Persisten sobrecostos para producir en Argentina y la competitividad mejora a paso lento
Pese al ajuste cambiario, el 44% de los insumos industriales siguen más caros que en países vecinos, reveló un nuevo estudio.
Pese al ajuste cambiario, el 44% de los insumos industriales siguen más caros que en países vecinos, reveló un nuevo estudio.
Un nuevo relevamiento de precios de insumos industriales mostró que Argentina mantiene sobrecostos significativos que afectan la competitividad de su producción, pese a la devaluación del peso registrada en los últimos meses. El estudio, elaborado por los economistas Marcos Cohen Arazi e Imanol Gastiazoro, de la Fundación Mediterránea, comparó los precios locales con los de cinco países de la región y Estados Unidos.
El análisis abarcó 17 bienes y servicios clave para la industria, incluyendo energía eléctrica, nafta, caucho, neumáticos, internet, azúcar, harina y salarios de programadores, entre otros. Los resultados surgieron de un relevamiento propio realizado en sitios web comerciales de cada país, ante la escasa disponibilidad de fuentes públicas que sistematicen esta información.
Del total de casi 80 comparaciones de precios efectuadas, el 44% mostró que los insumos resultaron más económicos en los demás países que en Argentina. Esta cifra representa una leve mejora respecto de la medición anterior, realizada en julio, cuando la proporción alcanzaba el 51%.
El país con menores costos en relación a Argentina resultó ser Paraguay, donde el 67% de los insumos comparados es más económico que en territorio argentino. Le siguió Brasil, principal socio comercial local, con el 47% de los casos en los que los precios resultaron inferiores. En tercer lugar se ubicó Chile, con el 57% de los insumos y servicios más baratos.
Por el contrario, Estados Unidos y Uruguay presentaron los mayores costos relativos, con apenas el 29% y 25% de los productos más económicos que los argentinos, respectivamente. De esta manera, el ordenamiento de costos quedó establecido de mayor a menor: Estados Unidos, Uruguay, Chile, Argentina, Brasil y Paraguay.
Los datos cobran especial relevancia en el caso de Brasil, dado que representa el principal destino de las exportaciones argentinas. En julio pasado, la proporción de productos con precios menores que en Argentina alcanzaba el 59%, cifra que se redujo al 47% en noviembre. Esta mejora relativa se explicó principalmente por la apreciación cambiaria que experimenta el país vecino desde principios de año, fenómeno que provocó que el 60% de los insumos analizados aumentaran en dólares, aunque solo el 10% incrementó su valor en reales.
El relevamiento permitió identificar qué insumos específicos presentan las mayores brechas de competitividad. Entre los insumos generales, la energía eléctrica y la nafta se destacaron por resultar más baratas que en Argentina en solo dos de los cinco países comparados, lo que posiciona a estos recursos energéticos como particularmente costosos en términos regionales.
El caucho resultó más económico en cuatro de los cinco países analizados, convirtiéndose en uno de los bienes más caros en términos comparativos. Los neumáticos, en cambio, presentaron un resultado ambiguo: en algunas marcas los precios resultaron menores en Argentina mientras que en otras ocurrió lo contrario, para iguales especificaciones técnicas. Este segmento viene experimentando un ajuste importante en sus precios como consecuencia de la apertura económica aplicada en el país.
El servicio de internet resultó más barato en tres de los cinco países seleccionados, siendo más caro solo en Uruguay y Estados Unidos. En este último caso, la diferencia podría explicarse por el método de venta en paquetes de servicios más amplios, con mayor velocidad de conexión.
En el rubro alimenticio, el azúcar se destacó por ser más barata en Argentina que en los otros países analizados, mientras que la harina resultó más económica que en tres de los cinco países comparados. Para los servicios vinculados a la producción de software, los salarios de programadores resultaron más económicos en cuatro de los cinco países analizados.
El análisis de la dinámica entre las dos mediciones reveló que Argentina recuperó algo de competitividad respecto de julio, aunque de manera moderada. La clave para entender esta mejora está en la relación entre la inflación en pesos y la evolución del tipo de cambio.
Argentina registró un aumento de precios en dólares en el 42% de los productos relevados y una reducción del 32% de los mismos. Sin embargo, del total de bienes y servicios analizados, el 80% aumentó su valor en pesos argentinos y casi ninguno se redujo. La diferencia, entonces, radicó en cuántos subieron por encima y por debajo del ritmo de depreciación del peso.
En Estados Unidos, los resultados mostraron que la mayoría de los bienes (74%) no registró variaciones de precio y solo el 10% experimentó aumentos. Esto generó una leve mejoría en la comparación, pasando del 35% al 29% de los productos más baratos en Estados Unidos que en Argentina.
Con respecto a Uruguay, la proporción de insumos más económicos que en Argentina se redujo del 36% al 24%. Algo similar ocurrió en la comparación con Paraguay, donde pasó del 73% al 67%. En el caso de Chile, la comparación resultó más desfavorable en la última medición: el 57% de los bienes resultaron más baratos en ese país cuando en julio esta situación se daba en el 50% de los casos.
Los economistas de la Fundación Mediterránea resaltaron que la mejora en la competitividad viene siendo muy moderada, manteniendo importantes desbalances de costos en porciones significativas de bienes y servicios clave para la producción. Esta situación resulta más notoria si se tiene en cuenta el importante reajuste en el valor del dólar en Argentina desde julio hasta la actualidad, hecho que refuerza la urgencia de avanzar en reformas estructurales que permitan reducir de manera significativa los costos de la producción de bienes y servicios en el país.
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