Mundo

El Reino Unido y la rebelión de los nacionalismos: ¿el principio del fin?

Escocia, Gales e Irlanda del Norte tienen por primera vez gobiernos encabezados por fuerzas que quieren abandonar el Reino Unido.

Por  Fernando Pedrosa

Vivimos un mundo sin guión.

Posiblemente en la segunda mitad del siglo XX, cuando las cosas estaban más ordenadas, una separación de los países que integran el Reino Unido no estaba en ningún menú medianamente serio.

Pero las cosas cambiaron mucho. Nadie puede asegurar que algo “no va a suceder”. El mundo se está adentrando en senderos inexplorados y aquello que tiene alguna posibilidad de ocurrir, aunque sea reducida, ya no puede descartarse.

Hace unos días, los partidos nacionalistas que gobiernan Escocia, Gales e Irlanda del Norte dieron un paso inédito. Sus líderes se reunieron en Cardiff, la capital galesa, y firmaron una declaración reclamando el derecho de sus pueblos a un futuro fuera del Reino Unido.

Por primera vez, los tres países son gobernados por partidos separatistas. Más allá de lo retórico, el dato es concreto: quienes hasta hace poco ocupaban posiciones periféricas hoy administran tres de sus cuatro naciones y comenzaron a coordinarse entre ellos.

¿El tiempo de Westminster está llegando a su fin?

A pesar de los desacuerdos entre las partes, desde fines de los noventa el Reino Unido transfirió importantes competencias a sus naciones: Escocia y Gales obtuvieron parlamentos y gobiernos propios, mientras Irlanda del Norte recuperó su autogobierno.

Escocia es hoy el punto más candente de esta coyuntura. En 2014, el 45% votó por abandonar el Reino Unido. El Partido Nacional Escocés, en el poder desde 2007, acaba de ganar nuevamente y reclama otro referéndum. Esta vez, con la intención de que sea definitivo.

Irlanda del Norte presenta un escenario tenso. Los Acuerdos de Viernes Santo prevén una consulta si pareciera probable una mayoría favorable a la reunificación. El triunfo electoral del Sinn Féin, partidario de abandonar el Reino Unido, muestra que esa posibilidad dejó de ser marginal.

Gales está bastante más atrás. El apoyo a la independencia sigue siendo minoritario y el nacionalismo galés evita fijar una fecha para un referéndum. Pero una reivindicación hasta hace poco marginal llegó al Gobierno, y eso no es algo menor.

El encuentro de Cardiff dejó además una frase que debería preocupar en Londres. El líder escocés, John Swinney, aseguró que el inglés Andy Burnham podría convertirse en “el último primer ministro del Reino Unido”. Una provocación que ya no llega desde los márgenes.

Michelle O'Neill, primera ministra de Irlanda del Norte, fue todavía más gráfica: sostuvo que ningún primer ministro británico podrá “contener la marea” de los nacionalismos y calificó el cambio en marcha como “imparable”.

Pero tanta crudeza dialéctica también responde a la política interna. Lo cierto es que los resultados electorales pasados y las encuestas sobre el futuro tampoco muestran hoy tres mayorías claras dispuestas a abandonar el Reino Unido apenas Westminster habilite las urnas.

Y entonces apareció Donald Trump.

Durante su reciente visita a la República de Irlanda, un Estado independiente del Reino Unido, Donald Trump decidió meterse en uno de los asuntos más delicados de la política británica. Dijo que le “encantaría” ver una Irlanda reunificada y que sería algo “fantástico”.

La coincidencia temporal resulta sintomática. Trump hizo esas declaraciones apenas un día antes de la reunión de Cardiff y desde un país que libró una larga lucha por separarse del Reino Unido. Y agregó que, si la reunificación ocurrirá “tarde o temprano”, quizás fuera mejor que ocurra ahora.

No es una declaración menor. Estados Unidos tuvo un papel clave en los Acuerdos de Viernes Santo y sus presidentes fueron siempre cuidadosos. Bill Clinton definió que Washington no estaba ni a favor ni en contra de una Irlanda unificada. Trump, como acostumbra, traspasó esa frontera.

Y el gesto tampoco fue aislado: tiempo atrás le puso un freno al Reino Unido en la transferencia del archipiélago de Chagos a Mauricio. Y hace días había amenazado con revisar la posición estadounidense en la disputa que el Reino Unido mantiene con Argentina por las Islas Malvinas.

A estas tensiones se suma, en Inglaterra, una política interna cada vez más fragmentada y polarizada. El bipartidismo, durante décadas uno de los pegamentos del Reino Unido, se debilita ante la crisis conservadora y el crecimiento de Reform UK.

A ello se agrega la radicalización del Partido Laborista, visible en su giro sobre Israel y sus debates sobre defensa y la OTAN. Trump ya convirtió esto último en motivo de presión sobre Londres, poniendo incluso en duda su confiabilidad como aliado.

Quizás los nacionalistas hayan olfateado un clima propicio, o algo más. La pregunta no formulada es qué ocurriría si uno solo de esos movimientos consiguiera atravesar la puerta. Una Escocia independiente alteraría inmediatamente los cálculos en Gales.

