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Estados Unidos, una vez más, elegido como refugio por la familia Bolsonaro

Después de horas de incertidumbre e información contradictoria, Flávio Bolsonaro llegó a Estados Unidos, pese a que la Justicia le había prohibido salir del país. Tras su derrota en 2022, su padre Jair Bolsonaro también se refugió en EEUU, donde reside Eduardo Bolsonaro desde el año pasado.

Cecilia Becaría

En diciembre de 2022, Jair Bolsonaro se refugió en Estados Unidos tras haber perdido las elecciones presidenciales con Luiz Inácio Lula da Silva. Así evitó participar del cambio de mando en Brasil, después de no admitir directamente la victoria de su rival. Casi cuatro años después, su hijo mayor, Flávio Bolsonaro, abandonó el país y viajó a EEUU tras la derrota del domingo en el balotaje frente a Lula, aunque en circunstancias algo distintas.

No son los únicos miembros de la familia Bolsonaro que eligieron el país del norte: Eduardo Bolsonaro, hermano menor de Flávio, se radicó en Texas en marzo de 2025, desde donde estrechó sus vínculos con la administración de Donald Trump.

Tras horas de incertidumbre, información contradictoria y pistas falsas difundidas para desconcertar, Flávio Bolsonaro finalmente llegó este miércoles a Florida, a donde viajó junto a su mujer y sus hijas en un avión privado que había abordado la noche anterior en Puerto Iguazú, Argentina.

El senador y excandidato del Partido Liberal (PL) cruzó el martes por la noche la frontera por el Puente Internacional Tancredo Neves, en la provincia de Misiones, pese a que la Justicia le había prohibido abandonar el país y había cancelado sus pasaportes. Una fuente policial le dijo a CNN Brasil que utilizó un pasaporte italiano.

El juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), enemigo declarado de los Bolsonaro, fue el que dio la orden, en medio de una investigación contra el hijo mayor de Jair Bolsonaro por lavado de dinero. El lunes, un día después de las elecciones, la Policía le había comunicado al excandidato presidencial que tenía 24 horas para entregar sus pasaportes. Un día después, como esto no ocurrió, las autoridades le cancelaron tanto el pasaporte diplomático como el común.

Según contó Flávio en un video publicado el lunes en sus redes sociales, la decisión de Moraes se basó en una declaración de su hermano Eduardo del 23 de octubre, en la que planteaba que el senador debía abandonar Brasil si perdía las elecciones. "Yo nunca dije eso. ¿Eso es motivo para quitarme el pasaporte? ¿Eso es justicia?", cuestionó.

Además, calificó la decisión como "una señal de que nuestra democracia quebró", un intento de intimidación y afirmó que se trató de "una cuestión política". Y aunque en ese momento aseguró que no tenía intención de abandonar el país, dos días después estaba en Estados Unidos.

La llegada a EEUU

Un alto funcionario del Departamento de Estado de EEUU dijo a la agencia AP que a Bolsonaro y su familia se les otorgarán visas. "¿Dónde está Flávio?", le preguntaron a Donald Trump el martes a la noche, antes de que abordara el Air Force One. A metros de la escalinata del avión presidencial, respondió: "Yo escuché que estaba en la Argentina. No sé en dónde está, pero escuché que estaba allí".

La primera reacción del mandatario estadounidense tras el balotaje, en el que Lula logró una remontada histórica después de quedar segundo en primera vuelta, fue decir que le parecía que había sido "otra elección amañada". "Yo no tomé partido, pero me pareció otra elección amañada", dijo Trump, que en la previa evitó declarar su apoyo explícito a Bolsonaro, a quien había recibido en mayo en la Casa Blanca.

