El Gobierno se llamó prácticamente a silencio ante la suba de la pobreza que difundió el INDEC, pero se encargó de establecer un dossier con el discurso oficial para poder tener "voceros" preparados en los próximos días. El documento se repartió para todos los dirigentes de La Libertad Avanza (LLA) con exposición pública.
Hay, sin embargo, un problema con ese material: quedó desfasado antes de poder usarse. El texto anticipaba un incremento de entre dos y tres puntos porcentuales respecto del segundo semestre de 2025, pero el registro oficial terminó marcando una suba de cuatro puntos sobre el 28,2% anterior. El crecimiento de la pobreza fue mayor al que esperaba el propio oficialismo.
El Gobierno, prácticamente en silencio tras la suba en la pobreza
El primero en evitar el tema fue el propio Javier Milei. El Presidente sí se encargó, tanto en redes sociales como en sus intervenciones de los últimos días en Estados Unidos, de ponderar otros "hitos" de su gestión. Habló antes de que se conocieran las cifras y no hizo ninguna referencia después.
El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, fue el único que se expresó, con un escueto tuit en el que comparó la situación actual con la que había al inicio de la administración libertaria. No fue una improvisación: ese es, precisamente, uno de los puntos centrales del dossier.
El Gobierno apuesta a esquivar hablar de la suba en la pobreza pero por las dudas armó un dossier.
Javier Milei y Luis "Toto" Caputo, los únicos voceros de La Libertad Avanza
La línea discursiva que diseñaron los estrategas oficiales arranca por la comparación con el punto de partida. El material destaca que en el primer semestre de 2024 la pobreza llegó al 52,9% y la indigencia al 18,1%, y que desde entonces iniciaron una trayectoria descendente hasta ubicarse en 28,2% y 6,3% en el segundo semestre de 2025.
Esa evolución, según el argumento oficial, está estrechamente vinculada al ordenamiento macroeconómico y, sobre todo, a la reducción de la inflación, por su impacto directo sobre el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables y sobre el valor de las canastas básicas.
La pobreza infantil y el argumento de la asistencia directa
El documento dedica un capítulo específico a los menores de 17 años, el sector que el propio Gobierno define como el más vulnerable. Allí señala que la pobreza infantil alcanzaba al 67,1% y la indigencia al 27,3% en el primer semestre de 2024, y que descendieron al 42,3% y al 9,4% en el segundo semestre de 2025.
El otro eje es la asistencia directa, con la Asignación Universal por Hijo y la Prestación Alimentar como herramientas centrales. El dossier remarca el compromiso de sostener la cobertura conjunta de ambas prestaciones en el 95% de la Canasta Básica Alimentaria y consigna aumentos del 645% en la AUH, del 228% en Alimentar y del 2.137% en la Asignación Mil Días.
El Gobierno apuesta a esquivar hablar de la suba en la pobreza pero por las dudas armó un dossier.
El cálculo que le falló al Gobierno antes de que hablara el INDEC
El punto más delicado del material es el que se refiere al dato que estaba por publicarse. Allí se estimaba una suba de entre dos y tres puntos y se aclaraba que, de confirmarse, los indicadores seguirían considerablemente por debajo de los del inicio de la gestión y del pico del primer semestre de 2024.
Ese pronóstico se quedó corto. La suba fue mayor a la que esperaba el propio oficialismo y obliga a reforzar el único argumento que el documento deja en pie: la comparación con el punto más alto de la serie, en lugar de la comparación con el semestre inmediato anterior.
La apuesta a que el próximo dato del INDEC muestre una mejora
Para explicar el retroceso, el dossier apela al contexto: la aceleración inflacionaria de marzo y abril, que impactó sobre el poder adquisitivo de los hogares, y la desaceleración posterior del ritmo de aumento de los precios.
De sostenerse esa tendencia, acompañada por la evolución de los ingresos, la expectativa oficial es que los indicadores sociales vuelvan a mejorar durante el segundo semestre. La posición de fondo no cambió: en el Gobierno insisten en que una reducción sostenible requiere estabilidad macroeconómica, equilibrio fiscal, inflación en baja y una política social focalizada en quienes más lo necesitan.