Por cuarto mes consecutivo, el mercado oficial de cambios tuvo más vendedores que compradores
Los argentinos siguen vendiendo dólares para llegar a fin de mes
En el primer cuatrimestre del año, hubo más vendedores de divisas que compradores en el mercado oficial de cambios. La caída del ingreso producto del ajuste y la inflación obligó a muchos asalariados a desarmar posiciones en dólares
En los primeros 4 meses de 2024, los argentinos rompieron con una tendencia de varios años y vendieron más dólares de los que compraron en el mercado oficial de cambios, según los datos del Balance Cambiario que publica el Banco Central de la República Argentina sobre las operaciones de personas físicas publicado por el sitio Infobae.
En abril se repitió lo ocurrido en los tres primeros meses del año: los argentinos que vendieron sus dólares en canales oficiales (208.000) superaron a los que quisieron comprar (51.000). Los primeros hicieron ventas por USD 14 millones y los segundos compraron billetes por USD 9 millones (un 12% menos que en marzo y un 94% menos en términos interanuales).
Es muy probable que estas cifras son muy menores a las operadas en los mercados alternativos del dólar, de las que no se disponen estadísticas, en particular del dólar blue o informal. Tanto el mercado libre como los dólares financieros operan volúmenes más importantes. Pero el Balance Cambiario le pone números oficiales a una conducta que se viene verificando desde fines de 2023: los argentinos, que durante 2023 pudieron acceder a un dólar ahorro a una cotización sensiblemente más barata que la que se conseguía en la calle, debieron desarmar su ahorro en dólares para afrontar los meses más duros de ajuste fiscal, alta inflación y recesión económica.
Esta dinámica que se verificó a pequeña escala en el mercado oficial minorista es muy probable que se haya replicado en el mercado informal y financiero. Con lo cual, da crédito a la idea varias veces expresada por el Gobierno de Javier Milei de que a la Argentina no le faltan dólares para salir del cepo e iniciar una reactivación, sino que hace falta conseguir que los dólares del colchón se introduzcan en la economía.
La duda sobre por qué los 208.000 argentinos que vendieron sus dólares en el mercado oficial no lo hicieron en el paralelo o a través del dólar MEP, hoy fácilmente accesible y legal, para conseguir una cotización más alta tiene varias después: en muchos casos por seguridad y el miedo a exponerse a ir a una “cueva” y por falta de información sobre cómo operar con una cuenta comitente. En cualquier caso, si bien es pequeño, el segmento del mercado cambiario que opera legalmente y del que puede tenerse datos concretos, la tendencia desde enero en adelante es clara.
La reducción de la brecha que se produjo con la fuerte devaluación de también pudo haber sido un incentivo para que sean más los ahorristas que decidieron vender sus dólares en el mercado oficial, dado que con una brecha que llegó a ser del 20%, la pérdida -en un caso de apuro- no es tan grande como cuando era del 180 por ciento.
El trasfondo de esta tendencia es que en el primer trimestre del año, la inflación acumulada fue del 51,8 por ciento, mientras que en el mismo período los salarios registrados llegaron a 48% y los no registrados apenas al 29,1%, según el Índice de Salarios del Indec. Si se toman las cifras interanuales de ese informe, hubo un aumento salarial del 213,8% y del 129%, respectivamente, frente a una inflación del 287,9%. Para cubrir el desfasaje, quienes viven de un ingreso fijo y tenían un ahorro en dólares debieron desarmarlo para sobrellevar la crisis.
“Ahora hay más gente que vende parte de sus ahorros en dólares a cambio de pesos para llegar a fin de mes que los que compran billetes verdes. La abrupta reactivación de la demanda de la moneda propensa a la crisis es una consecuencia inesperada de las políticas de terapia de shock que Milei aplicó tras asumir el cargo el 10 de diciembre”, señala un informe de Bloomberg, que recuerda que en campaña Milei mostraba billetes de 100 dólares con su cara, pero ahora “los argentinos necesitan pesos más que nunca gracias a su plan económico”.
En noviembre, antes de la asunción de Milei, 789.000 argentinos compraron divisas mientras solo 114.000 las vendieron. En diciembre, el mes de la devaluación y las primeras medidas de ajuste, los compradores cayeron a 396.000 personas mientras que los vendedores saltaron a 197.000. A falta de aguinaldo, fueron muchos los que consiguieron pesos deshaciéndose de sus dólares.
Se giró la firma del dictamen para reformar el Banco Central, aunque no se consiguió el apoyo para el proyecto de biocombustibles. Bullrich conversa con aliados para sesionar la semana que viene.
El jueves se definiría la primera subasta de $200.000 millones para los créditos hipotecarios: bancos ya preparan ofertas y podrían bajar tasas hasta 7,5%.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.