Fue un error no forzado y se corrigió rápido, pero dejó dudas. El Gobierno envió al Congreso su proyecto de Ley de Competitividad Financiera y uno de sus artículos eliminaba la exención del impuesto a las Ganancias sobre la compraventa de CEDEAR. El mercado reaccionó de inmediato y se desató un escándalo que escaló hasta que un funcionario, mano derecha de Luis Caputo, saliera a aclarar el blooper.
El cambio figuraba en el artículo 230 y proponía equiparar el tratamiento de los CEDEAR al de las acciones de compañías extranjeras. El proyecto tiene 240 artículos y modifica más de veinte normas. La alícuota prevista era del 15% para las personas físicas, sobre operaciones realizadas desde el 31 de octubre de 2026. No se gravaba la tenencia, sino la ganancia obtenida al vender. Algunos apuntan contra Federico Sturzenegger.
Impuesto a las Ganancias a papeles extranjeros
Las críticas de inversores, operadores y analistas no tardaron en llegar. Frente a ese clima, Felipe Núñez (director del BICE, entidad que depende de Economía) aclaró que el plan había quedado “de un borrador viejo”. Poco después, el Gobierno decidió retirar el artículo tras la repercusión de la medida. El oficialismo desmintió además que esa fuera su intención. Quedan dos preguntas abiertas: cómo llegó un texto desactualizado a un proyecto formalmente enviado al Congreso, y qué otras partes de una reforma tan extensa habrá que revisar.
No todos en el mercado se sumaron al rechazo. Santiago Migone, de Veta Capital y ex subsecretario de Gestión de Producción del Ministerio de Economía, lamentó la reacción de varias personalidades del mercado: “Parece que cuando nos tocan el bolsillo perdemos la capacidad de análisis. En casi ningún país del mundo la renta financiera extranjera está exenta”.
Para Migone, el argumento de que hay que bajar impuestos para normalizar el sistema no tiene límite, porque entonces todos deberían ser cero, ya que “está lleno de exenciones”. Reconoció que era discutible que la alícuota fuera igual a la del exterior, pero advirtió que, si cada suba de un impuesto o eliminación de una exención provoca esta respuesta, se limitará la capacidad del Gobierno de seguir bajando la presión tributaria “y no al revés”.
Volumen récord en la Bolsa
El planteo tiene lógica técnica. La exención de los CEDEAR es una singularidad frente a otras inversiones en activos del exterior, y la propia iniciativa buscaba corregirla. Pero el episodio mostró un problema de método y de timing más que de fondo.
Para entender la intensidad de la reacción hay que mirar el tamaño de este mercado. Según BYMA, el volumen operado en CEDEAR superó los US$ 16.295 millones en el primer semestre de 2026, más del 104% por encima del mismo período del año anterior. Se negocian en pesos y representan fracciones de acciones o ETFs que cotizan en el exterior. Permiten exponerse a compañías como Apple, Microsoft o Nvidia sin abrir una cuenta afuera ni girar divisas.
Esa comodidad explica su peso. Entre enero y mayo de 2026, los CEDEAR representaron el 49% del volumen total operado en BYMA. Dentro del segmento de acciones, la proporción es mayor y cambia según el momento. En momento de boom de Wall Street, el 65,3% del volumen correspondió a compañías del exterior y el 34,7% a acciones locales. En los períodos de mayor atractivo del exterior, los argentinos mueven más capital hacia empresas internacionales que hacia las del panel local.
Un negocio en peligro
El fenómeno se apoya en la expansión de la base inversora. BYMA contabiliza 24,6 millones de cuentas comitentes, abiertas por 12,3 millones de personas. Hace pocos años esas cifras eran una fracción de las actuales.
Aunque hay más de 400 CEDEAR y ETF disponibles, la liquidez se concentra en pocos nombres. En el segmento de acciones, el volumen está concentrado en unos pocos papeles, con Vista, Mercado Libre y Microsoft a la cabeza del volumen promedio diario. El sector tecnológico y las grandes compañías de Wall Street, entre ellas las llamadas “Siete Magníficas”, concentran buena parte de la liquidez.
Un impuesto del 15% sobre las ganancias de este instrumento habría afectado al corazón del negocio bursátil local. Los CEDEAR generan una parte importante de las comisiones de los agentes de bolsa y de las plataformas, y explican buena parte del crecimiento reciente. Gravarlos podía desalentar la operatoria, empujar a parte de los inversores hacia cuentas en el exterior y restar volumen a un mercado que el propio Gobierno dice querer profundizar con esta ley.