"Signos, mi parte insegura": La relación Washington y Beijing en clave de Soda Stereo
La disputa entre China y los Estados Unidos ya no transcurre solo en las cifras del comercio bilateral y en los anuncios de nuevas tarifas, sino lo que está en juego es el control del relato
El conflicto no se agota en lo visible. También se discute lo que da forma a nuestra interpretación del sentido. China y los Estados Unidos compiten por definirlo, en un mundo -como adelantó Gustavo Cerati- de "figuras sin definir".
En la superficie, es comercio. Pero en el fondo, es lenguaje.
La disputa entre China y los Estados Unidos ya no transcurre únicamente en las cifras del comercio bilateral y en los anuncios de nuevas tarifas. Lo que está en juego es el control del relato. En paralelo a las tensiones por mercados, inversiones y cadenas de suministro, ambas potencias buscan fijar el marco desde el cual la sociedad internacional interprete esa competencia.
En su segundo mandato, el presidente Donald Trump refuerza un estilo de comunicación directo, enérgico y orientado a la acción inmediata. A través de declaraciones públicas, intervenciones en medios y publicaciones digitales, marca prioridades, introduce temas y disputa las agendas establecidas por el establishment. La lógica es clara: visibilidad, presencia y capacidad de resonar tanto en su país como en el exterior.
Xi Jinping sostiene un enfoque discursivo pausado, con fuerte anclaje institucional. Su estilo más opaco remite a conceptos de estabilidad, y cooperación. Cada intervención articula una visión estratégica de largo plazo, en la que China busca presentarse como actor en la gobernanza global. La narrativa combina cohesión interna -dada por el tipo de régimen político que representa- con proyección global.
Ambos modelos reflejan concepciones de la comunicación. Como explicaba el semiólogo Eliseo Verón, todo discurso establece un "contrato de lectura": una forma implícita de imaginar a su receptor y de proponerle cómo debe ser interpretado el mensaje. No se trata solo de transmitir información, sino de configurar una relación: qué se espera de la audiencia, qué se da por compartido, qué tono se establece. Trump apela a un público que valora el impacto y la definición clara y disruptiva de los conflictos. Xi orienta su mensaje hacia múltiples planos: su mercado interno, los socios regionales y el orden global promovido por China.
La competencia, entonces, no se limita a lo comercial ni a lo militar. También incluye una dimensión simbólica: quién impone su lectura de los hechos, quién define los términos del debate, quién establece el marco narrativo del poder.
Como escribió Gustavo Cerati en una de las canciones más simbólicas de Soda Stereo: "Signos, mi parte insegura... Figuras sin definir". En la política global, esas figuras en constante definición son precisamente las que marcan el rumbo. Y los signos son el terreno de la disputa.
En unas midterms que pondrán a prueba la mayoría republicana en el Congreso y renovarán 36 gobernaciones, solo un estrecho margen de contiendas competitivas definirá el equilibrio de poder en Washington.
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Tras finalizar decimocuarto en la clasificación, el piloto argentino largará vigésimoprimero por una penalización de 10 lugares, solo por delante de Gabriel Bortoleto, que tuvo una sanción mayor
Superávit comercial. El intercambio comercial registró en septiembre un superávit de U$S 2.976 millones. Las ventas externas alcanzaron U$S 10.036 millones, con un incremento interanual de 23,5%, y las importaciones totalizaron U$S 7.060 millones, 1,8% por debajo del mismo mes de 2025. El desempeño exportador permitió superar por primera vez los U$S 10.000 millones mensuales.
Principales socios comerciales. Estados Unidos, con exportaciones por U$S 1.011 millones, un 38,9% más que un año atrás, y un saldo favorable de U$S 379 millones. Con Chile se presentó un superávit de U$S 640 millones, resultado de exportaciones por U$S 750 millones e importaciones por U$S 111 millones.
Acumulado de enero a septiembre. Las exportaciones alcanzaron U$S 77.267 millones y el saldo comercial positivo ascendió a U$S 21.198 millones, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.