Una Irlanda reunificada demostraría, por su parte, que las fronteras británicas pueden modificarse. Y cualquiera de ambos acontecimientos obligaría a Inglaterra a preguntarse qué significa seguir siendo británica cuando las otras naciones empiezan a dejar de serlo.

Hay, finalmente, una ironía histórica. Escocia e Irlanda del Norte votaron en 2016 por quedarse en la Unión Europea. Fueron Inglaterra y Gales quienes terminaron sacándolas contra su voluntad.

Sin embargo, el Brexit terminó favoreciendo paradójicamente a los independentistas que querían permanecer en la UE. Mientras todo el Reino Unido formaba parte de Europa, conseguir apoyos para una separación resultaba mucho más difícil.

Incluso, ahora también pueden presentar la independencia como el camino para regresar a ella. Lo que antes dificultaba la separación puede haberse convertido, paradójicamente, en un incentivo para buscarla. Y, desde Bruselas, mirarla con una simpatía antes impensable.

Y en este mundo sin guion, quizás Pedro Sánchez, en lugar de utilizar siempre a Javier Milei como contraejemplo, debería mirar el pragmatismo y la rapidez con que actuó sobre las islas Malvinas y comenzar a pensar su propia política hacia Gibraltar.

Sobre todo, antes de que otros se adelanten y pongan a Cataluña sobre la mesa.

Franco Colapinto concluyó decimotercero en el Gran Premio de Baréin

Franco Colapinto concluyó decimotercero en el Gran Premio de Baréin
  • La carrera. Tras largar desde el vigesimoprimer lugar por las sanciones de la fecha pasada en Azerbaiyán y el cambio de motor para esta competencia, el piloto argentino Franco Colapinto terminó en el decimotercer lugar en el GP de Baréin, que se corrió en el circuito de sepang, Malasia, y cuyo inicio se demoró una hora y media por la lluvia. El ganador fue el neerlandés Max Verstappen, seguido por el italiano Kimi Antonelli (Mercedes) y el inglés Lewis Hamilton (Ferrari).
  • Campeonato. Antonelli, 320 puntos; George Russell (Mercedes), 236; Hamilton, 214; Charles Leclerc (Ferrari) 191; Lando Norris (McLaren) y Verstappen, 188. Colapinto está decimosegundo con 27 unidades.
  • Próxima fecha. Gran Premio de Singapur, el 11 de octubre, en el circuito Marina Bay, de 4.928 metros de extensión, por la 17ma competencia del calendario.

La Argentina y la Cámara de Comercio Internacional firman acuerdo para fortalecer la seguridad jurídica

La Argentina y la Cámara de Comercio Internacional firman acuerdo para fortalecer la seguridad jurídica
  • Declaración Conjunta. El Ministerio de Justicia de la República Argentina y la Cámara de Comercio Internacional (International Chamber of Commerce - ICC) suscribieron una Declaración Conjunta orientada a consolidar un entorno favorable, estable y previsible para el comercio y la atracción de inversiones de gran escala en el país.
  • Quienes lo suscribieron. El acuerdo fue firmado por el Ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista Mahiques, y el Secretario General de la ICC, John Denton -abogado australiano especializado en comercio internacional, ex CEO de Corrs Chambers Westgarth y representante del sector privado ante la Organización de las Naciones Unidas-, en el marco de la Argentina Week en París.
  • Que establece el acuerdo. La firma reafirma el compromiso de ambas partes con el fortalecimiento del Estado de derecho y el diálogo público-privado. En este contexto, se destacó el valor del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) creado por la Ley N° 27.742 como una herramienta clave que contempla el arbitraje bajo las reglas internacionales de la ICC para brindar mayor seguridad jurídica y estabilidad a los proyectos estratégicos en la Argentina.

Creció en septiembre la venta de motos y de autos nuevos y usados

Creció en septiembre la venta de motos y de autos nuevos y usados
  • Vehículos nuevos. Se patentaron en septiembre 49.814 vehículos, una suba del 10,7% respecto a las 45.003 unidades vendidas en agosto, aunque con una caída interanual del 11,4% en comparación a las 56.241 automóviles comercializados en septiembre de 2025. En los nueve meses acumulados del año se patentaron 435.493 unidades, un 13% menos que en el mismo período de 2025, cuando se registraron 500.497 vehículos.
  • Autos usados. En septiembre se transfirieron 170.373 vehículos, un 9,3% frente a las 155.896 operaciones de agosto, pero con una caída del 0,6% interanual respecto a los 171.459 unidades de septiembre de 2025. En los nueves meses del año se realizaron 1.376.636 transferencias, un 4,3% menos que las 1.437.834 registradas durante el mismo período de 2025.
  • Motos. En septiembre se patentaron 80.113 motovehículos, una suba del 7,1%, en comparación con las 74.828 unidades registradas en agosto, y con un crecimiento interanual del 35,1% respecto a los 59.313 motovehículos de septiembre de 2025. El acumulado de enero a septiembre se patentaron 668.077 unidades, un 40,7% más respecto a los 474.836 motovehículos del mismo período de 2025.