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Litio: el rol clave de los proveedores en la nueva escala minera

El crecimiento de la minería impulsa una fuerte demanda de insumos químicos, que ya explican casi la mitad de los costos operativos. El rol de los proveedores locales, y el caso Unipar, en una cadena de valor que empieza a ganar peso propio.

Lucía Scorzelli

El crecimiento de la minería en Argentina, impulsado por nuevas inversiones, el RIGI y la demanda global de minerales críticos para la transición energética, está reconfigurando algo más profundo que el volumen exportado: la posibilidad de construir, o no, una cadena industrial alrededor de esos recursos.

En el caso del litio, el desafío pasa por cómo se construye una cadena de valor capaz de sostener ese crecimiento y transformarlo en desarrollo industrial.

En ese esquema, los proveedores industriales, y en particular la industria química, empiezan a ocupar un rol central. La producción de litio a partir de salmueras es intensiva en procesos químicos: según datos del sector, los reactivos explican aproximadamente el 48% de los costos operativos en la producción de carbonato de litio en Argentina.

Ese dato no es menor. Define competitividad.

Argentina se posiciona hoy como el cuarto productor global de litio, con la región del NOA como epicentro de los desarrollos en salares. Allí, el proceso productivo parte de salmueras con una concentración cercana al 0,05% de litio, que luego, a través de distintas etapas químicas, permite obtener compuestos con niveles de pureza superiores al 99%.

En ese recorrido, los insumos químicos son determinantes.

Demanda en expansión y cambio de escala

El crecimiento del sector ya se traduce en números concretos. Desde 2015, con la entrada en operación de los primeros proyectos, la demanda de químicos básicos comenzó a crecer de manera sostenida. En los últimos años, ese proceso se aceleró: la producción de carbonato de litio aumentó un 31% en 2023 y un 32% adicional en 2024, impulsando directamente el consumo de reactivos.

Hacia adelante, las proyecciones anticipan un salto adicional: la demanda de soda cáustica podría crecer alrededor de 30%, mientras que la de ácido clorhídrico lo haría en torno al 40%, acompañando la expansión de proyectos en operación y en desarrollo.

Este crecimiento no es lineal ni uniforme. Está directamente condicionado por la tecnología que adopten los proyectos. La evaporación convencional en piletas, hoy dominante, utiliza soda cáustica principalmente para el control de impurezas, como el magnesio, que afecta la calidad del litio.

Pero la irrupción de nuevas tecnologías, como la extracción directa de litio (DLE), introduce un cambio relevante: procesos que requieren ajustes de pH más frecuentes y precisos, lo que puede incrementar el consumo de reactivos.

A su vez, si los proyectos avanzan hacia la producción de hidróxido de litio, la soda cáustica pasa a tener un rol todavía más directo y crítico en el proceso.

El rol de los proveedores: escala, logística y confiabilidad

En este contexto, la disponibilidad de proveedores locales con capacidad industrial deja de ser un factor secundario.

Empresas como ya forman parte de ese entramado. El grupo, uno de los principales actores petroquímicos de América del Sur, produce en Argentina, desde su planta en Bahía Blanca, insumos clave como soda cáustica (sólida y líquida), ácido clorhídrico y PVC.

Hoy, el vínculo con la minería es directo: el 70% del destino nacional de la soda cáustica sólida (perlas) de Unipar se orienta a la minería, siendo el litio el principal demandante. Es decir: el crecimiento del litio ya no es solo un fenómeno extractivo, está traccionando directamente producción industrial local.

En el caso del ácido clorhídrico, la mitad se canaliza a través de reventa, abasteciendo múltiples industrias, incluida la minera, y el resto se destina al sector químico y petroquímico, principalmente para la producción de PAC (policloruro de aluminio).

Este último es un insumo clave en procesos de tratamiento de agua y en la purificación de salmueras en la industria del litio, lo que vuelve a evidenciar la interdependencia entre ambos sectores.

Sobre la dinámica de crecimiento, desde la empresa explican:

“Desde 2015 la demanda de químicos básicos por parte de la minería del NOA viene creciendo de forma sostenida. Con la entrada en operación de nuevos proyectos, el consumo empezó a traccionar con más fuerza, y el crecimiento de la producción de litio en los últimos años disparó la necesidad de reactivos químicos”.

Además, Unipar produce grandes volúmenes de soda cáustica líquida que abastecen a industrias como alimentos, limpieza, papel y celulosa, saneamiento y petroquímica, mostrando cómo la minería se inserta dentro de un sistema industrial más amplio.

Más valor en origen

El desarrollo de proveedores locales no solo responde a una necesidad operativa. También tiene impacto directo en la estructura económica del sector.

Contar con producción nacional de insumos críticos permite reducir dependencia externa, optimizar costos logísticos —clave en regiones alejadas como el NOA— y mejorar la previsibilidad del abastecimiento. Pero además, habilita algo más relevante: que una mayor proporción del valor agregado permanezca en el país.

La minería del litio es, en esencia, una industria química. Y eso redefine la discusión sobre su impacto: no se trata solo de exportar carbonato, sino de desarrollar capacidades industriales asociadas.

Una cadena que define el modelo

El crecimiento de la capacidad instalada de proveedores dependerá, en gran medida, de la concreción de los proyectos mineros en cartera. Pero también de condiciones más amplias: infraestructura energética confiable, logística eficiente, acceso a puertos, recursos humanos calificados y reglas de juego estables.

“Argentina necesita avanzar en infraestructura energética confiable, logística eficiente, acceso a puertos y desarrollo de recursos humanos calificados. También son clave las reglas claras y la estabilidad macroeconómica para acompañar el crecimiento de la demanda” señalan desde la empresa.

En ese equilibrio se juega algo más que la competitividad de un sector.

Argentina tiene una ventana de oportunidad en litio. Pero el diferencial no va a estar únicamente en cuánto produce, sino en qué tan integrada es su cadena de valor.

Los datos ya muestran una tendencia: la demanda de insumos crece, los proveedores locales empiezan a ganar peso y la industria química se consolida como un socio estructural del desarrollo minero.

La pregunta de fondo ya no es si el litio va a crecer.

Es qué industria va a crecer con él.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.