Temas del día

Deportes

La historia del doping positivo de Maradona contada por primera vez por los dos médicos protagonistas

Se cumplen 30 años de aquel fatídico día, cuando Argentina le ganó a Nigeria y Maradona fue llevado de la mano por una enfermera a hacer un control antidoping que terminó dando positivo.

A 30 años del último partido de Maradona en la Selección, 1994, Argentina venció 2 a 1 a Nigeria por la segunda fecha del Mundial de Estados Unidos. El 10 argentino nunca más volvió a vestir la camiseta nacional. La historia de ese triste final quedó retratada por la frase “me cortaron las piernas” y por la foto de la enfermera que entró a la cancha para acompañarlo al test de dopaje.

El médico Roberto Peidró nunca imaginó que iba a ser el artífice de una de las postales más tristes de la historia futbolera nacional. La enfermera Sue Ellen Carpenter había estado de novia con un argentino del barrio de Congreso, pero nunca creyó que iba a pasar a la historia futbolera de ese país ligada de semejante forma a uno de las mayores leyendas del deporte mundial.

Peidró trabaja actualmente como cardiólogo formado con René Favaloro y es el médico consultor de Sergio Agüero, quien debió retirarse del fútbol profesional en diciembre de 2021 como consecuencia de una arritmia cardíaca. Carpenter sigue ligada a la medicina: es doctora especializada en endocrinología reproductiva e infertilidad y trabaja en una clínica reproductiva de Atlanta.

Tiene 63 años y está casada con ese argentino, que fue la excusa para que Peidró la invitara a buscar a Maradona para que saliera en todos los diarios del día siguiente.

Peidró, que había desarrollado una extensa trayectoria como arquero en el fútbol de ascenso entre 1976 y 1985 (El Porvenir, Deportivo Morón y Deportivo Español), mientras estudiaba para recibirse como médico cardiólogo, habló ahora por primera vez.

“Al retirarme del fútbol fui a trabajar al Hospital de Clínicas, desde fines de 1985 hasta 1991. Allí fue cuando René Favaloro convocó a Domingo Suárez, mi profesor de cardiología, para formar parte de su fundación y él me llevó allí. Por eso, fui parte del electrocardiograma número uno de la historia de la fundación, el 1° de junio de 1992, junto a un compañero de apellido Daso y el propio René. Un verdadero honor. Hice una gran relación con él, porque era muy futbolero e hincha fanático de Gimnasia y Esgrima La Plata".

“Por aquella vinculación es que llegó la Selección en 1993, con Basile y el ‘Panadero’ Díaz de ayudante, a quien conocía de chico del barrio y fue el que le dijo al Coco que necesitaban un médico más y que me llevaran a mí, con una razón simple: ‘Éste es del palo, es del fútbol’.

A comienzos del 94, me sumé al grupo donde ya estaba Ernesto Ugalde como médico principal. Allí conocí a Maradona, que enseguida tuvo un gesto espectacular. Mi hijo Santiago, que tenía 11 años, era muy tímido y un día vino al predio de Ezeiza. Llegamos antes que los jugadores y nos ubicamos en el vestuario. Cuando entró Diego me preguntó si ese era mi pibe y cómo se llamaba. Se acercó y se arrodilló: ‘Santiago, te pido por favor que me dejes firmarte y regalarte una camiseta’. Se le empezó a ir la timidez con una sonrisa porque no lo podía creer. La firmó, se la dio y hasta el día de hoy es un tesoro para él”.

“Diego estaba espectacular en Boston -contó Peidró-. Una vez salimos a conocer el centro de la ciudad y él no podía creer que nadie, pero nadie, lo parara. Caminaba solo por primera vez en muchos años. Para la gente del lugar era uno más. Incluso entramos a un negocio para comprar un reloj y el que atendía le preguntó si era del soccer y de qué país. No sabía quién era Maradona… En la concentración, Diego iba por las mesas, tirando buena onda a todos", contó.

El médico aclaró que lo que se habló de la enfermera el día del doping con Nigeria "es mentira. Él la tomó de la mano a ella y no al revés. Estaba tan feliz que fueron hasta donde estaba Claudia y él le decía: ‘Mirá con quién me voy’. Hacía chistes, estaba perfecto, al punto que cuando fuimos al antidoping, se encontró con el rival que lo había marcado y el tipo quería un autógrafo a toda costa y Diego le repetía: ‘Sos un perro, sos un perro. Guau, guau’".

"No tenía ni idea que podía dar positivo, porque no había tomado nada a conciencia. Se lo habían dado… Se le acabaron los aminoácidos que había llevado desde acá y compraron allá. Con la diferencia que en Estados Unidos tienen efedrina. Fue exactamente eso. Vi detalladamente el análisis. Por eso cuando dicen que había consumido un cóctel de efedrina, es una guachada. Nada que ver”.

Cómo se gestó la foto con la enfermera

“Ella me contó que había estado en pareja con un argentino que era de Congreso y siempre me hablaba de allí. ‘Me quedé con las ganas de conocer’, me decía. Riéndome le respondí que Congreso era un barrio y que justamente yo vivía ahí. Eran los minutos finales del partido y cuando terminó le dije: ‘Vení conmigo que vas a salir en todos los diarios del mundo al lado de Maradona’. La foto de nosotros tres quedó para siempre”, relató el médico.

