La única bilateral que logró concretar el canciller Pablo Quirno fue el encuentro de este jueves entre el Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu y el mandatario argentino. En el Gobierno, ante la consulta de El Observador, aceptaron a regañadientes que la agenda no fue la mejor, aunque explicaron que tampoco era eso lo que habían ido a buscar a Nueva York. La defensa oficial pasa por separar los objetivos concretos de la foto.
Javier Milei regresa mañana al país tras su paso por las Naciones Unidas
El resultado más contundente del viaje fue el acuerdo de financiamiento por hasta USD 7.000 millones que la Argentina cerró con Estados Unidos para impulsar proyectos de infraestructura, energía y minería. El instrumento se canalizará a través del EXIM Bank norteamericano.
La iniciativa se formalizó con el lanzamiento del Corredor Andes-Atlántico, que anunciaron el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, y el propio Quirno. Contempla inversiones en ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos y obras de generación y transmisión de energía, con el desarrollo de Vaca Muerta como uno de sus ejes centrales. Las herramientas disponibles incluyen préstamos directos, garantías y productos de seguros.
Javier Milei finaliza su participación en las Naciones Unidas con un sabor agridulce por las bilaterales.
La estrategia de "no insistir" con un nuevo guiño de Donald Trump
El costado flojo estuvo en las bilaterales. Quienes trabajaron en el armado de la agenda del Presidente en Estados Unidos no apostaban, de acuerdo a lo que pudo reconstruir este medio, a una nueva declaración de Donald Trump sobre el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas.
Pero tampoco esperaban que el encuentro con el secretario de Estado, Marco Rubio, terminara siendo un cruce de pasillo en lugar de una reunión mano a mano. Al canciller ya le llegaron algunas críticas por la falta de "institucionalidad" de ese contacto y por la ausencia de imágenes con otros mandatarios. De ahí el sabor agridulce con el que el Gobierno cierra la semana.
Javier Milei finaliza su participación en las Naciones Unidas con un sabor agridulce por las bilaterales.
Malvinas: por qué el Gobierno no buscaba otro gesto de Trump
En la Casa Rosada sostienen que en el capítulo de la soberanía no había nada más que pedir. "El reclamo por Malvinas salió perfecto. No había que forzar más allá. Reino Unido por primera vez habló en la ONU al respecto", agregó una fuente al tanto de la estrategia oficial.
Básicamente, en las expectativas del Gobierno no figuraba un nuevo respaldo del mandatario norteamericano a la causa. La apuesta era otra: instalar el tema en el foro multilateral y forzar a Londres a responder, algo que efectivamente ocurrió y que en el oficialismo computan como el verdadero logro político de la semana.
Javier Milei finaliza su participación en las Naciones Unidas con un sabor agridulce por las bilaterales.
Lo que el oficialismo dice que no fue a buscar
Ese razonamiento es el que el oficialismo utiliza también para relativizar la falta de reuniones de peso. La lectura interna es que la gira tenía un objetivo económico concreto, que se cumplió, y que el resto era accesorio.
El problema es que el propio Gobierno construyó expectativas en sentido contrario durante las semanas previas, cuando hizo de la relación con Washington el eje de su ofensiva por Malvinas, le dedicó una cadena nacional al tema y anticipó que intensificaría la agenda militar con Estados Unidos para ganar peso frente al Reino Unido.
El saldo de una gira que se cierra con Netanyahu
El cierre del viaje incluyó una disertación ante empresarios y financistas para promover inversiones y un encuentro con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Fueron las últimas escenas de una semana que el oficialismo había pensado como una vidriera internacional y que terminó siendo, sobre todo, una operación financiera.
El balance, en definitiva, dependerá de qué se mida. Si el parámetro son los dólares comprometidos para infraestructura, la gira fue un éxito. Si son las fotos y los gestos políticos, aquello que el propio oficialismo venía capitalizando desde hace semanas, el saldo quedó bastante más corto de lo que en Balcarce 50 habían imaginado.