Lula dijo el martes no tener "informaciones precisas" sobre una huida de su rival electoral, pero consideró que sería "vergonzosa". "Brasil es su segunda patria, la primera es lamerle las botas a Estados Unidos", cargó el presidente reelecto durante el festejo de su 81 cumpleaños en Brasilia. Durante la campaña, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) había utilizado la bandera de la soberanía y había cuestionado a Bolsonaro por su alineamiento con el gobierno de Trump en EEUU.

Jair Bolsonaro, aliado de Trump

Jair Bolsonaro se encuentra actualmente en arresto domiciliario en Brasil, después de haber sido condenado en 2025 a 27 años de prisión por liderar una trama para dar un golpe de Estado contra Lula. La condena fue duramente cuestionada en su momento por Trump, que la consideró una "caza de brujas" contra su aliado.

El mismo argumento utilizó para desestimar las acusaciones similares que enfrentó en su país, antes de lograr la reelección. En ese contexto, Trump lanzó una guerra de aranceles contra Brasil, que se distendió parcialmente después de varios encuentros y llamadas con Lula, y emitió sanciones contra funcionarios de Brasil, como las que estableció contra el juez a cargo del proceso contra Bolsonaro, Alexandre de Moraes.

Pese a que en ese momento gobernaba el demócrata Joe Biden, Jair Bolsonaro había elegido Estados Unidos para refugiarse a fines de 2022. Después de desaparecer del ojo público desde la derrota frente a Lula, se fue del país dos días antes de la ceremonia de traspaso de mando. En EEUU se alojó junto a su esposa, Michelle Bolsonaro, en una casa del excampeón brasileño de artes marciales mixtas (UFC) José Aldo en Orlando.

Allí se encontraba cuando el 8 de enero de 2023, ya con Lula en el poder, simpatizantes bolsonaristas que reclamaban fraude en las elecciones y pedían una intervención militar atacaron las sedes del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial en Brasilia. Las imágenes, inevitablemente, recordaron al asalto al Capitolio registrado dos años antes en Washington por parte de seguidores de Trump, que buscaban frenar la certificación de la victoria electoral de Biden.

Jair Bolsonaro, que se desmarcó de los violentos eventos contra las sedes de los tres poderes, regresó a Brasil en marzo de 2023 y enfrentó el juicio en su contra en el país.

Eduardo Bolsonaro y su mudanza a Texas

Eduardo Bolsonaro vive desde hace más de un año y medio en Estados Unidos, donde estuvo haciendo lobby ante el gobierno de Donald Trump a favor de su padre, a quien considera un perseguido político. En diciembre de 2025, la Cámara de Diputados lo despojó de su banca ante sus repetidas ausencias.

Tras mudarse a Texas, Bolsonaro faltó a más del 80% de las sesiones de la cámara baja, lo que infringe sus reglas. El político de 42 años se considera un perseguido político y en Estados Unidos se reunió con funcionarios y congresistas conservadores para que ayudaran a presionar al gobierno de Lula da Silva en favor de su padre, para evitar una condena. Además asistió a los encuentros de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el principal foro de la derecha en EEUU.

Esto llevó a que la Corte Suprema lo condenara en junio por coacción a la Justicia a cuatro años y dos meses de prisión en régimen semiabierto. "No es función de un diputado federal brasileño hacer lobby en el exterior contra su propio país", sostuvo en ese momento Alexandre de Moraes. Y en medio de la campaña hacia el balotaje, el STF ordenó este mes la detención del exdiputado para que cumpla su pena.

A mediados de este año, poco después de su condena en Brasil, el gobierno de Donald Trump le otorgó una green card, por lo que cuenta con residencia permanente en Estados Unidos.

Para cumplir con la condena de prisión en su país, debería ser extraditado por Estados Unidos, una posibilidad considerada remota debido a su fuerte vínculo con el gobierno de Trump. Eduardo Bolsonaro cuestionó la decisión del magistrado de ordenar su detención y la calificó de "arbitraria, inoportuna e ineficaz", y dijo que "Estados Unidos ya dejó claro que no cumple decisiones delirantes de esa naturaleza".