“Me llamó Grondona y me dijo: ‘Dio positivo el control de Maradona. Fijate si podés hacer algo para salvarlo. Llamalo a Blatter y avísame’. No me pude comunicar (eran tiempos sin celulares) y entonces Julio me dijo que lo iba a contactar él. Al rato bajó de su habitación con otra cara: ‘La FIFA lo quiere matar. Blatter ya me dejó en claro que no hay nada que hacer. Hay que despegarse de esto. Ahora te vas a ir a Los Ángeles para la contraprueba con el abogado de Maradona (Bolotnikoff), David Pintado (presidente de River) y Agricol de Bianchetti (abogado de AFA)’. Llegamos a la reunión con la gente de FIFA y aparece el frasco, que ya tenía un cartel que decía efedrina. Al ver eso, pedí anularlo, porque ningún control antidoping puede tener identificada ni la sustancia ni el nombre de a quién pertenece. Se estaba armando un lío grande y los de FIFA no sabían qué hacer”.

Diego quedaba suspendido. El 29 de junio, la FIFA en conferencia de prensa habló de “cóctel de drogas”. “El abogado de Diego pidió un cuarto intermedio de tres meses para decidir y mientras habilitar al jugador -desarrolló el cardiólogo-. Se decidió un descanso y allí Pintado se comunicó con Grondona para comentarle nuestro planteo, que aparentaba ser exitoso. Pero de a poco su cara se transformaba a medida que Julio le respondía. Cuando cortó me dijo: ‘No hay nada que hacer. Tenemos que entrar, pedir que se abran los frascos y que la AFA desiste del cuarto intermedio’.

"Las tensiones se aliviaron, pero habíamos perdido. Todos me vinieron a felicitar por cómo había planteado nuestra postura. Al regresar al hotel fui con Bolotnikoff al cuarto de Maradona. Estaba destrozado, con los ojos rojos, inflamados de tanto llorar. Y él le dijo: ‘Diego, el doctor se la jugó, les hizo un quilombo tremendo’. Entonces levantó la vista y me miró: ‘¿En serio, tordo? No me diga. Muchas gracias’”.

Ernesto Ugalde, el médico principal de aquella selección.

Ugalde, de 69 años y vecino de la zona oeste del AMBA, es hoy traumatólogo y ya olvidado por el fútbol. Fue el médico de la selección en dos Mundiales, el de Italia 1990 (por detrás de Raúl Madero, en el cuerpo técnico de Carlos Bilardo) y el de Estados Unidos 1994 (por delante de Roberto Peidro, en el grupo de trabajo de Alfio Basile), y también acompañó a la selección en dos Copas América, ambas ganadas por Argentina, en Chile 1991 y Ecuador 1993.

Ugalde dejó en claro que el positivo no lo sorprendió. El médico también confirmó que antes del Mundial intentó realizarle un control sorpresivo al plantel pero no pudo llevarlo a cabo. Aunque Ugalde no lo dijo, quien se negó a ese examen preventivo fue el entonces presidente de la AFA, Julio Grondona.

"No soy de tener cenas fuera de mi casa, soy una persona huraña, pero antes del Mundial tuvimos una cena con el señor Basile. Ahí yo les advertí que el gran problema era lo que se venía y había que prever eso. Había que preverlo porque sabía lo que iba a suceder. Había algo que no estaba bien, era totalmente previsible lo que iba a pasar (por el positivo). Y sucedió lo que desgraciadamente iba a suceder”.

“Estaba Don Julio Grondona en la puerta (del vestuario) el día del examen famoso en Boston ante Nigeria, y me miró con esa cara que solía ponerme, mirando hacia el piso y hacía mí, y me dijo ‘¿Cómo estamos?’. Era de pocas palabras Don Julio. Y yo le dije ‘Mío, está limpio’. Ahí se agarró la cabeza y dijo ‘Bueno’. ¿Si se agarró la cabeza de manera literal? Sí, sí. Era un hombre muy lúcido Don Julio. Sabría muy bien lo que estaría por pasar”.

¿Cómo supe que era Maradona, y no otro jugador, el del positivo? Sabía que era Maradona, si él fue a hacer el control antidoping. También fue Vázquez (Sergio) al control, pero no tenía ninguna presunción que el positivo fuera Vázquez. No tenía ninguna duda que (Maradona) iba a ser positivo”.

La teoría de la conspiración

“(La enfermera) era una asistente técnica que cumplía una orden. Tenía que llevarlo (al control), como pasó con otros jugadores. Lo llevó de una manera amable. Diego tomó una medicación que no correspondía, dio positivo y se acabó la historia. ¿Si (Estados Unidos) lo estaba esperando? No, en absoluto. Salió porque tenía que salir. En los sorteos no hay fichas frías ni calientes, se cuentan todos los números, no hay nada raro. No hay teorías conspirativas”.

Compartir

Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.