El papa León XIV recibió la Llave de la Ciudad que le entregó Jorge Macri
En una visita histórica a Buenos Aires, el acto se realizó en la Plazoleta “11 de junio de 1580”, frente a Casa Rosada
En una visita histórica a Buenos Aires, el acto se realizó en la Plazoleta “11 de junio de 1580”, frente a Casa Rosada
En una jornada de enorme significado para los porteños y para todo el país, León XIV recibió la Llave de la Ciudad de manos de Jorge Macri, luego de que después de casi cuatro décadas, la Argentina vuelve a recibir a un Papa.
El sumo pontífice fue recibido por el Jefe de Gobierno porteño en la Plazoleta “11 de junio de 1580”, al pie del monumento a Juan de Garay, frente a Casa Rosada, donde fue distinguido con la Llave de la Ciudad y reconocido como visitante ilustre. La distinción se inscribió dentro del primer día de actividades del papa en la Argentina.
“Bienvenido, Papa León XIV! La llegada del Santo Padre nos emociona y marca un momento histórico, único en la vida de nuestra Ciudad. Junto a María Belén y Vito, tuvimos el honor de entregarle la Llave de la Ciudad y distinguirlo como Visitante Ilustre”, sostuvo Jorge Macri, junto a su esposa, la periodista María Belén Ludueña, y su hijo.
También participaron de la ceremonia la vicejefa de Gobierno, Clara Muzzio; el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny; el secretario General y de Relaciones Internacionales, Fulvio Pompeo; y la directora general de Cultos, Pilar Bosca.
La llegada de León XIV adquiere especial relevancia para la Argentina, que no recibía a un Papa desde la visita de Juan Pablo II en 1987. Y también tiene un profundo significado para América Latina, una región estrechamente vinculada con la trayectoria pastoral del santo padre, quien dedicó buena parte de su vida religiosa al trabajo con comunidades latinoamericanas y fue Obispo de Chiclayo, en Perú, desde 2015 hasta 2023.
El encuentro tuvo lugar en un sitio especialmente significativo para la historia porteña. La plazoleta “11 de junio de 1580” recuerda la segunda fundación de Buenos Aires, encabezada por Juan de Garay bajo el nombre de “Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre”, un gesto que, desde los orígenes de la historia porteña, refleja el profundo vínculo de Buenos Aires con la fe católica, indicaron fuentes del Gobierno porteño.