El papa León XIV realizó esta mañana en Paysandú la primera misa de su gira por Sudamérica, que además incluye las visitas a la Argentina y Perú. La celebración se realizó en el Parque París Londres de este departamento y contó con referencias al beato Jacinto Vera, como también a símbolos uruguayos como el mate, el puente que conecta Uruguay con Argentina y los palmares como símbolos de la fe.
"Queremos recordar y dar gracias a dios por la vida y el ministerio de un hijo de estas tierras, el beato Jacinto Vera, obispo de Montevideo, que fue testigo coherente de la fe que anunciaba. Generoso en la caridad y entregado totalmente a la misión apostólica", dijo el sumo pontífice. "Acudía a atender a los enfermos a caballo, a pesar de las grandes distancias, de los peligros del camino y de las inclemencias del clima", agregó.
"El obispo gaucho recorrió tres veces el territorio uruguayo llevando fe y esperanza a sus habitantes. Durante la histórica defensa de Paysandú en 1864, monseñor Vera se instaló en la Isla de la Caridad, frente a la ciudad sitiada para atender a refugiados y heridos de ambos bandos. Ahí se quedó hasta la caída del sitio para acompañar a su gente, suplicando en nombre de dios que los ejércitos de hermanos se dieran el abrazo fraternal", afirmó el papa.
Para el León XIV afirmó que hay tres símbolos que caracterizan a la región que utilizó simbología espiritual. "El primero es el puente, el segundo los palmares y el tercero el mate".
"En esta ciudad de Paysandú se encuentra el el Puente Internacional General Artigas que atraviesa el Río Uruguay uniendo dos países limítrofes. No es difícil imaginar los beneficios que genera un puente, apertura, comunicación, intercambio. (...) Construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar, transmitir la alegría de la fe, como lo hizo el beato Jacinto. Es necesario que el puente tenga buenos cimientos, para que no sucumba a las corrientes más enfurecidas", añadió.
"Otro símbolo que caracteriza y embellece esta tierra son los palmares. Nos dice el libro de los salmos que el justo florecerá como una palmera. este árbol es resistente a la fuerza de los vientos, posee raíces profundas, se eleva rectamente hacia el cielo en busca de luz y produce el dulce fruto del yatay", dijo sobre el segundo símbolo citado.
"Esta es una hermosa imagen del destino al que estamos llamados, arraigarnos en Cristo en el principio y fin de nuestra vida, para que permaneciendo unidos a él demos buenos frutos. Vemos que en esta región las palmeras no crecen aisladas, sino que forman palmares, son muchas, no están solas ni distanciadas. Así la iglesia es una comunidad de hermanos que unen sus raíces y beben de un manantial común, la palabra de dios".
Como último símbolo, se refirió al mate, que según dijo "está presente en cada hogar de este país, en cada lugar de estudio y de trabajo", como "en cada reunión de amigos".
"Hasta Roma ha llegado el mate. Es símbolo de familiaridad, amistad y de encuentro. Nos enseña a compartir y a estar juntos, a estrechar los lazos que nos unen, signo de acogida, integración, y de valores comunes", agregó. "Pienso en los mates que uno toma cuando está solo y acompañan un momento de silencio, de oración, en estos espacios de soledad, cuántos de ustedes le habrán confiado a dios sus preocupaciones, deseos y anhelos más profundos", sostuvo.