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Política

La pelea dentro del Gobierno por los $7 billones de la ley del financiamiento universitario

En la Casa Rosada se desató una tormenta de reproches. De un lado Santiago Caputo; del otro Martín Menem y Eduardo "Lule" Menem. Preocupación por las cuentas.

Gonzalo Prado

El fallo de la Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal no sólo obligó al Gobierno a cumplir con la ley de financiamiento universitario: también detonó un nuevo capítulo de la interna en la Casa Rosada entre Santiago Caputo y los Menem, que ahora se acusan por un costo político y fiscal que nadie quiere asumir.

En el Gobierno admiten que el impacto de la sentencia puede trepar a $7 billones, una cifra que choca de lleno con el corazón del programa libertario: el equilibrio fiscal. Pero más allá de los números, lo que se desató en Balcarce 50 es una discusión de poder. Quién tuvo la culpa de que el Ejecutivo llegue a este escenario sin una salida política cerrada.

La pelea dentro del Gobierno por el financiamiento unviersitario

Cerca de Santiago Caputo apuntan directo contra Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem. La reconstrucción que hacen es lineal: después de las elecciones de octubre, el oficialismo tenía una ventana para desactivar el conflicto con las universidades. El tándem educativo que integran Carlos Torrendell y Alejandro Álvarez había empezado a negociar una nueva ley de financiamiento universitario para enviar al Congreso durante las sesiones extraordinarias.

El objetivo era claro: reemplazar la ley vigente por un esquema más acotado, jurídicamente sólido y compatible con el ajuste. “Había una salida política antes del fallo”, resumió ante El Observador una fuente con acceso al despacho presidencial.

La pelea dentro del Gobierno por los $7 billones de la ley del financiamiento universitario.

Santiago Caputo de un lado, los Menem del otro

Ese camino, sin embargo, quedó en pausa. Del otro lado, en el universo de los Menem, predominó otra lógica: no abrir un frente de negociación innecesario y apostar a que la Justicia termine ordenando el conflicto. La jugada implicaba ganar tiempo, evitar concesiones y priorizar otros proyectos en la agenda legislativa. El problema es que esa apuesta falló.

Se durmieron esperando un fallo que los salvara”, disparan cerca de Caputo, donde sostienen que el error fue haber subestimado el conflicto universitario y haber relegado la negociación. Del lado de los Menem responden con otra lectura: abrir una negociación después del veto y de la insistencia del Congreso era convalidar una derrota política. La discusión, en el fondo, vuelve a exponer las dos lógicas de poder que conviven dentro del oficialismo.

La pelea dentro del Gobierno por los $7 billones de la ley del financiamiento universitario.

"Los rectores de las universidades, que formaban parte del entendimiento inicial, advirtieron que las demoras tornaban inviable sostener el consenso alcanzado", remarcó una fuente del mundo universitario conocedora de las negociaciones. El paso del tiempo sin avances concretos en el Congreso terminó por desarticular el respaldo necesario para sancionar la ley.

La discusión fiscal, en el centro del Gobierno

Esta vez, la diferencia no quedó encapsulada en una discusión interna. Tuvo consecuencias concretas: un fallo adverso, un costo fiscal millonario y un nuevo frente de conflicto con el sistema universitario.

En la Casa Rosada ya dan por hecho que el Gobierno apelará la decisión judicial para ganar tiempo y evitar un impacto inmediato. Pero incluso si logra estirar los plazos, el problema político ya está instalado. “Esto se podría haber evitado”, repiten en uno de los despachos más influyentes del oficialismo.

La pelea dentro del Gobierno por los $7 billones de la ley del financiamiento universitario.

El episodio también reconfigura la dinámica de la mesa política de La Libertad Avanza. La tensión entre el sector de Caputo -las Fuerzas del Cielo- y los “territoriales” que orbitan alrededor de Karina Milei y los Menem suma un nuevo antecedente en una disputa que ya venía escalando.

El triángulo de hierro de La Libertad Avanza, de nuevo bajo presión

Por ahora, el triángulo de hierro que integran Javier Milei, Karina Milei y Santiago Caputo evita un quiebre abierto. Pero cada crisis deja marcas. Y esta, en particular, tiene un agravante: no fue un error de comunicación ni un traspié político menor, sino una derrota institucional con impacto fiscal.

En ese escenario, la pregunta que empieza a circular en los pasillos oficiales es tan incómoda como inevitable: quién paga el costo de haber apostado mal. La respuesta, como suele pasar en este Gobierno, no será pública. Pero la consecuencia sí: la interna entre Santiago Caputo y los Menem quedó otra vez expuesta, con un fallo judicial como detonante y una cuenta de varios billones como telón de fondo.

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Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.