La derrota de Trump tendría poco impacto en la Argentina, pero el mercado se pregunta por el 2027
Tras la derrota de Trump, analistas y el Gobierno ven un efecto inmediato limitado, pero queda la duda de si EEUU repetirá el auxilio en 2027.
Tras la derrota de Trump, analistas y el Gobierno ven un efecto inmediato limitado, pero queda la duda de si EEUU repetirá el auxilio en 2027.
La victoria demócrata en las elecciones de medio término de Estados Unidos reabrió una pregunta que el mercado local ya se hacía: cuánto depende el programa económico de Javier Milei del respaldo de Donald Trump. Un día después de los comicios, las lecturas se reparten entre quienes ven —incluso— un impacto neto positivo, quienes advierten un sesgo negativo y quienes sostienen que, en lo esencial, no habrá golpe para el oficialismo. El Gobierno, a través de Luis Caputo, ya blanqueó la postura: "No cambia nada".
La visión más optimista es la de Facimex. “Vemos un impacto neto positivo sobre Argentina. Con el mercado tan preocupado por el riesgo político, creemos que pesará más encontrar cierto alivio financiero de la mano de menores tasas libres de riesgo, un dólar más débil y un mayor apetito por créditos de alto riesgo, que el alineamiento político de Argentina con un gobierno debilitado”, señaló en un informe.
La ALyC agrega que “el uso del Exchange Stabilization Fund sigue siendo una decisión del Ejecutivo y parece difícil que el Congreso lo modifique el año que viene, si bien podría haber un mayor costo político de usarlo para apoyar a Argentina en 2027”.
En la misma línea sobre el margen del Congreso se expresó Jimena Zuniga, analista económica de Bloomberg: “¿Qué cambia esta elección para Latinoamérica? Poco. El Congreso tiene pocas palancas de política exterior, salvo hearings e investigaciones. En el margen, baja probabilidad de acción militar en Cuba y sube el momentum de transición en Venezuela. No veo en peligro apoyo a Argentina”.
Más cauto es el análisis de Adcap, firmado por Jorge Ángel Harker, analista de mercados internacionales. “En general, el resultado implica un sesgo negativo para los activos argentinos, aunque la dinámica electoral local seguirá siendo el principal determinante de su desempeño”, sostiene. Según el informe, “si bien el mercado anticipaba una victoria demócrata, su magnitud superó lo incorporado en los precios. Además, el resultado llega en un contexto de creciente cautela y menor apetito global por el riesgo”.
Sobre el dólar, Adcap identifica la principal inquietud: “si el respaldo estadounidense al mercado cambiario volvería a estar disponible en 2027, en caso de ser necesario”. Pero relativiza el temor al afirmar que la derrota republicana introduce incertidumbre, pero que está sobredimensionada.
"La administración Trump utilizó el Exchange Stabilization Fund (ESF), cuyo uso no requirió aprobación del Congreso. Por eso, el interrogante pasa más por la disposición política a repetir el apoyo que por una restricción legislativa inmediata”, dice. Y advierte que la incertidumbre electoral doméstica podría sostener la demanda de cobertura, incluso con un dólar global más débil.
En bonos soberanos, el factor externo es adverso, aunque la firma espera que el desempeño siga más atado a la dinámica local y a la acumulación de reservas. “Según nuestras estimaciones, la probabilidad de reelección de Milei se ubica cerca del 50%, desde un máximo de 83% en julio”, aseguró. En acciones, Adcap ve que el principal riesgo sigue siendo local y pasa por las presidenciales de 2027, que ya comienzan a reflejarse en las valuaciones. Allí ve mejor posicionadas a las compañías con exposición exportadora e ingresos vinculados al dólar, como YPF, Vista y Aluar, aunque tampoco quedarían al margen de una corrección global.
Del lado del Gobierno, el ministro de Economía, Luis Caputo, buscó bajarle el tono al episodio en la Conferencia Anual de FIEL. “Con respecto a la elección de ayer, yo creo que para Argentina no cambia. Yo ya lo hablé con la gente del Tesoro en el G-20, era algo esperado, tal vez no por tanto”, afirmó. Y completó: “Pero no va a cambiar esencialmente en la relación entre ambos países”.
El ministro también ironizó sobre los pronósticos de turbulencia: “¿Cuánta gente creyó que ayer porque habían ganado los demócratas hoy íbamos a tener un miércoles negro en los mercados? Y se levantaron con que el S&P estaba 1 y medio por ciento arriba… Adivinen qué, ya se había adelantado el mercado”.
En el mercado coinciden en que el golpe de Trump funciona más como ruido de corto plazo que como cambio de fondo, porque el instrumento clave de asistencia, el ESF, no depende del Congreso. Lo que parece decidir el rumbo está del lado argentino: las presidenciales de 2027, que ya aparecen en las valuaciones, en la demanda de cobertura y en las estimaciones de reelección. El mercado dejó de preguntarse si Washington puede ayudar y empezó a preguntarse si estará dispuesto a hacerlo, y si Milei llegará fortalecido a esa discusión.
"Un riesgo país por encima de los 800 puntos es un verdadero disparate. Está completamente desconectado de los fundamentos macroeconómicos argentinos. Los activos argentinos parecen cotizar como si una victoria de Kicillof ya fuera un hecho. Una hipótesis que considero completamente injustificada", sostuvo Nacho Abuchdid, CEO del Grupo Invertir en Bolsa (IEB).
El ejecutivo sostuvo que "la ansiedad y el pesimismo" han llevado las valuaciones a niveles difíciles de explicar desde los fundamentos económicos. "Estoy convencido de que estos rendimientos extraordinarios terminarán atrayendo nuevas manos, con mayor convicción y horizonte de largo plazo, que podrán hacer excelentes negocios", sentenció.
El Partido Republicano de Trump se juega la mayoría en ambas cámaras del Congreso, clave para la gobernabilidad de sus últimos dos años de mandato. Qué dice la historia sobre las midterms.
Una insólita ruptura partidaria en un estado clave del Medio Oeste y una última embestida legal de la Casa Blanca contra el voto por correo marcan las horas previas a unas elecciones decisivas para el control del Congreso.
Frente a proyecciones que anticipan una victoria demócrata en ambas cámaras, el presidente dijo que apelará a su poder de veto para blindar su agenda. Perder el Congreso podría representar un desafío difícil para los últimos dos años de Trump, reactivando el fantasma de un juicio político en Washington.