El consumidor argentino adapta sus reglas a la nueva realidad.
La triple infidelidad del consumidor: cómo los argentinos reescriben las reglas del gasto
El consumidor argentino dejó atrás la lógica de “quemar la plata” para adelantarse a la inflación y pasó a una suerte de “ingeniería de la liquidez".
Mientras la macro empieza a mostrar señales de ordenamiento, la vida cotidiana sigue corriendo por otro carril. Esa es, en esencia, la foto que deja el último informe de Moiguer sobre el humor social en la Argentina: una economía que se estabiliza en los papeles, pero que todavía no logra traducirse en bienestar concreto para el consumidor.
El dato es elocuente: el 61% de los argentinos redujo gastos en el último mes y más de la mitad considera que sus ingresos corren por detrás de la inflación. En paralelo, el consumo masivo permanece estancado y, según las proyecciones, recién podría recuperar niveles de 2023 hacia el final de la década.
Sin embargo, lejos de la resignación, el informe detecta un cambio más profundo: una mutación en la forma de consumir. El argentino dejó atrás la lógica de “quemar la plata” para adelantarse a la inflación y pasó a una suerte de “ingeniería de la liquidez”, donde cada gasto se planifica con precisión quirúrgica. No se trata de consumir menos, sino de consumir distinto.
La triple infidelidad del consumidor
Ahí aparece uno de los conceptos centrales del estudio: la “triple infidelidad”. Infidelidad al canal, a la marca y hasta al origen de los productos. En la práctica, esto se traduce en consumidores que fragmentan sus compras en múltiples puntos de venta, combinan promociones, comparan precios en tiempo real y pierden lealtad a las marcas tradicionales. El supermercado deja de ser el eje y gana terreno el ecosistema más atomizado de almacenes, apps y compras online.
La lógica también alcanza a las marcas. Ocho de cada diez consumidores aseguran que ya no se “casan” con ninguna, mientras crece la incorporación de alternativas más económicas. La fidelidad, en este contexto, se redefine en cada transacción.
Pero el fenómeno no termina ahí. La apertura comercial empieza a colarse en las decisiones cotidianas: tres de cada diez argentinos ya compraron productos en el exterior y una proporción significativa estaría dispuesta a hacerlo incluso si eso impacta en el empleo local. La tensión entre precio y producción nacional se vuelve cada vez más explícita.
No se renuncia al disfrute
Ahora bien, este ajuste en el consumo no implica necesariamente una renuncia al disfrute. El informe muestra que el 68% realizó algún gasto suntuario en el último mes, desde salidas hasta viajes o compras en shoppings. La diferencia es que ese consumo convive con recortes en otros rubros: el placer se mantiene, pero bajo una lógica más austera.
En ese punto aparece otra clave del momento: el desfasaje entre presente y expectativas. Mientras la evaluación actual de la economía sigue siendo mayormente negativa, las perspectivas a futuro se mantienen en terreno positivo. Cuatro de cada diez argentinos creen que su consumo mejorará en el próximo año y más de un tercio planea comprar bienes durables en 2026.
Es, en definitiva, una sociedad que no espera. Que asume que la mejora macro no llegará de forma automática al bolsillo y, frente a eso, activa estrategias propias para sostener su nivel de vida. Más individualista, más pragmática y menos fiel.
El desafío hacia adelante es evidente: si la recuperación económica no logra materializarse en ingresos reales, este nuevo consumidor -hiperactivo pero tensionado- podría convertirse en el principal límite del propio proceso de estabilización. Porque, como deja entrever el informe, la paciencia social ya no es el activo más abundante.
Desaceleración marcada. El IPC de agosto se ubicó en 1,7%, por debajo del 2,1% de julio y el registro más bajo desde junio de 2025. La variación interanual llegó a 33,5% y la acumulada en el año a 21,3%.
Los estacionales, motor de la baja. Los precios estacionales cayeron 0,9%, empujados por bajas en paquetes turísticos y prendas de vestir, compensadas parcialmente por alzas en verduras y frutas. El IPC Núcleo, en cambio, no acompañó la desaceleración y marcó 1,8%, similar a julio.
Vivienda y Educación, las subas más altas. La división de mayor aumento fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (2,8%), seguida por Educación (2,5%). En el otro extremo, Recreación y cultura no tuvo variación (0%) y Prendas de vestir y calzado bajó 0,6%, su segunda caída consecutiva.
En línea con las expectativas del mercado. El dato coincidió con lo que preveía el REM (1,7%) y con el índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires, que ya había anticipado la tendencia a la baja.
Festejo oficial. El ministro Luis Caputo destacó que fue la suba más baja para un mes de agosto desde 2017 y remarcó que la media móvil de 3 meses cayó a 1,9%, con cinco bajas consecutivas. Milei celebró el dato en X.
Evolución con foco en redes de apoyo. La nueva edición de WE by Endeavor busca conectar a fundadoras con mentores de la red y pares del ecosistema, ofreciendo mentorías 1:1 y cerrando con un Demo Day para dar visibilidad a sus compañías.
Criterios de elegibilidad para las postulantes. La propuesta está dirigida a fundadoras o cofundadoras de todo el país y de cualquier sector que ya tengan su producto validado en el mercado, registren facturación o estén en proceso de ronda de inversión.
Fechas clave para la inscripción. Las emprendedoras interesadas podrán postularse hasta el 25 de septiembre, mientras que las actividades del programa iniciarán formalmente el 6 de octubre.