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Economía

Finanzas, agro y minería explican el crecimiento del 4,4% de la economía en 2025, pero la industria y el comercio quedaron rezagados

El PBI cerró 2025 con su mayor expansión en años, impulsado por sectores exportadores y el crédito, mientras el mercado interno mostró señales de debilidad.

La economía argentina creció 4,4% en 2025, según informó el Indec, en línea con las proyecciones del FMI, que había estimado una expansión del 4,5%, y apenas por debajo del 4,6% anticipado por el Banco Mundial. El dato consolida la salida de la recesión que golpeó al país durante 2024, aunque la recuperación no fue homogénea: los sectores vinculados a las finanzas, la extracción de recursos naturales y la actividad agropecuaria lideraron el crecimiento, mientras que la pesca, la industria manufacturera y el empleo público registraron caídas o estancamiento. Por el lado de la demanda, el consumo privado creció 7,9% y la inversión trepó 16,4%, aunque esta última mostró una reversión notoria hacia el final del año.

El resultado anual estuvo fuertemente condicionado por un primer trimestre excepcionalmente dinámico. A medida que avanzó el año, el ritmo se moderó: en el cuarto trimestre, el PBI creció 2,1% interanual y apenas 0,6% respecto del trimestre anterior en la medición desestacionalizada, por debajo de las estimaciones de los analistas, que apuntaban al 0,8%. Las exportaciones fueron el componente más vigoroso del último trimestre, con un salto de 10,9% interanual, impulsadas en parte por la rebaja de retenciones, que incentivó la liquidación anticipada de unas 5 millones de toneladas de soja. Se trata, sin embargo, de un factor extraordinario de difícil repetición. El consumo privado también aportó al crecimiento del período, con un alza de 1,7% respecto del trimestre previo, encadenando dos trimestres consecutivos de expansión.

Intermediación financiera, el sector de mayor crecimiento

El dato más llamativo entre los sectores ganadores de 2025 corresponde a la intermediación financiera, que creció 24,7% interanual. Detrás de ese número hay una combinación de factores: la normalización del sistema financiero tras años de represión crediticia, la recuperación de depósitos en términos reales y el aumento del crédito al sector privado en un contexto de inflación decreciente. Le siguen la explotación de minas y canteras (8%), impulsada por el avance hidrocarburífero y la minería metalífera, y hoteles y restaurantes (7,4%), que refleja la recuperación del turismo interno. La agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 6,2%, beneficiada por precios internacionales sostenidos y la mejora en las condiciones de financiamiento para el campo.

Otros sectores que registraron expansión, aunque más moderada, fueron construcción (4,3%), actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler y comercio (ambos con 3,6%), y transporte y comunicaciones (2,2%). La industria manufacturera, en cambio, apenas avanzó 0,8% en el acumulado anual y cerró el cuarto trimestre con una caída de 5% interanual, lo que señala un deterioro significativo hacia el final del ejercicio. El comercio también retrocedió 2,2% en ese último período, al igual que hoteles y restaurantes, que cayó 0,7% en el trimestre pese a haber terminado el año en positivo.

Los sectores que perdieron terreno

En el otro extremo, la pesca fue el sector de peor desempeño del año, con una caída de 15,2% interanual, atribuible a factores climáticos y a problemas estructurales del rubro. También cerraron en rojo la administración pública y defensa (-1%) y los hogares privados con servicio doméstico (-1,1%), este último afectado por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares contratantes y por la informalización del empleo en ese segmento.

El patrón general que emerge de los datos es el de una economía traccionada por sus sectores exportadores y por el sistema financiero, mientras los rubros más ligados al mercado interno —industria, comercio, construcción en el margen— mostraron un dinamismo menor o directamente se contrajeron. Esa asimetría se refleja también en el mercado laboral: a pesar de la mejora en los indicadores macroeconómicos, el empleo privado registrado acumuló pérdidas durante 2025, lo que evidencia que el crecimiento del producto no se tradujo de manera uniforme en generación de trabajo formal.

La inversión merece una mención aparte. Si bien creció 16,4% en el acumulado anual, el desglose trimestral muestra una trayectoria descendente: alcanzó su pico en el primer trimestre y luego retrocedió de forma sostenida. En el cuarto trimestre cayó 2,1% interanual y 2,8% respecto del trimestre anterior, acumulando tres trimestres consecutivos en baja, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad del sector privado para sostener el ritmo inversor en 2026.

Las perspectivas para 2026

Las estimaciones más recientes apuntan a una expansión más cercana al 3% que al 4% para este año, bastante por debajo de lo que se esperaba hace algunos meses. Esa revisión a la baja se explica porque la economía llegó al inicio de 2026 con menos impulso del previsto: en enero, la industria cayó 3,2% interanual, la utilización de la capacidad instalada descendió a 53,6% y la construcción mostró un avance casi nulo. El consumo todavía exhibe debilidad tanto en bienes durables como en productos masivos.

Los factores que podrían darle mayor dinamismo a la actividad en los próximos meses incluyen una buena cosecha gruesa, la eventual estabilización de los sectores más golpeados y un escenario de tasas más bajas si la inflación retoma una trayectoria descendente. El consumo público, que apenas avanzó 0,2% en 2025, difícilmente opere como motor de crecimiento en un esquema de ajuste fiscal que el gobierno mantiene como prioridad. La dinámica de 2026 dependerá, en buena medida, de si el sector privado —consumidores e inversores— logra compensar esa restricción.

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El precio internacional del gas vuelve a subir y coincide con el avance del Gobierno en un esquema que deja en manos privadas la importación de GNL. El cambio busca reducir subsidios, pero abre interrogantes sobre cómo se distribuirán los costos dentro del sistema.

Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Marc Jacobs, Michael Kors y otras marcas desembarcan en el nuevo shopping OH! Buenos Aires

  • Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.

  • Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.

  • Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.

  • Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.