No eran solamente palabras: eran categorías desde las cuales ordenar la realidad.

Milei golpeaba y los demás respondían. Ahora Milei golpea, pero también lo golpean… Pierde batallas que antes no perdía, le imponen temas y debe responder sobre conversaciones que no inició. En lugar de colocar permanentemente al adversario a la defensiva, muchas veces es el propio Gobierno el que termina explicando. Y eso, desde la estrategia, importa muchísimo.

Porque gobernar también significa administrar atención y los gobiernos cuentan con una ventaja enorme para hacerlo: tienen al Presidente, información, medios, recursos, anuncios, medidas y una extraordinaria capacidad para generar acontecimientos. Cuando, a pesar de todos esos recursos, otros actores consiguen establecer los temas y sus interpretaciones, aparece una señal que merece atención.

El control de la comunicación

El poder no consiste solamente en ganar votaciones, aprobar leyes o controlar variables económicas, también es conseguir que los demás discutan aquello que uno quiere y bajo los términos que propone. Cuando un gobierno pierde esa capacidad, empieza a ceder una parte de su centralidad.

Por supuesto que esto no significa que Milei haya perdido definitivamente el control de la conversación. La política contemporánea es demasiado dinámica para semejante conclusión. Una semana puede modificar percepciones que parecían consolidadas y un acontecimiento inesperado puede reorganizar completamente la agenda.

El Gobierno necesita que la estabilidad sea interpretada como el comienzo de una recuperación. Sus adversarios necesitan que las dificultades cotidianas sean interpretadas como la demostración de los límites del modelo. Los mismos datos, las mismas familias y la misma realidad pueden adquirir significados políticos completamente diferentes. Eso es framing.

Y al mismo tiempo cada uno intentará decidir de qué hablamos: inflación, estabilidad, corrupción, salarios, inseguridad, riesgo país, endeudamiento familiar, crecimiento, empleo o pasado. Eso es agenda setting.

Una de las mayores fortalezas de Milei durante este tiempo fue conseguir que millones de argentinos no solamente escucharan sus temas, sino que observaran la realidad desde su propio encuadre y en la nueva era artificial de la política, perder una votación es una derrota pero perder la capacidad de definir de qué hablamos y cómo lo interpretamos puede ser bastante más grave.

Hotesur - Los Sauces: empieza el juicio por lavado de dinero contra Cristina y Máximo Kirchner

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  • Debate. El juicio oral por las causas Hotesur y Los Sauces comienza abrirá el tercer proceso judicial por corrupción contra la expresidenta Cristina Kirchner, además de tener por primera vez en el banquillo de los acusados al diputado Máximo Kirchner.
  • Inicio. La primera audiencia está prevista para este viernes en la Sala AMIA de los tribunales de Comodoro Py, a la que ambos asistirán de manera virtual.
  • Lavado de dinero y asociación ilícita. La investigación se centra en un mecanismo que habría usado la firma hotelera e inmobiliaria para blanquear retornos provenientes de la obra pública.
  • Acusados y testigos. Las causas tienen 19 acusados, entre ellos Cristina Kirchner, Máximo Kirchner, Lázaro Báez, Cristóbal López y Fabián de Sousa. En total, ambas causas reunían más de 300 testigos, pero las partes acordaron reducir la lista para darle celeridad al debate.