Hay una idea que atraviesa lo que el Gobierno quiere venderles a los inversores del exterior: la estabilidad ya no se explica por la emergencia sino por la acumulación. Menos cepo, más reservas; menos dominancia fiscal, más credibilidad; menos mora, más crédito. Ante una sala de inversores y en el marco de las reuniones del FMI en Tailandia, Vladimir Werning, el vicepresidente del Banco Central, propuso leer 2026 como el año en que la economía argentina deja de absorber golpes y empieza a construir amortiguadores.
La visión sobre el crédito arranca con un diagnóstico optimista. Según la presentación, "las condiciones de crédito están mejorando" y "las tasas de fondeo bancario son negativas en términos reales; las tasas de préstamos bajaron para las empresas y empiezan a bajar para los hogares".
La relación entre préstamos y depósitos del sector privado llegó a 85,3% en pesos y 62% en dólares. Los hipotecarios, además, crecen con fuerza.
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Crédito y morosidad
El BCRA dice estar "promoviendo activamente la intermediación" con un nuevo marco prudencial para el crédito corporativo en dólares y licitaciones de fondeo a plazo para hipotecas. Werning anticipó medidas como el traspaso del código de descuento de haberes a otras instituciones, la digitalización de los cobros con tarjeta y un registro centralizado de garantías, con el objetivo de lograr "mayor competencia, mejor calidad crediticia y ahorro de costos".
Lo que el BCRA no hará es igual de explícito. Según Werning, la institución "no tiene apetito por atajos con costos ocultos (riesgo moral)", sea "rescates por morosidad para los bancos", "flexibilización en la calificación crediticia" o "reasignar la protección de los depositantes". Para sostener esa postura, mostró que el capital bancario, neto de previsiones, equivale a casi el 50% del crédito privado, más del doble que en otros países de la región. "Capital fuerte, sin rescates", remarcó.
Sobre el costo del crédito, el BCRA les traslada la responsabilidad a las provincias y municipios. "Reducir el costo del crédito para los hogares depende de reformular la política fiscal, no la monetaria: los impuestos subsoberanos son la causa raíz de las altas tasas de préstamo", sostuvo Werning. Según el BCRA, esos tributos representan 32 puntos porcentuales del costo en los préstamos personales y 46 en las tarjetas.
El segundo eje apunta a retener el ahorro. Los depósitos privados en dólares llegan a U$S 42.000 millones. Entre noviembre de 2025 y septiembre de 2026, 72% del dinero que los hogares destinaron a comprar dólares para ahorrar quedó en cuentas locales, contra 46% en el período anterior. Para Werning, esto confirma que "el marco monetario y cambiario del BCRA ha ganado credibilidad".
Las anclas del Banco Central
La estrategia se ordena en cuatro "anclas". La primera es el balance del BCRA, con "más activos y mejor composición" y "menos pasivos". La segunda es la comunicación, a través de los informes trimestrales de política monetaria.
La tercera es la inflación. Según la presentación, "los precios relativos, no la política monetaria, elevaron temporalmente el IPC", y los aumentos de servicios públicos, carne y combustibles "ahora se están moderando". Las expectativas de mercado esperan 30% anual para 2026, 21,2% para 2027 y 15% para 2028. Con una comparación contra 40 programas de estabilización, el BCRA habla de "desinflación observada y expectativas ancladas".
La cuarta ancla es institucional. La asistencia financiera acumulada al Tesoro, que había alcanzado 37 puntos del PBI en la gestión anterior, sumó 1,4 puntos en la actual. De ahí la afirmación ante inversores de que "el BCRA ya domó la dominancia fiscal". Werning agregó que la institución "aspira a blindar la estabilidad" mediante la reforma de su Carta Orgánica. Citó un estudio del FMI según el cual la independencia de los bancos centrales latinoamericanos reduce la inflación en 10 puntos porcentuales en dos años.
Las reservas y la brecha cambiaria
En lo cambiario, la presentación calificó el fin del cepo como "un salto cuántico de política". La brecha entre el dólar libre y el oficial, que superó 140% antes del cambio de gobierno, hoy es cercana a cero. Las bandas, dijo, brindan flexibilidad mientras limitan los temores.
Las reservas brutas subieron U$S 27.900 millones desde diciembre de 2023, con U$S 36.600 millones de compras en el mercado. En 2026 esas compras suman unos U$S 15.000 millones, y el Central anticipó que están acelerándose en octubre y que seguirán. El BCRA también redujo casi a cero su posición en futuros de dólar y destacó que "el mercado cambiario absorbe la demanda por repatriación de dividendos corporativos", que ya superó los U$S 4.000 millones en 2026.
Para el futuro, el BCRA apuesta al equilibrio externo. Sostiene que la cuenta corriente se apoya en la disciplina fiscal y proyecta, con datos del Ministerio de Economía, que el saldo comercial de energía y minería pasará de U$S 19.000 millones en 2026 a U$S 28.000 millones en 2028 con el impulso del RIGI.