Santiago Peña renunció este jueves a la Presidencia de Paraguay, en medio de la crisis política desatada por la intervención de Ueno Bank, una entidad financiera que tenía cerca de tres millones de clientes y administraba fondos públicos. La decisión se produjo luego de que legisladores opositores y sectores de su propio partido impulsaran un juicio político en su contra.
"La historia se encargará de juzgar y poner en su justa dimensión los acontecimientos que hoy nos toca vivir. He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas. Lo hago con absoluto respeto a nuestra Constitución Nacional y a los mecanismos institucionales y democráticos que nos hemos dado como nación", dijo en un video compartido por X.
El escándalo financiero puso bajo presión al gobierno paraguayo después de que el Banco Central del Paraguay (BCP) dispusiera el cierre de las operaciones de Ueno Bank, al constatar que su índice de solvencia había caído por debajo del mínimo exigido por la regulación. La medida dejó congeladas las cuentas de millones de personas y comprometió depósitos de organismos estatales.
Sobre esto, Peña se pronunció en el video: "También quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado. Nunca fue mi intención defraudar la confianza que depositaron en mí. (...) Pero hoy mi prioridad es una sola: la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros en nuestro sistema financiero. Detrás de cada depósito hay años de esfuerzo, sacrificio y proyectos familiares. Mi mayor deseo es que se garantice la devolución de esos recursos, que el Fondo de Garantía de Depósitos cumpla su finalidad y que se protejan los fondos públicos y los recursos que pertenecen a todos los paraguayos. Queridos compatriotas, somos un país que ha atravesado momentos muy difíciles y que siempre ha sabido levantarse".
La crisis también alcanzó al Instituto de Previsión Social (IPS), que tenía fondos depositados en la entidad, además de otros organismos públicos. Entre los recursos afectados se encontraban aproximadamente US$ 380 millones del sistema previsional paraguayo, vinculados a los depósitos de unos 32.000 jubilados.
La intervención del banco generó protestas de ahorristas y cuestionamientos sobre los controles del sistema financiero. La Fiscalía, por su parte, dispuso actuaciones contra directivos de la institución, mientras las autoridades debieron organizar un mecanismo para devolver los depósitos afectados.
El vínculo de Peña con el banco
Uno de los principales cuestionamientos contra el mandatario estaba relacionado con sus anteriores vínculos empresariales con el grupo que controlaba Ueno Bank: Peña había tenido acciones en este grupo, pero se desvinculó de esa participación en 2025.
Los legisladores que promovieron su destitución señalaron un posible "conflicto de intereses" y cuestionaron la evolución patrimonial del presidente, además de plantear presuntas responsabilidades por el manejo de fondos públicos y previsionales.
El miércoles, diputados opositores y oficialistas disidentes habían presentado formalmente un pedido de juicio político contra Peña y su vicepresidente, Pedro Alliana. El documento reunió 35 firmas y acusó a ambos de “mal desempeño de sus funciones en el ejercicio del cargo”.
Para que la acusación avanzara en Diputados se necesitaban 53 votos de los 80 integrantes de la cámara. En caso de superar esa instancia, el Senado debía llevar adelante el juicio político y reunir 30 votos de sus 45 miembros para concretar la destitución.
La crisis también provocó la salida del presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, cuya renuncia había sido solicitada por el propio Peña luego de conocerse la intervención de la entidad.
Había asumido en agosto de 2023
Peña había llegado al poder el 15 de agosto de 2023, cuando asumió la Presidencia de Paraguay tras ganar las elecciones como candidato del Partido Colorado. Su mandato debía extenderse hasta 2028.
Economista de formación, con estudios en Estados Unidos, se convirtió entonces en el presidente más joven de Paraguay desde el retorno a la democracia. Su llegada significó la continuidad del Partido Colorado, una fuerza política que gobierna el país desde mediados del siglo XX, con la excepción del período de Fernando Lugo, entre 2008 y 2012.
Durante su discurso de investidura, Peña había prometido trabajar por la prosperidad del país y planteado como objetivo “convertir a Paraguay en centro de la integración latinoamericana”.
“El éxito es lograr que todos los paraguayos estén mejor y que el mundo sea testigo del resurgir de un gigante”, había expresado ante los mandatarios latinoamericanos y representantes internacionales que participaron de la ceremonia.
Tres años después de aquella asunción, el escándalo financiero de Ueno Bank derivó en una crisis institucional que terminó por poner fin anticipadamente a su gobierno.
Con información de AFP.